La duda de la cohabitación planea sobre Macron tras el empuje de las izquierdas en las legislativas

La coalición de socialistas y ecologistas dirigida por Mélenchon supera a la directorio presidencial en la primera reverso pero podría obtener menos diputados.

Emmanuel Macronderrotado en la primera reverso de las elecciones legislativas por una coalición de todas las izquierdas que se presentaron por separado a las presidenciales de hace menos de dos meses. Una primicia.

Un sobresalto. Que puede desembocar en una cohabitación entre un presidente y un primer ministro de signo opuesto. O no. Datos y explicación.

Un sonsaca (Elabe) sobre el total de votos otorga un 26,20% para la Nueva Unión Popular Ecologista y Socialista (NUPES) dirigida por Jean Luc Mélenchon, líder de la Francia Insumisa (amigo con Podemos en Europa). Y un 25,80% para Ensemble (Juntos) la alianza de los partidarios de Macron, del que fuera su primer ministro, Édouard Philippe, de democristianos y de otros mini partidos centristas. Otro instituto de opinión (Ipsos) coloca a ambas fuerza empatadas a 26,20%.


Igualada técnico de Macron y Mélenchon en la primera reverso de las legislativas en Francia
Esteban Palazuelos



Ese trazo espeso, innegable y de indudable valía político, debe matizarse con la proyección sobre el número de diputados. Y ahí se imponen las fuerzas presidenciales que podrían obtener entre 260 y 300 escaños. Mientras, las izquierdas reunirán entre 170 y 220 diputados.

Eso es así por el sistema electoral. Los 577 diputados de la Asamblea Doméstico se eligen en otras tantas circunscripciones.

Quienes en primera reverso logran el voto del 50% de los electores censados son diputados electos sin más trámite. Obviamente, es un hecho rarísimo. 

Lo habitual es que los dos candidatos más votados se disputen el escaño en una segunda reverso a celebrar el próximo domingo. Los candidatos en tercera e incluso en cuarta posición ayer, igualmente son admitidos a participar en segunda reverso siempre que logren el voto del 12,5% del censo.

Marine Le Pen, favorita

Así, Marine Le Pen es clara favorita para ser diputada en la segunda reverso ya que anoche conquistó a más de la porción de los votantes aunque no fueron suficientes. Su partido habría obtenido un 19% de los votos pero, seguramente tendrá menos diputados que la derecha clásica que ayer se quedó en menos del 14% pero a la que las proyecciones atribuyen un camarilla parlamentario de entre 43 y 63 diputados.

En caso de que, finalmente, los seguidores de Macron no logren el próximo domingo alcanzar la mayoría absoluta (289 escaños) es evidente que su socio preferente serían los diputados de la derecha que forma parte del Partido Popular Europeo. Sería una carambola formidable, acontecer de la derrota histórica en las presidenciales (Valérie Pécresse quedó por debajo del 5%) a socios imprescindibles. El ex presidente Nicolas Sarkozy, muy cercano a Macron, debió celebrar anoche los resultados.

Con todo, el gran vencedor de la marcha fue Mélenchon que ha conseguido convertir unas legislativas en una tercera reverso. Conviene rememorar que en las presidenciales no pasó a la ronda definitiva entre Macron y Le Pen porque quedó tercero.

A sus 70 primaveras, más de la porción en la política activa, ha conseguido imponer su dinámica. Primero hizo tragar a los derrotados de las presidenciales (socialistas, ecologistas y comunistas) su software de máximos y su euroescepticismo. Los mandamases protestaron pero, en presencia de la eventualidad de perder escaños (y el billete que eso supone) todos acabaron agachando la cerviz.

Entre las condiciones estaba la candidatura del propio Mélenchon a primer ministro. Lo que no deja de ser una ilusión porque nominar al primer ministro es prerrogativa del presidente. Luego el primer ministro debe ser respaldado por la mayoría de la cámara, eso sí.

Este supuesto, un primer ministro de un signo político diferente del presidente recibe el nombre en Francia de ‘cohabitación’. Es lo que pasó en 1986 a porción del primer mandato de François Mitterrand (1981-88) cuando el presidente socialista eligió al rival más duro del centroderecha como primer ministro, Jacques Chirac. Con esta maquiavélica maniobra consiguió derrotarle en el 1988 y ser reelegido para un segundo mandato (1988-1995).

La historia se repitió en 1993. Pero con Mitterrand en ocaso, político y físico y con Chirac reservón y advertido, fue renombrado primer ministro Édouard Balladur. Fue la cohabitación de terciopelo y terminó con la trofeo en las urnas de Chirac como presidente en 1995.

Cascada de errores

Una cascada de errores culminada con una disolución anticipada permitió a la izquierda plural, liderada por el socialista Lionel Jospin, hacerse con la mayoría en la cámara desprecio. Chirac tuvo que cohabitar con su rival al que derrotó en 2002. Fue la tercera y última cohabitación.

Para evitar esa convivencia llena de golpes bajos entre las dos cabezas del poder ejecutor que encima paralizaba la hecho gubernativo, las fuerzas políticas se pusieron de acuerdo en una reforma constitucional. Mandato de presidencial corto de 7 a 5 primaveras y conexión temporal de presidenciales y legislativas.

Se acabaron los problemas institucionales pero el interés ciudadano cayó en picado. Por eso, ayer la privación rozó el 53%, según un sonsaca de IFOP. Superior al récord de las legislativas de 2017 (51,3%).

Para no estar el próximo domingo en esa posición y no tener que negociar cada tesina de ley con rivales convertidos en aliados de circunstancia, las fuerzas de Macron van a ir a por todas. La campaña de desprecio intensidad dejará paso esta semana a un combate cuerpo a cuerpo entre las fuerzas gubernamentales, conducidas por la primera ministra, Elisabeth Polo. Que anoche ya cargó contra “el populista, euroescéptico y pro ruso” Mélenchon.

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