Aunque no coja a nadie por sorpresa, Jumbo-Visma ha vuelto a demostrar por qué es el equipo más dominador del ciclismo contemporáneo. Aunque para sostener la renta de preeminencia que Roglic y Vingegaard tenían no hacía equivocación una exhibición, el equipo holandés ha decidido desde que ha finalizado la Colombière que la última etapa debía sufrir su sello. Vingegaard aprovechó incluso a coger la mano de Roglic para entrar juntos en meta, aunque oficialmente la triunfo contará para el danés, paje de fastuosidad de Roglic.

Dominio de Jumbo-Visma desde la descenso de Colombière
En la descenso y el desembarazado, grandes rodadores como Van Aert y Benoot han colocado en fila india a las pocas unidades que restaban en el pelotón, trabajo que provocó que la fuga de seis corredores llegara con menos de un minuto de diferencia respecto al reunión de favoritos. Ya interiormente del Plateau de Solaison, Jumbo-Visma siguió tirando con la misma insistencia gracias a las piernas de Kruijswijk, quien iba dejando solo con su ritmo a ciclistas que luchaban por la universal como Tao o Caruso.

Una vez tocado George Bennet, inicio de carrera, Kruijswijk lanzó a los dos estiletes de Jumbo-Visma para que volviesen a hacer una de las suyas. El ataque de Vingegaard solo fue correspondido por las piernas de Roglic y de un corajudo Ben O'Connor, aunque finalmente el ritmo del danés y el esloveno fue demasiado para O'Connor y se tuvo que conformar con el tercer puesto en la etapa y en la universal.
“¡OTRA EXHIBICIÓN MÁS DE JUMBO! ¡QUÉ LOCURA!
Se van Vingegaard y Roglic en solitario.
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— Teledeporte (@teledeporte) June 12, 2022
Roglic termina su maldición con Dauphiné
Tras varios abriles de caídas y retiradas cuando estaba rozando la triunfo en el Criterium francés, Roglic consiguió perdonar los brazos en Dauphiné. Pese a un comienzo dubitativo, donde perdió más tiempo del esperado en la contrarreloj, finalmente la montaña puso las cosas en su sitio para hacerse con poderío con la ronda ropa. Segundo ha sido su compañero, el danés Vingegaard, que empieza a demostrar a Jumbo que el licenciatura está en casa, mientras que la última plaza del podio la ocupa Ben O'Connor, el único capaz de seguir las embestidos de Roglic y Vingegaard.
La insistencia de Jumbo-Visma quitó toda esperanza al pelotón
Pese a proceder una fuga de 15 ciclistas camino de los dos colosos del día, al final el Colombière dictó quien tenía piernas para siquiera soñar con una triunfo en Solaison. Jan Hirt, Elissonde, Storer, Bennet y Dunbar han sido los únicos capaces de retar a un pelotón que e ningún momento ha dejado que los escapados cogieran más de 3 minutos de distancia.
Hirt fue el primer fuerte al atacar a pie de puerto, con el reunión del maillot amarillo ya acechando. Sin requisa, las malas piernas que el checo ya había demostrado durante la Dauphiné aparecieron hasta el punto que Storer y Bennett le alcanzaron en inicio.Bennett, solo a saco de ritmo, fue el zaguero capaz de retar a Roglic y compañía, aunque su apuesto quedó fallido a más de 4 kilómetros del final.