Se necesita un gran pacto de rentas para vencer a la hiperinflación

Una helicoidal inflacionaria en los salarios de los trabajadores y pensionistas para persistir el poder adquisitivo provocaría otra crisis como la de los 70.

El PIB es un indicador rezagado ya que hay que esperar cuando menos dos trimestres en confirmar oficialmente que la capital se encuentra de recesión. Es por ello por lo que podemos asegurar que las principales economías del mundo o ya se encuentran en recesión o están a punto de entrar en ella.

Podremos culpar a los bancos centrales de esta situación ya que su mandato principal es el de contener la inflación. Y ahora, tras primaveras viéndola venir por el camino con sus infinitas barras de solvencia de parné de balde se ponen manos a la obra. Demasiado tarde amigo, la inflación ya está fuera de control.

De hecho, está tan fuera de control que la única forma que hay de reducirla es provocar una recesión que deje a la importancia de los talones la que se sufrió en la término de los 70 del siglo pasado.

La atrevimiento no está tomada, pero pronto sabremos qué camino toman los distintos bancos centrales del mundo. Lo único que les frena a la gran mayoría de bancos centrales es que los mercados de títulos y de bonos se desplomen.

[La trampa de liquidez perfecta]

Hay que tomar una atrevimiento, el proscenio de un aterrizaje suave de las economías como almohadilla en Wall Street no es una opción. Aquí y ahora hay que nominar entre susto o crimen. Entre que los mercados de títulos y de bonos se derrumben o que la capital entera se desmorone dando motivo a una crisis sin precedentes en la historia de la capital moderna.

La salida de la pandemia ha provocado un aumento significativo del consumo tras poseer vivido unas tasas de peculio nunca vistas en la historia. Solo hay que apañarse plaza vacante en algún hotel o a un artesano para que te haga una pequeña reforma y si lo encuentras que te de plazo para octubre es para saltar de alegría. 

Esto ha sentado las bases de una inflación que con el paso del tiempo y de la invasión de Ucrania ha donado paso a la hiperinflación. Y ahora que ha subido hasta el precio de la sal, es el momento más venenoso de la helicoidal inflacionaria: la inflación salarial.

Esta inflación salarial que quiere seguir las subidas de los precios de la gasolina, de los alimentos y de todo tipo de activos al calor de las ganancias corporativas. 

Podemos proceder un momento épico en donde la clase media sea aplastada como una hojalata de cerveza por el veterano error de política monetaria de los bancos centrales del mundo y de la Reserva Federal en particular con su política de endurecimiento de las tasas de interés al ritmo más rápido de la historia mientras otros como el Sotabanco Central Europeo todavía están por ver si pasamos el verano con los tipos todavía en agorero si se suben solo un 0,25% el próximo 21 de julio manteniendo aún una burbuja de activos sin precedentes.

Y mientras tanto, los mismos analistas que no supieron ver la oportunidad histórica que nos ofreció el mercado de títulos con la caída de precios por la pandemia, ahora siquiera están viendo que este drástico ajuste tan excesivo por parte de la Reserva Federal estadounidense nos ha llevado al partida de un mercado bajista y que a pesar de que ya dura ocho meses, le quedan cuando menos un imperceptible de otros ocho meses.

Enfrentamiento Rusia -Ucrania

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