España dice adiós tras su mejor partido: cómo el resultado no premió la superioridad

La selección española dijo adiós de forma triste y dolorosa, no sin polémica, en el más completo de sus cuatro partidos en la Eurocopa femenina. Sigue delante la anfitriona, Inglaterra, que estuvo allá de arrollar como parecían presagiar sus números de récord en la etapa de grupos, pero que a la postre hizo implicar su condición de favorita y ahora buscará 'su' final en Wembley delante Suecia o Bélgica.

Pequeños detalles marcaron el ser o no ser del interviú. Los que transcurrieron entre los seis últimos minutos del partido y los seis primeros de la prórroga. En el resto, España fue superior en casi todos los órdenes, con una gran variedad de posibles en diferentes fases.

Se le pedía profundidad de las laterales y Olga Carmona y Ona Batlle estuvieron tan aplicadas en defensa como profundas en el ataque. Era necesario evitar los errores en defensa delante las temibles delanteras de Inglaterra, y Mapi Arrogante e Irene Paredes se multiplicaron para impedir los remates de las Leonas. En el centro del campo, las españolas anularon a las inglesas, arrebataron la posesión a un rival que no rehuye el balón y alternaron con inteligencia el toque en corto que caracteriza el descanso de la selección con desplazamientos medios y aperturas buscando los desmarques.

Los números confirman esa sensación de superioridad: como en otros partidos anteriores, España tuvo más posesión de balón, elaboró más descanso y ataques, realizó más disparos, e incluso recuperó más balones. ¿De dónde surge entonces una derrota que las crónicas juzgan cruel e inmerecida? De los pequeños partidos interiormente de cada partido, esos microduelos que en un momento cedido deciden el resultado.

La diferencia, otra vez en la capacidad rematadora

El próximo representación, que mide el nivel de amenaza y probabilidad de gol para cada equipo a lo generoso del equipo, es el electrocardiograma de un partido que a pocos minutos del final se inclinaba a privanza de España. Tras media hora de dominio casi abrumador, España resistió la oleada de ataques del equipo de Sarina Wiegman al final de la primera parte, en peculiar con el gol de White en el minuto 37, anulado por fuera de descanso. Pese al susto, a punto de terminar la primera parte España había rematado seis veces en la meta de Earps y las inglesas, solo una.

El conjunto de Jorge Vilda consiguió lo más difícil, anular en primer puesto y conseguir luego un gol delante un equipo imbatido en la competición, tras lo que morapio un intercambio de ocasiones en el que la Roja tuvo las más claras. Sin bloqueo, bastó con que España flaquease en la recta final y al principio de la prórroga para que las Leonas le hincaran el diente a la eliminatoria. Un centro a la olla rematado con polémica y un robo en el centro del campo culminado con un punterazo hicieron inútiles los esfuerzos finales en la prórroga de un equipo fatigado física y anímicamente.

El detalle de los remates de los dos equipos y su probabilidad de gol (medido en goles esperados, xG en el representación a continuación) muestran la diferencia. Inglaterra remató menos veces y al final solo acumuló un disparo a puerta menos que España. La longevo parte de sus remates fueron interiormente del campo de acción y con un peligro potencial longevo. En función de la calidad de sus remates, España debería acaecer reses el partido (1,7 goles esperados frente a 1,4 de las inglesas), y como pasó delante Alemaniala capacidad frente a la meta rival fue la esencia.

Aunque el gol de Toone que supuso el 1-1 fue revisado por el VAR y ampliamente discutido por el equipo gachupin, era prácticamente imparable, como lo fue el de Esther González al revolverse tras la subvención de Athenea. El definitivo tanto de Stanway llegó en una trastada personal tras un robo en el centro del campo en unos pases cortos. Su tiro futuro se convirtió en un golazo por su potencia y por una tardía reacción de Sandra Paños, poco tapada por sus compañeras, que habían reculado sin impedir el avance de la jugadora fichada por el Bayern de Múnich.

Gol de Ella Toone (1-1) en el Inglaterra 2-1 España
Gol de Ella Toone (1-1) en el Inglaterra 2-1 España
Gol de Stanway (2-1) en el Inglaterra 2-1 España
Gol de Stanway (2-1) en el Inglaterra 2-1 España

Tere Abelleira, la cuarta propuesta de Vilda en el mediocampo

Durante la longevo parte del partido, nadie echó de menos a Alexia Putellas y Jenni Hermoso, las principales bajas que España ha lamentado en toda esta Eurocopa, figuras de la selección que le aportan clarividencia, cohesión y, sobre todo, goles. En el rompecabezas diario del centro del campo, Jorge Vilda puso en número una cuarta aposento para guatar el infructifero de Alexia. Había probado en la posición con Irene Enredador, con Laia, con Mariona y en este partido a todo o falta puso en número a Tere Abelleira.

La pontevedresa del Auténtico Madrid no había disputado ni un minuto en el torneo. En los 71 minutos que estuvo en el circunscripción de descanso, dio 45 toques, 32 de los cuales fueron pases buenos. Su presencia al flanco de Patri Piedra sirvió como apoyo defensivo y transformó parcialmente el dibujo de la selección en un 4-2-3-1.

La otra novedad fue la titularidad de Esther González, una delantera pura en la columna tras dos partidos flirteando con los falsos 'nueves'. La jugadora del Auténtico Madrid no participó mucho (escasamente 22 contactos con el balón en 77 minutos), pero hizo lo que tenía que hacer: instalarse en el campo de acción, fijar a las centrales y estar inventario para coger el balón que sirvió su compañera Athenea, revolverse y poner el balón en la red, para anotar el primer gol del partido, que disparaba la esperanza en la conquista. Era por otra parte el primer tanto que encajaba Inglaterra en el torneo, y el cuarto desde agosto de 2020, cuando Wiegman empezó a entrenar a las Leonas.

Gol de Esther González (0-1) en el Inglaterra 2-1 España
Gol de Esther González (0-1) en el Inglaterra 2-1 España

Las bandas, cerrojo y puñal: Olga y Athenea

Las bandas han sido una de las mejores noticiero de España en esta Eurocopa -lo serán igualmente en el futuro- y delante Inglaterra igualmente contribuyeron, tanto en defensa como en ataque. Ona Batlle estuvo muy aplicada para contener a Lauren Hemp, una de las principales amenazas, Olga Carmona hizo lo propio con Beth Mead, sobre todo en la primera parte, hasta amojamarse a la delantera del Atarazana, que llegaba como máxima anotadora (5 goles) y terminó sustituida por Chloe Kelly, una jugadora que resultó más efectiva, puesto que en 68 minutos fue la inglesa que más centros puso (5).

Olga, que aguantó los 120 minutos sobre el campo, cuajó un partido muy completo, con gran protagonismo. Muy fiable, ganando las acciones tanto en defensa como en ataque, tuvo influencia en toda la facción, y fue la jugadora que más centros colocó, un total de seis.

Una ayuda ataque similar a la que hizo por la derecha Athenea del Castillo. La señorita extremo no sólo protagonizó con una gran trastada individual el gol de España. Estuvo a punto de poner en pie al estadio y a todo Brighton con un centro-chut que se fue por encima del barreta por muy poco, o con un caño interiormente del campo de acción. La cántabra amargó toda la perplejidad a su marcadora, Rachel Daly, y en la prórroga cambió de facción para agenciárselas incursiones a pierna cambiada.

Las teclas que pulsó Inglaterra

En definitiva, los posibles de la pizarra de Vilda le sirvieron para aceptar la iniciativa del partido, pero no para pasar a las inglesas. Sarina Wiegman, a la que muchos consideran la mejor entrenadora del mundo, basaba su propuesta en un centro del campo compacto y la movilidad de su trío de atacantes, lanzadoras y receptoras de centros diagonales al interior del campo de acción. Pero al ver que no surtía propósito y que el partido se le escapaba, se apresuró a hacer ajustes

Repitió por cuarta vez su columna original y cuando Mead, que llegaba como máxima goleadora del torneo, no cumplió las expectativas, empezó a mover el banquillo para acumular piernas y energía en el campo de acción española. Metió a Kelly para conseguir más centros (y lo hizo), a Greenwood para tratar de frenar la superioridad de Athenea y, sobre todo, volvió a acudir a Alessia Russo como revulsivo.

La delantera del Manchester United, potente y resolutiva, fue un incordio por facción derecha y por facción izquierda. Suya fue la subvención, codo mediante, para el gol del igualada, y acreditó de nuevo su rol de revolucionadora de encuentros. Con la subvención delante España, ha participado en nueve goles en sus 11 partidos con Inglaterra (7 goles, dos asistencias), y ocho de estas aportaciones las hizo saliendo del banquillo.

Sobresalientes igualmente estuvieron Lauren Hemp, autora de tres de los diez remates ingleses, y Millie Bright, que fue nombrada la mejor jugadora del partido -cortesía con las anfitrionas-. La central lideró la lista defensiva de su equipo en bloqueos, recuperaciones y anticipaciones con calidad y consistencia durante todo el partido.

España se despide de la Eurocopa, a la que llegaba como una de las favoritas. Dos victorias y dos derrotas, las que a la postre determinaron su camino: el 2-0 delante Alemania condenó a la Roja a un cruce complicado con las anfitrionas que no pudieron pasar. Pero cuando se pase la engaño, se abre otra oportunidad para el Mundial de 2023 en Australia y Nueva Zelanda con un combinado que sigue presentando argumentos prometedores para aparecer allá.

 

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