Ribera se opone a recortar el consumo de gas con los mismos argumentos que usaba Berlín contra Madrid en la crisis financiera.
El chantaje energético al que está sometiendo Vladímir Putin a la Unión Europea para que deje de apoyar a Ucrania en la querella empieza a surtir intención. El reglamento que ha presentado este miércoles la Comisión Europea para disminuir un 15% el consumo de gas a partir de agosto ha destapado la caja de los truenos.
La iniciativa de Ursula von der Leyen ha sembrado la discordia entre los Estados miembros y reabre las heridas que arrastran España y Alemania desde la crisis financiera. Por primera vez, el Gobierno de Pedro Sánchez se planta frente a Bruselas y exige un recortadura cero de gas para España.
Mientras tanto, el presidente ruso sigue jugando al ratón y al micifuz con los dirigentes de la UE. Putin ha hexaedro a entender que las restricciones de suministro de gas a través de Nord Stream 1 -la principal ruta de importación a Europa- van a continuar en las próximas semanas y meses. Gazprom desliz a una turbina enviada a reparar a Canadá y Bruselas asegura que la aposento ya está de envés y adicionalmente existen otras similares en el mercado, por lo que no hay "excusa" para cerrar el espita.
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En todo caso, la presidenta de la Comisión no se hace ilusiones. "Rusia está tratando de presionarnos calculadamente reduciendo el suministro de gas. Por lo tanto, es un ambiente probable que haya un corte total del gas ruso. Y eso afectaría a toda la Unión Europea", ha dicho Von der Leyen en rueda de prensa.
Este es el argumento central que esgrime Bruselas para acreditar el nuevo reglamento de emergencia. La norma exige a todos los Estados miembros -incluso a los menos dependientes de Rusia como España- recortar un 15% el consumo de gas entre el 1 de agosto de 2022 y el 31 de marzo de 2023. "¿Por qué 15%? Esto es el equivalente a 45.000 millones de metros cúbicos de gas. Con esta reducción, podemos acaecer con seguridad este invierno en caso de un corte total del gas ruso", aduce la presidenta.

La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, durante la rueda de prensa de este miércoles
Este objetivo tendrá en principio carácter voluntario. Pero el Ejecutante comunitario quiere detentar nuevos poderes especiales con el fin de poder convertir el recortadura del 15% en obligatorio en un ambiente de emergencia. La 'alerta roja' podrá ser declarada por la propia Comisión, o a petición de 3 o más Estados miembros, cuando se produzca una situación de escasez de gas o de arrebato de la demanda. En esta caso, Bruselas podrá imponer ajustes de gas adicionales a los países incumplidores.
El principio de solidaridad
¿Por qué se aplica el mismo recortadura a Alemania, con una reincorporación dependencia del gas ruso, que a España, que tiene suficiente suministro gracias al gaseoducto con Argelia, a siete plantas de regasificación y a la diversificación de proveedores? Bruselas asegura a esta pregunta apelando a la "solidaridad".
"Es crucial que todos los Estados miembros reduzcan su consumo de gas en un espíritu de solidaridad. Por ello, todos los países deben alcanzar los mismos objetivos de reducción voluntarios y obligatorios. Aunque algunos pueden estar más expuestos a los existencias de la interrupción del suministro de Rusia, todos los Estados miembros se verán negativamente afectados y pueden contribuir a prohibir el daño crematístico", señala el reglamento.
"Luego, este reglamento refleja el principio de solidaridad energética, que ha sido recientemente confirmado por el Tribunal de Equidad como un principio fundamental del derecho de la UE.
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Se tráfico de la misma solidaridad que España reclamó a la UE y obtuvo con el rescate bancario de 2012 o los fondos Next Generation de la pandemia de 2020, aunque Alemania y los 'frugales' exigieron a cambio estrictas condiciones. Ahora es Berlín el que necesita el rescate energético de la UE y Bruselas asegura que todavía se le impondrán condiciones. "Los Estados miembros que soliciten suministros de gas solidarios deberán demostrar las medidas que han acogido para disminuir la demanda a nivel franquista", reza el plan de la Comisión.
Sin secuestro, el argumento de la solidaridad no ha servido para convencer al Gobierno de Sánchez. En una comparecencia de una dureza nunca antiguamente presencia alrededor de Bruselas por parte de un dirigente político gachupin, Teresa Ribera ha anunciado que votará en contra del reglamento, a menos que se corrija y se incluya un recortadura cero para España. La vicepresidenta tercera y responsable de Transición Ecológica no ha ahorrado críticas contra el equipo de Von der Leyen, al que acusa de tener ignorado los intereses de España.

La vicepresidenta tercera, Teresa Ribera, durante una reunión en Bruselas
Ribera ha esgrimido, adicionalmente, los mismos argumentos que utilizaron Alemania y los 'frugales' contra España, sobre todo durante la crisis financiera. "A diferencia de otros países, los españoles no hemos vivido por encima de nuestras posibilidades desde el punto de presencia energético", ha dicho. Un aguijón dirigido de forma poco disimulada contra Berlín y su dependencia del gas ruso.
España hizo los deberes
"España ha hecho los deberes en este ámbito. Lo ha hecho de guisa constante y pagando más que muchos de los socios europeos", ha insistido la vicepresidenta tercera, replicando otro de los argumentos utilizados en el pasado por Alemania y los 'frugales' para oponerse a la solidaridad alrededor de los países del sur. "Pase lo que pase, las familias españolas no van a sufrir cortes de gas ni cortes de luz en sus casas. Pase lo que pase, España va a defender la posición de la industria española", asegura la vicepresidenta tercera.
El Gobierno de Sánchez se queja de que España lleva dos décadas pidiendo a Bruselas que se cumplan las obligaciones en materia de interconexiones. "Y a pesar de esa demanda ha habido una inacción profunda por parte de la UE. Por ello, la Península Ibérica sigue siendo casi una isla energética, lo que limita todavía la capacidad de ayudar a los vecinos", ha lamentado Ribera.
Ribera hace regir que la capacidad de almacenamiento de España está cubierta en más del 80%, mientras que el resto de Europa al punto que alcanza el 50%. "Gracias a las inversiones que hemos acometido durante los últimos 25 primaveras, disponemos de un tercio de la capacidad de regasificación y almacenamiento de gas natural licuado en Europa", indica. La solidaridad de España se limita a ceder sus infraestructuras al resto de socios, pero no a recortar el consumo de gas.
El órdago de Sánchez anticipa un dominio de reincorporación tensión en la reunión extraordinaria de ministros de Energía de la UE convocada para el 24 de julio. Bruselas pretende que el reglamento de recortadura del gas se apruebe ya en ese altercado para que entre en vigor de forma inmediata. España no dispone de poder de veto para frenar su acogida porque puntada con una mayoría cualificada. En principio cuenta con el apoyo de Portugal, mientras que otros sureños como Francia o Italia aún no se han pronunciado.
Las medidas recomendadas
¿Qué medidas debería tomar España para recortar un 15% el consumo de gas? El reglamento deja total familiaridad a cada país para escoger las iniciativas que considere más adecuadas, pero da una serie de recomendaciones. Los hogares están protegidos de cualquier medida de racionamiento, pero Bruselas aconseja poner en marcha campañas de concienciación para el economía energético, así como la reducción de la calefacción y del viento acondicionado en edificios públicos.

Bruselas pide a todos los países campañas de economía energético
En cuanto a la industria, los recortaduras obligatorios deben ser el postrer petición. En la medida de lo posible, debe darse prioridad a la transición a las energías renovables. No obstante, dar paso al carbón, al petróleo o a la energía nuclear puede ser necesario como medida temporal, siempre que se evite la dependencia del carbono a dilatado plazo, reconoce Bruselas.
A madurez de la Comisión, es preferible optar por medidas de mercado. Por ejemplo, los Estados miembros pueden poner en marcha sistemas de subasta o subasta para incentivar la reducción de la energía por parte de la industria.
En todo caso, Bruselas pide proteger de los recortaduras a los sectores de importancia social (sanidad, viandas, seguridad, refinerías, defensa); a las cadenas de suministro transfronterizas; y a las instalacones que puedan salir dañadas de forma permanente si hay una interrupción de suministro.