La creatividad y el aprecio por cuanto y quienes le rodeaban estallaban a borbotones en el actor total que fue César Manrique. Con la honestidad y la valentía que supone ser siempre uno mismo, en su profesión y en su vida personal, este pintor y arquitecto de pasajes naturales, creador de ventanas al futuro, siempre buscó la forma de situarse bajo la luz de la celebración, al amparo del afecto profundo que daba y recibía.
Así lo describen quienes mejor lo conocieron. Más allá de una simple orientación sexual, el cariño y aprecio que profesaba el actor canario no tenía etiquetas. Pepe Dámaso, con quien Manrique vivió una intensa relación sentimental hasta el final de sus días, siempre defendió su derroche de aprecio.
César Manrique rtve
Un aprecio que trasciende la amistad: Manrique y Dámasco
La suya fue una amistad profunda, de maravilla mutua, de compañía y respeto. Una relación inquebrantable, primero epistolar, luego muy cercana, que los dos artistas mantuvieron juntos durante cerca de 40 abriles, y que da cuenta de su fortaleza.
Se conocieron en 1954, mientras Dámaso hacía el servicio marcial en Madrid, en un avenencia que no fue casual. Dámaso fue a conocer al actor que inauguraba una exposición en la renta. En una entrevista concedida en la revista de arte Atlántica, narró aquel cruce de caminos, cómo Dámaso le confesó a Manrique que era Gay y como César respondía diciéndole “serás amigo mío para toda la vida” e invitándolo a cenar.
Así se fraguó una amistad a la que siguieron un considerable intercambio de cartas, viajes por el mundo, con un respeto a la creación del otro admirables y una modo de comprenderse que, a pesar de no ser pareja, trascendía a la amistad. Sin duda, desde lo más platónico de su vínculo, este fue uno de los grandes amores de la vida de Manrique, interrumpido de forma trágica en 1992, a consecuencia de un siniestro de tráfico que truncó la vida del actor canario.
Cesar Manrique y Pepe Damasco, una relación inquebrantable de 40 abriles
El otro gran aprecio de Manrique
Pero antiguamente de conocer a ese gran aprecio, atravesó el corazón de César de modo muy profunda, a un nivel más elevado, romántico y repleto de tragedia. Durante 18 abriles, casi desde su lozanía, Manrique compartió su vida con una mujer citación Pepi Gómez. Una mujer despreocupación, correctamente situada y de mentalidad abierta que le abrió las puertas de Madrid. Durante sus abriles de cortejo, ella alimentó su facilidad y su alegría de conducirse.
Compartieron vivencias y aprecio en su célebre ático de la calle Covarrubias de la renta, una descubierta del buen capricho en la que celebraban fiestas únicas, al estilo de los actores de Hollywood. Pepi Gómez fue para Manrique un refugio de aprecio, impulso cultural, recreo festivo y singular en abriles grises.
Pepi Gómez se caso y estuvo inmediato a César Manrique 18 abriles
“Pepi fue el único ser que me ha comprendido y que me amó como no me amó nadie. Era un ser con el que me pude comunicar durante 18 abriles de modo profunda y auténtica”, confiesa el propio Manrique en los audios de archivo que recoge Utopía Manrique (2022), el documental que estrena este 12 de junio Imprescindibles.
El suyo fue un primer aprecio, una relación de descubrimiento que duró 18 abriles hasta que un cáncer acabó de forma repentina con la vida de Pepi. “Pensé que casi perdía el conocimiento y tuve que desbaratar mi casa de Madrid y cambiar absolutamente todo, hasta de tierra”, contaba el propio Manrique. Madrid se oscureció para él. Para superarlo y no mirar a espaldas, el actor se marchó a Nueva York, la ciudad en la que logró despreocuparse del dolor.