Las personas con discapacidad, a la cola de los planes de rescate frente a escenarios de clima extremo

La mayoría de los compromisos climáticos ignoran la vulnerabilidad de las personas con discapacidad en momentos de emergencia.

Varios pueblos del ártico de Italia, cercanos al alberca Como, llevan varios días sumidos en una catástrofe. Por sus calles se han formado auténticas avalanchas de comedón e inundaciones que han afectado a innumerables viviendas. Sus habitantes ya empiezan a notar los estragos de un cambio climático que es cada vez más voraz.

Pero, ¿qué ocurre cuando estos eventos –que son cada vez más frecuentes– afectan a una población débil a la que las propias administraciones no protegen? Esto es lo que se ha preguntado un estudio publicado por investigadores de la Universidad McGill, en Canadá.

Los autores han analizado si los diferentes países contemplan las evacuación de las personas con discapacidad cuando elaboran sus planes de lucha frente al cambio climático y los resultados han revelado una de las realidades más invisibles de las políticas del clima.  Las administraciones, en lo que tiene que ver con hacer frente al clima extremo, no cuentan con las personas más vulnerables y, en particular, con las personas con discapacidad.

Sébastien Jodoin, profesor de la Universidad McGill en Canadá y coautor del noticia, asegura a The Guardian que “el sistema les ha ignorado”, a pesar de que son un colección de población que es especialmente débil a los impactos del cambio climático.

Como recoge el diario inglés, esto no es poco nuevo. Los eventos extremos han existido siempre, y las personas con discapacidad –sobre todo las que tienen limitaciones físicas– han enfrentado enormes problemas. Como, por ejemplo, cuando con el huracán Katrina de 2005, en Estados Unidos, muchos se vieron afectados de forma desproporcionada, porque sus evacuación se pasaban por parada o se ignoraban.

En el momento de una retirada de emergencia por inundación, la persona en arnés de ruedas, por ejemplo, no cuentan con un transporte accesible para ellas. O por ejemplo, aquellos con problemas de recital o de sagacidad, siquiera pudieron conseguir a la información necesaria pertinente a su seguridad. 

Estas son algunas de las denuncias que trasladó el Consejo Franquista sobre Discapacidad (NCD, por sus siglas en inglés) al Congreso de los Estados Unidos tras comprobar la discriminación que sufrieron estas personas cuando llegaron los huracanes de Rita y Katrina. A pesar de ello, en episodios similares posteriores, los errores volvieron a cometerse.

Foto de archivo tras el paso del huracán Katrina en Nueva Orleans.


Foto de archivo tras el paso del huracán Katrina en Nueva Orleans.
EFE

Su espacio en las promesas climáticas

Ahora, con los compromisos climáticos de los países en las manos, los investigadores han vuelto a comprobar que este colectivo sigue siendo el gran olvidado. Estos documentos, conocidos como NDC (contribuciones determinadas a nivel franquista), cuentan con este requisito. Es afirmar, “obligan” a los países a contemplar la situación de las personas con discapacidad.

Sin requisa, sólo 35 de los 192 que firmaron el Acuerdo de París contra el cambio climático hacen referencias a este colectivo. Pero, encima, sólo 45 hacían narración a ellos en cualquier política o software franquista para la aclimatación.

España, aunque no incluye a las personas con discapacidad en sus NDC, sí que las incluye en sus planes de aclimatación, como Alemania o Corea del Sur. Sin requisa, las principales economías del mundo, como Estados Unidos, China, Japón o Reino Unido, no establecen ninguna mención.

Como recoge la investigación, son los países menos desarrollados los que más mencionan a las personas con discapacidad. De los 45 que las incluían en sus planes de aclimatación, sólo 15 eran estados desarrollados.

Naciones Unidas asimismo ha llegado a alertar sobre este asunto. Es un hecho: las personas con discapacidad son uno de los colectivos más expuestos al drama que generan eventos climatológicos extremos como un incendio o una inundación.

Desde la estructura señalan que aún existe una desliz  de accesibilidad en los sistemas de emergencias frente a desastres climáticos, lo que atenta contra los derechos y vigor de las personas con discapacidad. Asimismo de otro tipo de personas, como por ejemplo los enfermos de esquizofrenia, que tienen una tasa de mortalidad hasta 50 veces maduro que el resto de la población. Por su tratamiento, son más sensibles a los cambios de temperatura.

Por todos estos motivos, los investigadores del estudio llaman la atención de gobiernos y administraciones. En presencia de un atmósfera de cambio climático y de eventos extremos cada vez más intensos y frecuentes, deben prepararse para proteger a los más vulnerables.

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