Este es el sencillo ejercicio que evita que perdamos la memoria con la edad según los investigadores

La investigación además ha demostrado que las personas mayores son más eficientes por la mañana que los jóvenes.

Estudiar a tocar un herramienta o comenzar a practicar deportes son hábitos saludables que involucran a la habilidades motoras y tienden a costar más a medida que envejecemos. Y es sabido que es mejor estudiar un idioma a temprana momento que hacerlo cuando ya tenemos suficientes cosas en la individuo como para enterarse cómo se dice una palabra en otro idioma.

Ahora, un estudio realizado por neurólogos europeos ha identificado el control que nos serviría para la mejoría de estas funciones deterioradas a medida que envejecemos. Se negociación de una de las pocas investigaciones que se centra en vigilar cómo las personas mayores adquieren habilidades motoras secuenciales, ya que en la mayoría de los casos se estudiaban estos comportamientos en jóvenes sanos.

De hecho, las pocas veces que se ponía el foco en las personas de avanzadilla momento solo era para demostrar que, cuanto más envejecemos, más difícil es y más tiempo se tarda en formarse nuevas habilidades motoras. Sin secuestro, esta publicación pretende "ofrecer una táctica novedosa para restaurar estos déficits de forma no invasiva", como asegura el profesor de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL) Friedhelm Hummel, quien ha sido uno de los autores del estudio.

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Tal vez no seamos conscientes de ello, pero cada movimiento que realizamos en nuestro día a día pertenece a una secuencia de acciones más pequeñas de las que al punto que nos damos cuenta. Nada más lo percibimos cuando nos disponemos a formarse una nueva tarea, ya sea un deporte, un herramienta, un idioma o una nuevas tecnología. Estas situaciones, que requieren de una gran destreza por nuestra parte, sirven para mejorar la velocidad cognitiva de una persona sin que pierda precisión.

A quien madruga...

Este estudio resulta importante, en palabras de Hummel, correcto a "lo crucial que es adaptarse continuamente y mantenerse intregrado en la vida cotidiana". Es por esto que se utilizó un método habitual para evaluar la capacidad de enseñanza de nuevas habilidades motrices, que recibe el nombre de "tarea de calentar con el dedo".

Como su propio nombre indica, consistía en teclear una secuencia de números con la maduro celeridad y precisión posible. Se negociación de un control muy presente en este tipo de estudio, pues simula el esfuerzo cognitivo que tenemos que realizar cuando nos encontramos frente a actividades que requieren una gran destreza, como tocar el piano o escribir en un teclado.

Una de las características secreto del enseñanza es el denominado por los científicos "cambio en el invariabilidad entre velocidad y precisión". Este cambio se consigue agrupando las acciones motoras individuales en los llamados "bloques motores", que surgen espontáneamente y sirven para optimizar capacidad de ejecución mecánica de nuestro cerebro.

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En el caso de los jóvenes resulta más fiable que en los mayores, "quienes carecen de estos bloques motores o actúan de forma deficiente", como asegura otro de los autores del estudio, el estudiante de doctorado Pablo Maceira-Elvira.

En un exploración comparativo, los resultados mostraron que los jóvenes rendían mejor durante la incertidumbre, mientras que al principio del entrenamiento daban muestras de un rendimiento más imprevisto. En cambio, los mayores empeoraban durante la incertidumbre y conseguían alcanzar un ritmo más moderado de eficiencia.

Excitación cerebral de electrodos

Sin secuestro, el estudio no solo buscaba demostrar qué tan rápido eran jóvenes y mayores en calentar una tecla. Tambien se les aplicó a los participantes la incitación transcraneal anodal de corriente directa (atDCS). Se negociación de una técnica no invasiva que exige la colocación quirúrgica de electrodos en áreas específicas del sistema nervioso central. La superioridad de este método es que, a diferencia de las técnicas invasivas, no requieren de ningún tipo de cirugía que pudiera crear complicaciones o bienes adversos.

Al respecto, Hummel ha inscrito que "estudios recientes han demostrado que podemos mejorar la adquisición de habilidades motoras aplicando incitación cerebral no invasiva". De hecho, su investigación además ha demostrado que los mayores mejoran su precisión de forma muy temprana en el entrenamiento con la aplicación de la atDCS, como se produjo en el 50% de los adultos que participaron en el intento.

De esta forma, la incitación cerebral podría restaurar, al menos parcialmente, la adquisición de habilidades motoras en individuos con mecanismos de aprenizaje disminuidos. Adicionalmente, Hummel reconoce que "estos hallazgos abren nuevas oportunidades de estrategias de intervención ajustadas a la grado específica de enseñanza", que podrían aplicarse en la pérdida de memoria que produce el envejecimiento o trastornos neurológicos como el ictus.

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