La banca cada vez acepta más simplificar esta vía alternativa a los hogares.
La incertidumbre sobre la situación macroeconómica y la desbocada inflación están llevando a las familias a apelar cada vez más a la agrupación de créditos, una vía de escape al sobreendeudamiento, especialmente cuando viene originado por tarjetas revolving. Las solicitudes para estas operaciones han crecido un 11% en lo que va de 2022.
En este primer semestre del año, el valía medio de estas operaciones ascendió a 102.000 euros y el plazo medio de amortización a 250 meses, casi 21 abriles, de acuerdo con los datos proporcionados por Agencia Negociadora, que cuenta con una cuota de mercado superior al 70% en esta actividad en España.
La fintech de intermediación bancaria achaca el crecimiento de estas solicitudes durante el año a la elevada inflación, que en junio ya superó el 10% y que está deteriorando el poder adquisitivo de las familias.
[La inflación sigue desbocada: sube al 10,2% en junio, el nivel más alto desde 1985]
Los españoles no solamente están haciendo frente a un incremento desbocado de los precios de las deposición más básicas, como la comestibles o la energía, sino que están viendo cómo las condiciones de financiación además se están endureciendo con el avance del Euríbor y la presentación de la normalización monetaria.
Aunque es cierto que el endeudamiento de las familias no llega a los preocupantes niveles de la pasada crisis -era un 23% más stop en 2008-, lo cierto es que el anciano número de solicitudes de agrupación de crédito refleja la exigencia de muchas familias de obtener una vía de salida a un endeudamiento excesivo, provocado en parte por créditos difíciles de finiquitar, como los revolving.
La banca acepta más
El sobreendeudamiento es el que está llevando a las familias a solicitar cada vez más agrupaciones de crédito y, para ello, suelen apelar a la intermediación de una firma. Esta negocia con el cárcel la concesión de una hipoteca sobre una vivienda que el cliente ya tiene en propiedad con el objetivo de utilizar el hacienda que le da la entidad para abolir todas las deudas de la tribu (por ejemplo, un préstamo para comprar un coche, una polímero revolving, un crédito para las receso...).
Así se consigue tener solamente un crédito para devolver, el de la hipoteca, pues se cancelan los demás, y se encuentra una salida a los créditos revolving. Ayer de aprobar la operación, como es deductivo, los bancos evalúan el peligro y el perfil del cliente, que alega a deudores al corriente de sus pagos, con una vivienda en propiedad y un trabajo o ingresos fijos.
Lo cierto es que las entidades cada vez están aceptando más estas solicitudes, de acuerdo con los datos proporcionados por Agencia Negociadora. Los mismos reflejan que la ratio de conversión de operaciones -la relación entre operaciones presentadas y aprobadas por los bancos- ha crecido un 32% en el primer semestre.
Lo hacen porque, como explican desde la firma, "esta vía contribuye a contener la tasa de morosidad del sistema" mientras logran "vencer cuota de mercado a costa de la competencia y vislumbrar clientes solventes en un momento de incertidumbre y de subida de tipos de interés".
Desde la firma, encima, esperan que este crecimiento se amplíe en los próximos meses mientras siga presente la incertidumbre sobre la situación macroeconómica. Y eso que las solicitudes de agrupaciones de créditos ya venían incrementándose desde 2019 por el aumento del crédito al consumo.