El Gobierno se moviliza para revisar los protocolos de seguridad y Sánchez tranquiliza a los miembros del Ejecutor.
Uno por uno, los ministros han ido cediendo sus móviles en los dos últimos días para que fueran analizados y poder detectar si están infectados con Pegasus.
El lunes, festivo en Madrid, fueron recibiendo llamadas de Moncloa para advertirles de que pasarían por sus domicilios para retirarlos y dejarles otros provisionales. El martes terminó la requisa y a primera hora de la tarde se los fueron entregando según eran analizados por el Centro Criptológico Franquista (CCN), que depende del CNI y que tiene entre sus misiones avalar la seguridad de las comunicaciones de los altos cargos.
Los primeros en ser analizados fueron los de Pedro Sánchez y Margarita Robles, por entender que eran los más sensibles y, al comprobar que estaban infectados, siguieron el lunes con todos los demás.
Volvieron a acoger los ministros algunas recomendaciones para avalar el secreto de las comunicaciones. En sinceridad, lo que hicieron fue recordarles unas mínimas normas de seguridad que ya les explican cuando toman posesión del cargo y les entregan terminales nuevos. Según confiesan varios ministros, en ese momento no suelen hacer caso o, con el tiempo, van relajando las medidas.
¿Algunas de estas consignas? Por ejemplo, que no acumulen archivos en el terminal, sino que los vayan borrando; que procuren apagar cada sombra el móvil para encenderlo por las mañanas; que no pinchen en enlaces o archivos sospechosos que les lleguen y que eviten en lo posible utilizar Whatsapp. Entre otras.
Les aconsejan utilizar otras aplicaciones, en peculiar, una que debía servir para trocar mensajes y llamadas entre ellos, pero que al angla del tiempo pocos usan. Unidas Podemos siempre ha preferido Telegram para sus comunicaciones y en tiempos del PP en la Moncloa los altos cargos evitaban utilizar Whatsapp.
Encima, se les pide que las llamadas delicadas las hagan a través de Moncloa, con un sistema que pasa por "un túnel" que, en teoría, permite evitar intervenciones con una mínima encriptación.
En teoría cada dos o tres meses deben hacer que les revisen los móviles, pero pocos lo hacen. Se revisó el del presidente del Gobierno, pero según fuentes de Ejecutor, no con el protocolo intenso que permite detectar Pegasus y que la pasada semana sí se utilizó.
Sánchez tranquiliza al Gobierno
Este martes, obviamente, fue el tema de conversación en el Consejo de Ministros. Primero en el café previo con bromas de miembros del Gobierno sobre el contenido de sus móviles que podría tener sido espiado y, en algún caso, con intercambio de números de terminales privados que al punto que utilizaban y que estos días han recuperado.
Luego, en la mesa del Consejo de Ministros se siguió hablando del asunto ya con mucha más solemnidad. Les habló el presidente del Gobierno para tranquilizarles y explicarles la situación generada primero por el supuesto espionaje a líderes independentistas y luego la intrusión en su propio móvil y el de la ministra de Defensa.
La explicación de Sánchez frente a sus ministros es similar al argumentario de Moncloa y del PSOE que recibieron todos. Por ejemplo, para defender que el Gobierno quiere lograr hasta el final y por eso lleva el tema a la Equidad, adicionalmente de reiterar lo de la explicación en la Comisión de Secretos Oficiales del Congreso y la investigación abierta por el Defensor del Pueblo.
El argumentario incluye igualmente la relato a que situaciones similares se han legado en todo el mundo, en relato implícita a intervenciones detectadas en Francia o en Reino Unido, entre otros países.
Los jefes de comunicación de los ministerios, reunidos en Moncloa a la hora del Consejo de Ministros, como cada viernes, igualmente fueron instruidos sobre ese argumentario.