El CSIC lidera el esquema europeo Re-Livestock en el que participan 37 socios de 13 países. Sus investigaciones buscan disminuir las emisiones de gases de sorpresa invernadero en la actividad ganadera.
La Unión Europea fue la tercera región emisora de gases de sorpresa invernadero (GEI) en 2015 luego de China y EE.UU., según la Agencia Europea de Medioambiente (AEMA). En el Acuerdo de París, rubricado en 2016, la UE se comprometió a acortar estas emisiones en, al menos, un 40% por debajo de los niveles de 1990 para 2030.
En 2021, la UE incrementó su objetivo para alcanzar una reducción mínima del 55% para 2030, así como la neutralidad climática para 2050. Un compromiso recogido en el Pacto Verde Europeo, que forma parte de la Ley Europea del Clima aprobada el pasado año.
Por actividades, y según datos de la AEMA, la energía es el responsable de poco más del 77% de las emisiones y el 10,55% corresponde a la agricultura. Por detrás están los procesos industriales y de uso de producto (9,10%) y la gobierno de residuos (3,30%).
Todos los sectores tienen por delante el liza de implantar medidas para cumplir con los objetivos establecidos y evitar, así, que la temperatura del planeta siga aumentando para acortar los riesgos derivados del cambio climático.
Entre los proyectos en marcha en Europa, con billete española, figura Re-Livestock. Dotado con 12 millones de euros y una duración de cinco primaveras, su objetivo es el avance de prácticas innovadoras para que el sector granjero reduzca sus emisiones de gases de sorpresa invernadero.
Vacada sostenible
En Re-Livestock se quieren asaltar estrategias sobre el uso de nuevos aditivos e ingredientes alimenticios y la optimización de la gobierno del pastoreo para acortar la huella de carbono de la comida animal.
Por otra parte del avance de sistemas de selección genética de animales que generan menores emisiones y tienen veterano capacidad para adaptarse a condiciones de estrés por calor, sobre todo empleando razas locales.
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“Otra organización consiste en el rediseño de alojamientos ganaderosy el empleo de tecnologías digitales de última coexistentes en función de los escenarios de cambio climático de cada región” explica David Yáñez-Ruiz, investigador del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y coordinador de Re-Livestock.
Una carrera de investigación que va en consonancia con el plan Farm to Fork, recogido por la Comisión Europea en mayo de 2020, entre cuyos objetivos está evaluar la presente código de la UE sobre el bienestar de los animales de huevería.
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“Y, por supuesto, la puesta a punto de herramientas de viable uso para evaluar la sostenibilidad de los sistemas ganaderos basándose en principios de circularidad”, añade Yáñez-Ruiz.
“A escalera mundial, la agricultura genera más o menos de un tercio de todos los GEI”, recuerda el investigador. “En Europa, casi el 70% de todas las emisiones de GEI agrícolas proceden de la rebaño; por lo tanto, las cadenas de producción y suministro deben probar un cambio radical para ser más sostenibles”.
Un total de 37 socios de 13 países forman parte de este esquema. De todos ellos, dos son españoles y forman parte del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC): la Etapa Positivo del Zaidín (EEZ- CSIC) y el Instituto Doméstico de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA-CSIC).
El equipo, multidisciplinar, está formado por especialistas en comida, genética y bienestar animal, agricultura de precisión y evaluación ambiental y socioeconómica.