Este fin de semana toca galantear estacas y sacar la ristra de ajos porque llega una de vampiros. Reinventado el clásico de los chupasangres, llega a los cines Hollyblood (2022), una comedia romántica, protagonizada por Oscar Casas (Fuga de cerebros) e Isa Montalbán (Totem Loba), que pone patas en lo alto el mercancías de terror tirando de humor y desparpajo para contarnos la entrañable historia de una pandilla de adolescentes inadaptados que tendrán que enfrentarse de forma inesperada a un muchacha nosferatu.
Divertida y fresca, Hollyblood, película que cuenta con la billete de RTVE, se plantea como “homenaje-parodia” de toda la herencia del genero más inmortal de todos. Desde el Drácula apócrifo del cine callado, pasando por el Drácula de Bram Stoker y hasta Crepúsculo, la clan que marcó un antaño y un a posteriori en el aberración vampírico y que inspiró al director Jesús Font y al argumentista José Pérez Quintero a dar forma a esta historia hace unos cuentos abriles.

Una parodia-homenaje inspirada en Crepúsculo
“Quintero me propuso hacer una parodia de la clan, pero nos dimos cuenta que le faltaban mimbres y una estructura que la convirtiese en película, es ahí cuando empezamos a pensar en la historia de aprecio a la que acompañaría una serie de rudimentos de homenaje y parodia, tanto a Crepúsculo como a toda la clan de vampiros que pueblan la historia del cine”, cuenta el director.
Sara fue el primer personaje al que dieron forma, adolescente fanática del aberración Hollyblood, una película estilo Crepúsculo con muchos hombres sin camiseta, al que da vida Isa Montalbán. “Desde hace tiempo las mujeres del mercancías vampírico están empoderadas, lo vemos en series como True Blood o Crónicas vampíricas, por eso aquí queríamos un personaje mujeril fascinante y resistente, peor a la vez necesitábamos mostrar la carencia que tiene por el mundo vampírico para hacer verosímil que creyese en todo este universo”, apunta Font.
Óscar Casas en su primer papel protagonista
Por el otro costado, Oscar Casas da vida a Javi, un muchacha un tanto "loser", enamorado de Sara, que será capaz de todo por estar con ella, incluso hacerse acaecer por un sanguijuela. “Para entender el código de mi personaje tomé como relato mi paso por Irlanda, donde estuve viviendo tres abriles. Al alcanzar no conocía el idioma, fue una etapa en la que era más invisible, más achicopalado y ahí encontré lugares en Javi, como de querer esconderse, de no querer ser el punto de mira y igualmente para entender las locuras que hace”, cuenta el actor.
Para preparar su personaje, Oscar contó con un ayudante de ostentación, su hermano Mario Casas. “La estampa en la que Javi se hace acaecer por sanguijuela se construyó con él, nos tiramos en casa durante unas horas ensayando varias partes y me ayudó a crear ciertos gags de mi personaje”, comenta Oscar.
Desde que comenzó en el mundo de la interpretación, Oscar asegura que su hermano Mario ha sido “un apoyo constante a nivel psicológico”. “Día tras día siempre me ayuda muchísimo y gracias a él mi camino está acolchado. Mario me hace cambiar desde un circunstancia más sano, el tiene un equipo de coach que igualmente me ayuda mí”, cuenta Oscar. Una ayuda con la que su hermano Mario no contó cuando estaba comenzando en el mundo del cine y que le apremia a valorar. “Mi hermano tuvo que formarse a cojín de hostias, cayendo y aprendiendo a levantarse”, añade.
Esta comedia romántica, con golpes del genero de aventuras, le ha donado la oportunidad de convertirse en protagonista y igualmente de pasárselo muy admisiblemente en el rodaje. Acompañado por un Van Helsing cañí al que da vida Carlos Suárez, y apadrinado por el actor Jordi Sánchez que no dudo en sumarse al plan cuando el guion cayó en sus manos. “La primera vez que Font me lo contó pensé ‘no me creo que me hayan llamado a una película de vampiros’, pero me incorporé con muchas ganas, a tirar de cadenas y estacas”, cuenta el actor, insigne por dar vida a Antonio Robusto en Aquí no hay quien viva.
Jesús Font dirigiendo a Isa Montalbán y Óscar Casas. FOTO: Laia Lluch
Hollyblood es una película sin complejos, sin más pretensión que hacernos acaecer un buen rato en las salas de cine. Una reivindicación de la pubertad de la mano de un clásico del cine que nunca muere. Historia de adolescentes para adolescentes. “Al final nos vampiros se presentan como una comparación de las ansiedades de los protagonistas adolescentes y de esa turbulencia emocional, ese rito de pasaje, parte insurrección, parte desesperación por ser “cool” y parte pánico a la perduración adulta que llega”, apunta el director.
Todo ello, eso sí, bañado por una verdadera capricho llena de referencias cinéfilas de chupasangres, monjas, vampiros veganos y una entrañable pandilla de inadaptados que se convierte en héroes adolescentes. Una propuesta refrescante para este verano que llega a los cines este 22 de julio.