Los becarios celebran su futuro estatuto y piden prácticas dignas: "No te forman, no te pagan y ganan dinero contigo"

Los becarios están de celebración: su futuro estatuto está cada vez más cerca. El viernes se conoció que el Servicio de Trabajo planea asegurarles una remuneración mínima y el disfrute de reposo y festivos, entre otros derechos. Una nota que todos los jóvenes entrevistados por RTVE.es han acogido con alegría y esperanza, pero, sobre todo, con un "ya era hora".

Ana, una estudiante del límite de Turismo que está en la búsqueda de sus segundas prácticas, conoce de primera mano la precaria situación que les ha hecho percibir con los brazos abiertos las promesas de mejoras. "Muchas empresas no te pagan y, aunque te digan que te están formando, ganan mosca contigo y se aprovechan de ti", cuenta a RTVE.es. 

Cristina es una de esas becarias no remuneradas. Cursa el límite superior de Dietética y se forma en un hospital durante siete horas al día, unas 35 horas semanales. Sus labores son similares a las de las asalariadas, pero a ella no le cubren los gastos. Ni siquiera le dan el uniforme inodoro y los zapatos reglamentarios que "sí o sí" tiene que soportar. Ella y otras dos estudiantes trabajan incluso dos fines de semana al mes, un extra que, como el transporte, asimismo queda sin compensación. "No me pagan absolutamente ausencia", insiste, pero necesita realizarlas para obtener el título.

Ahora, la verde demora que el estatuto de los becarios asegure sus derechos. Opina del mismo modo Ana, a quien su última entrevista para hacer unas prácticas como recepcionista en un hotel le dejó "en shock". Al salir al establecimiento descubrió poco de lo que no avisaba la propuesta: "Tenía que trabajar de lunes a domingo". Su cara cambió al instante. "Le pregunté que si entonces no libraría ningún día y me contestó que el mundo de la hostelería era así", narra. Al tratarse de prácticas extracurriculares, las no obligatorias para finalizar los estudios, las rechazó. Una suerte que no todos tienen. 

Infravalorados, desmotivados y trabajando por falsas promesas

Andrés Hernández estudia Derecho y Ciencias Política en la Universidad de Valencia y está a punto de terminar sus prácticas curriculares en una consultora. Lleva allí desde febrero, al igual que otros diez becarios, y confiesa que la experiencia no ha sido como esperaba. Aunque sabía que no se ofrecía compensación económica, sí pensaba que le ayudaría a su formación. Sin retención, se ha enfrentado con tareas tediosas, mecánicas y repetitivas, -las que nadie quiere hacer-, que le han hecho sentirse infravalorado. 

"La empresa no estaba preparada para formar a estudiantes. Lo que he aprendido ha sido por fuerza de hábitos y por conocimientos previos", explica a RTVE.es. El verde sale de su formación sin tener "ausencia claro" las competencias que tendría un profesional con su titulación en el contexto sindical, sin ningún tipo de feedback y con cierta desmotivación. "En un mes voy a tener dos titulaciones, pero se me comercio como si no tuviera ninguna", es como si las competencias adquiridas en cinco abriles "no valiesen de ausencia" durante esa formación, cuenta. 

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En algunos casos, la errata de enseñanza no es a lo único a lo que se enfrentan los becarios. Además se topan con "falsas promesas" sobre futuros contratos laborales. Muchas de las compañeras de Ana lo han vivido en primera persona: "Al principio el director les dice que están interesados en contratar a algún y luego ausencia, no importa lo acertadamente que trabajen", señala. A Cristina, por ejemplo, le han incitado a trabajar más horas de la cuenta prometiéndole un futuro acuerdo que todavía no sabe si llegará.

"Te prometen una cosa y cuando ya les has hecho el trabajo te dicen adiós", añade la estudiante de Turismo. 

Los "afortunados" a veces cobran menos de tres euros la hora

Algunos "afortunados" como Carmen, que cursa Derecho, Ciencia Política y Dirección Pública, sí han rematado encontrar prácticas remuneradas. En su caso son extracurriculares, en la Oficina Verde de una Universidad. Hasta el 31 de julio, tiene garantizada una compensación económica por una distintivo de 300 euros al mes, una sigla que se le queda en unos 280 euros. Trabaja a media viaje y esta cantidad supone una ayuda de menos de tres euros la hora. 

Cobramos muy poco para el trabajo que desempeñamos

Tiene suerte, cuenta, porque le gusta lo que hace y siente que la formación es positiva, sin retención, sabe que el "sueldo" dista de ser ajustado. "Estamos muy a elegancia aquí, pero la efectividad es que cobramos muy poco para el trabajo que desempeñamos", aqueja. En esta oficina todos son becarios y están bajo la supervisión de un profesor. Los estudiantes se encargan de la masa total del trabajo y el bombeo del mismo hace advertir a Carmen "como si fuese la empleada de una oficina de viajes o una gestoría". 

Pero aunque a veces tiene que quedarse más horas de la cuenta, ese tiempo luego se lo devuelven otro día. Además tiene facilidades para injuriar si están enfermos o salir un poco más tarde si lo necesitan, poco que, por global que pueda sonar, no está a la orden del día. Sobre todo en las prácticas extracurriculares, según mencionan desde la ordenamiento tierno RUGE-UGT. 

El fraude de algunas prácticas extracurriculares

De acuerdo con el portavoz de RUGE-UGT, Eduardo Magaldi, la principal queja entre los estudiantes de prácticas curriculares suele ser que la empresa no es capaz de otorgarles una formación correspondiente a su titulación o que las tareas que realizan son demasiado automáticas y tediosas. Sin retención, la situación más dificultoso suele darse en algunas extracurriculares. "Es donde nos encontramos decano fraude", apunta a RTVE.es.

El uso de la figura del inexacto becario es más usual en este tipo de formación, controlada en último medida por el centro educativo. Para Magaldi, son las que más daño están haciendo al maniquí de prácticas de España. "Incorporan a jóvenes seis y 12 meses para efectuar el trabajo estructural de empresa", pero luego no se les ofrece ningún acuerdo, sino que el círculo comienza de nuevo con otros becarios. 

Además se utilizan las prácticas extracurriculares como una forma de "captación de talento" que RUGE califica de "exceso". Ofertan los periodos formativos a través de los centros de empleo de las universidades y otras instituciones con el objetivo de probar a diferentes jóvenes gratis. "Si esa persona no les gusta, buscan a otra", explica. Pero para hacer esta evaluación les exigen obligaciones que no les corresponden, porque, como recuerda la asociación, "se están formando aún". 

El decreto que regula las prácticas académicas externas de los estudiantes universitarios hasta el momento -aprobado en 2014- asimismo especifica el carácter formativo que deben tener las prácticas. Unas actividades que en ningún caso podrán dar puesto a la sustitución de la prestación sindical "propia de puestos de trabajo". La efectividad, no obstante, es distinta: "Conocemos muchas empresas en las que el 70% de la plantilla son becarios", dice el responsable de la lozanía de UGT. 

El plan del Gobierno para el estatuto y las peticiones de los becarios

El jueves, el Servicio de Trabajo presentó su plan a la mesa de diálogo social que negocia el estatuto del becario. El plan incluye el respeto a festivos, una remuneración mínima para sufragar los gastos de desplazamiento o manutención y la prohibición del horario noctívago o a turnos. Asimismo, el Gobierno ha propuesto amurallar el número de becarios según el tamaño de las empresas: las de hasta diez empleados podrían tener solo uno y las de entre 11 y 30 trabajadores podrían contar con dos. 

Quiero tener la capacidad de denunciar

Por su parte, los estudiantes han celebrado los avances, pero han hecho hincapié en la falta de garantías en cuanto a la calidad de la formación. En ese sentido, Andrés Hernández, que forma parte de la Coordinadora de Representantes de Estudiantes de Universidades Públicas (CREUP),  reclama mecanismos para atender que las empresas cumplan los planes de formación. "Quiero tener la capacidad de denunciar", opina. 

La alumna de Turismo, Ana, señala asimismo la importancia de tener en cuenta el puesto de residencia del becario y la distancia con el centro al que acuda a realizar las prácticas a la hora de establecer la ayuda económica. Carmen, por otro flanco, aboga por la encargo de dar de entrada a los becarios en el Servicio de Empleo y Seguridad Social. Una propuesta a la que Magaldi añade la creación de un registro doméstico de las prácticas, poco que ayudaría a hacer una evaluación y un control efectivo de las mismas. 

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