Por qué la cesta de la compra de Nadia Calviño no coincide con la realidad del 'súper'

Los elevados costes de producción y las cosechas más reducidas influyen en que los precios sigan altos y no se aprecie la ocaso del IVA.

La vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño, afirmó ayer en el Congreso de los Diputados que ya nota en su cesta de la adquisición la descuento del IVA en algunos alimentos aprobada por el Gobierno y aplicada desde el 1 de enero. Sin confiscación, muchos consumidores no aprecian esa reducción verdadero a la hora de satisfacer en el ‘súper’

¿Quiere asegurar eso que los supermercados no están aplicando la ocaso del IVA? La gran distribución, en caudillo, está aplicando esa ocaso del obligación a pesar de las denuncias de algunas asociaciones de consumidores. Sin confiscación, el propio funcionamiento de la sujeción alimentaria es el que está provocando que algunos precios crezcan más que lo que supone la ocaso del IVA.

El origen del problema está en el primer enlace de la sujeción: el productor. Pero más concretamente en los costes de producción que “siguen siendo muy altos”, señala Miguel Padilla, secretario caudillo de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG).  

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Hablamos del precio de los insumos agrarios (fertilizantes, semillas…), materias primas, luz, combustible o plástico. Poco que sigue en la misma ristra de 2022 y parte de 2021 haciendo que, en el zaguero año y medio, hayan subido un 55%. 

Estos costes se van trasladando al resto de eslabones de la sujeción alimentaria a medida que los productos van ajustado el final de su itinerario: la saldo al consumidor a través de la distribución. Esta, a su vez, asimismo soporta otros costes como el elevado precio de la luz, el transporte o el impuesto al plástico

¿Quiere eso asegurar que no se nota carencia la ocaso del IVA en ni un solo alimento? Pues depende de cada producto, pero es cierto que su impacto puede ser beocio al esperado. “Las materias primas y los insumos siguen subiendo y el consumidor final no lo va a notar o lo va a hacer en beocio medida que la descuento del IVA”, reconocen desde Nielsen IQ. 

Recordemos que se negociación de una descuento del IVA del grasa y de la pasta del 10% al 5% y de los alimentos de primera condición del 4% al 0%. Interiormente de estos encontramos el pan, las harinas, la cuajo, los quesos, los huevos, las frutas, verduras, hortalizas y legumbres. 

Precios en origen

Como decíamos, en algunos productos se ve menos y en otros más. Lorenzo Ramos, el secretario caudillo de Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) reconoce que hay alimentos que recuperan precios de primaveras antes y, luego, suben como el grasa, la cuajo, las frutas y las hortalizas. 

Según el 'Boletín semanal de coyuntura' que elabora el Tarea de Agricultura, en la última semana actualizada (del 23 al 29 de enero de 2023) la berenjena sube un 71,14% su precio en origen con respecto a la previo semana; la lechuga, 17,69%; y, la clementina, un 4,73%.

Vegetales.


Vegetales.
SansojaPixabay.

Sin confiscación, hay otros que descienden, como el trigo sereno panificable (necesario para elaborar pan) que cae un 1,57%.

Si comparamos la última semana de enero de 2023 con la de 2022 con los mismos productos, encontramos que el precio de la clementina crece un 52,3%, el de la berenjena un 14,52% y el del trigo blanco lo hace un 9,7%; mientras que el de la lechuga cae un 1,88%. La cuajo, por ejemplo, pasa de los 0,351 euros el litro en 2022 a los 0,569 en 2023.

Menores cosechas

Adicionalmente de los costes de producción, el beocio masa de producción o cosechas más reducidas por las sequías asimismo explican los elevados precios. Y aquí, en concreto, hay un alimento que refleja a la perfección este problema: el grasa de oliva. La campaña de este año ha sido mucho más pequeña que la del año previo, aunque los costes de producción han sido los mismos. 

Desde COAG aseguran que ha disparado el coste de producción de un kilo de grasa de oliva inmaculado extra a 8 euros y que incluso en ocasiones venden a pérdidas. Aunque en origen, su precio marcó los 5,22 euros en la última semana de enero frente a los 3,22 euros de la misma semana de un año previo. 

Imagen de archivo de un tractor trabajando el campo.


Imagen de archivo de un tractor trabajando el campo.
Reuters

De hecho, esto ha hecho que entre olivareros y envasadores y productores estalle una pequeña batalla. Estos últimos aseguran que los precios en origen de producción han subido un 60% mientras que los precios al consumidor final lo han hecho en un 35%.

La explicación es que parte de la industria está asumiendo esas subidas en el campo sin repercutir al consumidor. Poco que no evita que el consumo franquista vaya a caer porque el beneficiario elija, por ejemplo, el grasa de mirasol por ser más moderado. Lo mismo ocurre con las exportaciones, que están en caída soberano. 

300 Millones en fertilizantes

A sabiendas de esta situación en el campo, el Consejo de Ministros aprobó la semana pasada una ayuda de 300 millones de euros para la adquisición de fertilizantes en el sector primario. Una ayuda que pretende hacer frente a los altos precios de estos productos y humillar los costes de producción en el campo con la olfato puesta en que esto tenga impacto en la cesta de la adquisición bajando sus precios. 

El propio ministro de Agricultura, Pesca y Comida, Luis Planas, dejaba claro el mensaje: “Esta medida de apoyo supone que podrán disminuir el coste de los fertilizantes y esto tendrá en la sujeción agroalimentaria un reflexivo en el consumidor final”.

Desde el Tarea calculan que el pago en fertilizantes es “dos o tres veces superior a los del inicio de la conflicto”. En total supone 2.000 millones de euros anuales y el 8% de los gastos de un agricultor o ranchero (el segundo pago tras el pienso). Esta medida, encima, ayudará a perseverar el masa de las cosechas. Desde COAG y UPA han celebrado este paso, aunque les parece “insuficiente”.

Llegados a este punto, la pregunta del millón es cuándo bajarán los costes de producción para que se note la descuento del IVA y, luego, caiga la inflación de los alimentos. Desde UPA aseguran que ya deberían apearse y achaca a la especulación esta situación de precios disparados. Por su parte, COAG tiene la esperanza de que sea el próximo mes. Pero lo cierto es la incertidumbre domina el momento flagrante. 

De momento, habrá que esperar al reseña del IPC de enero que se conocerá la próxima semana y ver el impacto de la ocaso del IVA. El reseña previo no fue bueno. En diciembre, el precio de los alimentos se disparó un 15,7%

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