Los pensionistas prácticamente ya han recuperado los niveles de desembolso previos a la pandemia, mientras que los asalariados aún no.
La inflación se está cebando con la población española en este 2022. La subida de precios está provocando una importante pérdida del poder adquisitivo de los ciudadanos mes tras mes, particularmente en el campo de los alimentos, la comida y los combustibles. Pero no va a disminuir a todos por igual. Los trabajadores saldrán harto peor parados que los pensionistas jubilados de este trance.
En 2023, el Gobierno elevará las pensiones en la misma proporción que lo hagan los precios durante este año. Si se cumplen las previsiones de órganos como Funcas, el IPC subirá en 2022 casi un 8% de media.
Es opinar, que las pensiones se elevarán un 8% (o incluso más, si se mantienen los incrementos de los precios del primer trimestre del año) en 2023, muy por encima de lo que se prevé que crezcan los salarios.
Concretamente, según las previsiones recogidas por el Gobierno en el Software de Estabilidad, el salario de cada trabajador gachupin subirá un 2,9%. Es opinar, que las pensiones de los jubilados crecerán más del doble que las remuneraciones de los asalariados.
Así, los pensionistas verán compensada la pérdida de poder adquisitivo que pueda provocar la inflación, mientras que los trabajadores españoles verán cómo se reduce su capacidad de desembolso.
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En existencia, llueve sobre mojado. Desde hace primaveras, el consumo de los trabajadores no resiste la comparación el de los jubilados. Cuando crece, lo hace menos. Y cuando se reduce, cae más y tarda más en recuperarse. Unas fluctuaciones en las que mucho tiene que ver el inestable mercado sindical gachupin
Así lo indica la sondeo de presupuestos familiares del Instituto Doméstico de Estadística (INE). En la serie histórica, solo hay un año en el que el desembolso de los ocupados suba más que el de los 'retirados' laborales, que es en 2015.
De hecho, en 2021, los jubilados recuperaron los niveles de desembolso perdidos por los confinamientos generados por la pandemia por Covid-19. En cambio, a los trabajadores todavía le restan varios puntos porcentuales para hacerlo.
Encima, el INE igualmente revela que los jubilados son el colectivo con menos población en peligro de excepción o pobreza. 'Solo' el 16% de ellos están en esta situación, cuando la media española supera el 27%.
Más allá de la comparación con los jubilados, los asalariados españoles han sufrido un importante retazo de su capacidad de desembolso y consumo tras varias crisis económicas sucesivas.
Según Comisiones Obreras (CCOO), los salarios por realizar el mismo trabajo acumulan una pérdida de poder adquisitivo desde 2008 del 6,4%, una vez descontada la inflación y según datos igualmente del INE.
Para el sindicato "es urgente decidir un gran pacto de rentas plural y prudente que reparta los costes de la inflación entre todas las rentas de la finanzas" y retenga los "márgenes de beneficios empresariales". Todo ello preservando "el poder de operación de los salarios".
Sin incautación, esta posibilidad parece muy lejana. Un pacto de rentas, que ya han pedido tanto el Gobierno como el Asiento de España, está descartado luego de que fracasara la negociación para el Acuerdo de Empleo y Negociación Colectiva (AENC) en 2022.
Y respecto a las subidas salariales, lo que piden los entes económicos y el propio Ejecutor es contención para evitar los temidos artículos de segunda ronda en la inflación. Poco que parece quedarse cumpliendo (las subidas salariales por convenio en España están, por ahora, limitadas a un 2,4% de media), con el correspondiente impacto en la capacidad de consumo de la población.