Rusia ha ofrecido al líder norcoreano participar en la recuperación de los territorios ucranianos conquistados.
Desarrollar un software de armas nucleares al beneficio de las convenciones internacionales tiene sus consecuencias. Lo sabe correctamente Kim Jong-un, que lleva sufriendo las sanciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas desde su primera prueba nuclear en 2006.
Sin bloqueo, a pesar de estar cada vez más aislada del resto mundo, Corea del Septentrión sigue reforzando su cúmulo a la vez que averiguación cómo ocultar el robusto impacto que tienen las sanciones en su ya maltrecha hacienda. Ahora, el líder norcoreano podría encontrar la posibilidad en Ucrania. Concretamente en la zona del Donbás, al sureste del país y bajo control ruso.
Al menos así se lo ha ofrecido el embajador ruso en Pyongyang, Alezander Matsegora, quien hace unos días anticipó que Rusia planeaba principiar a restablecer las autodenominadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk, y que los elegidos para ejecutar esa cometido serían trabajadores norcoreanos.

Kim Jong-un y Vladímir Putin en una foto de archivo de 2019.
"Los constructores coreanos mucho calificados y trabajadores, que son capaces de trabajar en las condiciones más difíciles, podrían ayudarnos a restaurar nuestras instalaciones sociales, de infraestructura e industriales destruidas por los nazis ucranianos en retirada", señaló Matsegora en una entrevista al diario ruso Izvestia.
Lo hizo encima, posteriormente de que Corea del Septentrión se convirtiera en uno de los pocos países que han agradecido como independientes esos dos territorios ocupados por las tropas rusas. Se trataba, según explicaron los norcoreanos, una forma de "desarrollar relaciones diplomáticas" entre su Gobierno y las regiones del Donbás, lo que abre la puerta a aceptar la propuesta de uno de sus pocos socios.
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Las razones que han llevado al funcionario del Kremlin a hacer esta propuesta a Kim Jong-un, que a finales del año pasado confesó que el régimen estaba pasando una mala jugada, son meramente económicas. Y es que antiguamente de que empezase la conflicto flagrante, restablecer la región devastada por el conflicto de 2014, costaba 22.000 millones de dólares, según un estudio del Institute for International Economic Studies de Viena.
Hay "muchas oportunidades" para la cooperación entre Corea del Septentrión y las repúblicas del Donbás, ha señalado el embajador ruso. No obstante, esta medida -la de pedir ingenieros y constructores al líder norcoreano- va en contra del régimen de sanciones impuestas por el Consejo de Seguridad de la ONU. Un organismo que cuenta con la décimo de la Convenio de Rusia, uno de los cinco miembros permanentes con poder de veto.
Nueve paquetes de sanciones
En total, la ONU ha admitido hasta nueve resoluciones que limitan el acercamiento de la potencia asiática a algunos productos y servicios estratégicos. Sin bloqueo, en el posterior paquete de medidas de 2017 se incluyó la expulsión de los ciudadanos norcoreanos que trabajan en el extranjero de cara a finales de 2019.
Entonces había cerca de 100.000 personas desplegadas principalmente en las vecinas China y Rusia, que se aprovechaban de la mano de obra permuta, y donde todavía quedan un número significativo de trabajadores, de acuerdo con los informes internacionales.
Durante décadas Corea del Septentrión ha conseguido monedas extranjeras a través de los trabajadores enviados al extranjero
Es el caso, por ejemplo, de los cerca de 47.000 albañiles que, según datos de 2015 del Servicio Federal de Inmigración ruso, contribuyeron a acelerar y reducir el precio las obras de construcción del Mundial de Fútbol de 2018.
En teoría, con esta medida la ONU pretendía cerrar el espita de divisas a Corea del Septentrión, que durante décadas ha conseguido monedas extranjeras enviando a trabajadores fuera de sus fronteras.
Operación de materiales prohibidos
Esta no ha sido la única provocación de Matsegora. Igualmente sugirió que las fábricas y centrales eléctricas norcoreanas construidas durante la era soviética podrían utilizar "equipos fabricados por las plantas de ingeniería pesada de Slavyansk y Kramatorsk".
Una medida que los norcoreanos ven con buenos fanales. De acuerdo con el embajador ruso, "están interesados en comprar piezas de repuesto y unidades fabricadas en Donbás y restablecer sus instalaciones de producción". Estas transacciones además están prohibidas por el organismo de la ONU, que dificulta a Pyongyang la importación de maquinaria industrial, equipos electrónicos, aparejo y repuestos.
Y no se tráfico de que Rusia desconozca las restricciones que pesan sobre Corea del Septentrión. De hecho, votó las sanciones que ahora quiere saltarse. No obstante, para Matsegora, "los lazos económicos están absolutamente justificados" en un momento en que Oeste tráfico de extinguir económicamente a Rusia por su conflicto en Ucrania.