El lunes 5 de julio de 1982 el Estadio de Sarrià vivió uno de los mejores partidos en la historia de los Mundiales de fútbol entre las selecciones de Brasil e Italia con la aparición fulgurante de un renacido Paolo Rossi que, con su triplete fulminó a la canarinha de Zico, Sócrates y Falcao, entre otras figuras, metió a la escuadra azzurra en semifinales tras una primera escalón en la que no pasó del igualada.
A Brasil le valía el igualada para meterse en las semifinales, en las que tuvieron un pie en el interior hasta gracias a los goles de Sócrates y Falcao, pero en la calurosa tarde del ya derruido Estadio de Sarriá, emergió la figura de Paolo Rossi hasta en tres ocasiones para resucitar a una muy criticada Italia cinco días luego de su doblete frente a Argentina /(2-1).
La convocatoria de Rossi fue una polémica valentía para el seleccionador italiano Bearzot, ya que el punta estuvo dos primaveras sin competir por una punición relacionada con las apuestas ilegales -caso Totonero- y, tras la sequía goleadora del punta en los tres primeros encuentros, recuperó el penetración anotador a tiempo para marcar el camino a la vencedora Italia.
Il bambino de Oro se proyectó mundialmente gracias a su histórico hat-trick frente a el conjunto carioca, como comenta el propio Paolo Rossi en una entrevista destacando, por encima de los demás, el primer tanto frente a el equipo que mejor fútbol estaba desarrollando y el mayor privilegiado al título.
"Tuve la intención de acelerar una décima de segundo frente a de mi defensor, llegué ayer y cogí a contrapié al cancerbero, que estaba cayendo en torno a un banda y yo se la pues en el banda contrario, creo que el primer gol de ese partido fue el más importante de toda mi carrera. Este gol me abrió las puertas del paraíso", (1-1)
Otro de los protagonistas de aquel colisión fue Gentile secó a Zico como ya hizo con Maradona, poco que como el propio defensa ha comentado en alguna ocasión que ahora no podría hacerlo: "En el circunscripción de colección no hay amigos y eso lo sabíamos todos en nuestra época, utilicé todas mis armas en el interior del coto".
Tres días luego, Italia batió a Polonia 2-0, con otros dos tantos del punta toscano y el domingo 11 de julio, un gol del mismo Rossi abrió el camino para el 3-1 con el que Italia se impuso a Alemania para convertirse en tricampeona del mundo, alcanzando en el palmarés a Brasil (los otros campeones hasta aquel momento habían sido Alemania y Uruguay, dos veces cada uno, y Argentina e Inglaterra, en una ocasión).