Día de leyenda en el Tour: 4 ataques de Pogacar, el gesto de caballeros y la sentencia de Vingegaard

Jonas Vingegaard demostró ser el más cachas del Tour de Francia, Tadej Pogacar fue muy fuerte y uno y otro dejaron una imagen para la posteridad.

Día de los que hacen afecto en el Tour. Una etapa con final en Hautacam da pistas de gran caminata, pero siempre hace descuido que haya ciclistas con ganas de explotar el ámbito. Jonas Vingegaard y Tadej Pogacar son dos extraterrestres que han firmado exhibición tras exhibición y no fallaron a la cita. El danés sentenció esta tirada de la Conspicuo Boucle demostrando que es el más cachas y el esloveno defendió su trono de Francia.

Entreambos, auspiciados por otro ciclista sobrehumano como Wout Van Aert, brindaron a los aficionados de este deporte un día para no despegarse del televisor. El belga fue el primero en saltar del pelotón para hacer la fuga nadie más se dio la salida. Pogacar aprovechó la desconocida subida de Spandelles para difundir cuatro ofensivas en las que Vingegaard se defendió como un coloso cercano a su vulgar de ostentación Sepp Kuss. Pero la emoción llegaría en el descenso de este puerto.

Pogacar se lanzó poseído alrededor de debajo para tratar de reventar al danés en un descenso complicado. Tanto lo fue que estuvo a punto de caerse Vingegaard. Pocos metros luego, el que no pudo librarse fue Pogacar. El esloveno besó el suelo tras entrar mal en una curva y contactar con la cascajo. El danés podía intentar sentenciar el Tour en ese momento, pero decidió esperar. El esloveno le volvió a coger, le preguntó si estaba perfectamente y se dieron la mano en un aspecto que quedará para la posteridad.

La etapa todavía daría para más. Aún quedaba la temible subida a Hautacam. Jumbo la iniciaría con dos corredores respaldando a su líder y con Van Aert reventando por delante a los que le seguían en la evasión. Kuss puso un ritmo endiablado para padecer a la extenuación a todos los líderes de equipo que se habían sumado al dueto de época. Recortaron distancia a la persona de carrera hasta que el de Durango le cedió el informante al belga.

Van Aert, con un rostro que demostraba que estaba sacando todo lo que tenía, se ponía al servicio de Vingegaard luego de que muchos le hayan marcado de pasar incluso contra el Jumbo. A su ritmo, Pogacar decía puntada. El esloveno no podía dar más luego de haberlo intentado todo y acaecer arriesgado en exceso. Cedía un minuto en meta y, seguramente, el trono del Tour. A Jonas solo le queda cuidarse contra la Covid-19 y cualquier otra inclemencia que sería el único rival que le puede convencer del maillot amarillo.

Los ataques de Pogacar en Spandelles no los habría resistido ningún otro ciclista del mundo. El esloveno estaba desatado. Jugando al ataque Tadej es un profesional impecable, su don natural para pasar sobre el tubular y las dos ruedas hace el resto. Con una beligerancia desmesurada, moviendo una cantidad de vatios cual central hidráulica, bailando con violencia sobre su bici, el de Komenda atacó una vez, otra, otra y una última vez.

Quizá en la que más daño hizo fue en la tercera. Sacó un par de metros a Vingegaard y Kuss renunció por fin a seguirles. Es, probablemente, uno de los ataques más fuertes de Pogacar. Ahí quedó claro que el danés es el hombre con mejores piernas de este Tour. Por eso, Tadej sabía que solo podía dinamitar la carrera de una forma: siendo un auténtico suicida. Comenzó el descenso dando pedales y arriesgando en cada curva. Jonas salvó la caída, él no y firmaron un alto el fuego para la historia.

Entreambos son los máximos exponentes del ciclismo caníbal, fuerte y en el que no valen los últimos tres kilómetros de etapa si no los 100 porque no sabes cuándo pueden moverse. Pogacar y Vingegaard han noble a más de uno del sofá, dejando a un banda el mito de que el Tour es para las siestas veraniegas. No puedes pestañear porque en cualquier instante estos dos genios de las dos ruedas pueden poner la etapa patas hacia lo alto.

Este Tour está sirviendo para ver al Pogacar más humano, pero la ingenuidad es que sin Vingegaard, el esloveno seguiría siendo un extraterrestre. El danés le mete tres minutos en la clasificación militar, pero es que el ciclista del UAE tiene cinco minutos de delantera sobre Geraint Thomas, tercer clasificado. Entreambos han puesto de por medio un mundo con el resto del pelotón. Junto a recapacitar que uno y otro son muy jóvenes todavía, con 23 primaveras del báltico y 25 del vikingo. Pueden marcar una época.

Igualmente lo puede hacer como equipo el Jumbo. Son el mejor equipo de la ahora y tienen a los mejores ciclistas. Han movido las etapas a su antojo para provocar que Pogacar no tenga opciones a estas paraíso de Tour. Han dominado la prueba con un Van Aert que parece capaz de obtener en cualquier etapa, un Kuss que es el vulgar que todo líder del pelotón quiere tener y otros ciclistas como Benoot, Kruijswijk o Laporte que serían capos en otra escuadra. No hay que olvidar que Primoz Roglicse marchó para casa afectado por una caída.

Así está acabando este Tour que será recordado para siempre. Los daneses, más allá de Vingegaard, Pogacar, Van Aert, el repaso y la emoción que está dejando cada etapa hacen de esta tirada poco único. Jonas, si nadie extraño sucede, se coronará pr primera vez en los Campos Elíseos. Tadej tendrá una motivación extra para retornar a la próxima temporada, dejando un buen aliciente con su casi segura presencia en La Envés para agosto.

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