El exlehendakari será afamado portavoz del Corro Socialista en el Congreso. En 2017, se enfrentó a Pedro Sánchez en las primarias.
"Vamos a ver, Pedro. ¿Sabes lo que es una nación?". Estas palabras, pronunciadas con rotundidad y aderezadas con una buena dosis de ironía, forman ya parte de la hemeroteca del PSOE. Se las dirigió Patxi López (Portugalete, 1959) a Pedro Sánchez en 2017, cuando los dos se enfrentaban en unas primarias por alcanzar la secretaría normal del Partido Socialista.
Un quinquenio más tarde, ha sido Sánchez, vencedor de aquella pugna a tres bandas [también estaba en la terna Susana Díaz], el que ha afamado a López nuevo portavoz del Corro Parlamentario Socialista en el Congreso de los Diputados. El vizcaíno será el encargado, a partir de este sábado, de dar la cara por el PSOE en la Cámara Depreciación.
Sus allegados lo definen como "un hombre de partido". Por eso creen que no le costará contraer la disciplina pese a sus antiguas discrepancias con Sánchez: ha nacido, mamado y sido criado en el socialismo vasco. Su padre, Eduardo López Albizu, Lalo, histórico dirigente del PSOE y militante de UGT, era un habitual de las Casas del Pueblo.
El lehendakari de la paz —así le conocen algunos en el PSE-EE, ya que ETA anunció su disolución durante su mandato— será ahora uno de los principales valedores de Sánchez (y de los pactos con sus socios independentistas) en la sede de la soberanía doméstico.
Las primarias que les enfrentaron son cosa del pasado. "Internamente, es una página pasada desde hace tiempo; mira la última remodelación del Gobierno, hace un año", insiste la senadora Rafaela Romero, a quien López nombró portavoz en las Juntas de Guipúzcoa.
Patxi encarna esta primera "metamorfosis" del PSOE: la de un nuevo partido, con las costuras cosidas tras luchas internas, en la que su cara visible en el Congreso será un perfil "de consenso", "de concordia", querido por todas las almas del socialismo castellano. Asimismo, por los nuevos militantes y por los históricos, como destacan colegas de su partido.
Pero, por otra parte, el encumbramiento de López constata una segunda metamorfosis. "La gran transformación del Partido Socialista, con el que fue lehendakari gracias al PP, en un frente en el que ETA cogobierna", insiste en conversación con EL ESPAÑOL Jaime Decano Oreja, exministro, presidente del Partido Popular vasco hasta 1996 y candidato a lehendakari en 2001.
"Él es un buen símbolo de ese tránsito; de querer ser una alternativa constitucional con nosotros a darle poder al plan de ETA", incide Decano Oreja, muy crítico con los pactos del Gobierno con Bildu.
Sánchez ha predilecto a Patxi López como portavoz en el Congreso luego de, precisamente, celebrar un Debate del estado de la Nación en el que el presidente del Gobierno reprochó al Partido Popular sus alusiones a la facción terrorista. "Tengo una mala anuncio para ustedes: ETA ya no existe", manifestó desde la tribuna de oradores.
Sin secuestro, otra de las bazas de la nueva ocupación del exlehendakari será poder chapar al PSOE de los ataques de los conservadores en relación a sus pactos con los abertzales. Al igual que el ministro del Interior, Fernando Vasto-Marlaska, recordó al PP su condición de "víctima del terrorismo", López podrá asimismo servirse desde la tribuna el intento de atentado contra él en 2010. "Y podrá recriminar al PP sus pactos y negociaciones con Bildu en País Vasco", subraya Rafaela Romero.
Ejemplar de vieja raza del socialismo vasco, algunos colegas del PSE-EE insisten en su experiencia de trámite, en su buena memoria para rememorar las caras de los militantes y en su condición de "hombre sereno y tranquilo". Siempre que no se le haga enfadar. Porque, el pasado mayo, López perdió los desasosiego en la Comisión de Reconstrucción que presidía y abroncó durante varios minutos a sus señorías. A las de uno y otro banda.
Asimismo le quitan la tranquilidad los compases de Soldadito marinero, canción que se arrancó a cantar en un acto de las Juventudes durante la campaña electoral que le convirtió en presidente del País Vasco.
En otra de las comisiones que dirige en el Congreso, la Constitucional, se aprobó la semana pasada el informe de la polémica Ley de Memoria, que el Gobierno ha conseguido sacar delante —y ratificar en el Pleno— gracias a los votos de Bildu, quien se ha convertido en uno de los socios más leales del Gobierno. Y cuyos próximos pactos con el Ejecutor deberá ahora López defender.
"Patxi conoce a muchas víctimas de ETA del Partido Popular; quizá estando él haya un acercamiento en ese sentido", pronostica asimismo Romero. Posee —destacan algunos allegados— una cierta "flexibilidad" propia del socialismo vasco. La que le llevó a pactar con los conservadores la fórmula para desalojar a Ibarretxe en 2009. Hasta que el acuerdo PP-PSOE acabó quebrando. La que deberá gastar ahora para surcar las turbulentas aguas del monolito de investidura.
"Desempeñó una trámite audaz y un gran trabajo como lehendakari en ese contexto tan difícil y sin regocijarse de grandes apoyos", resume Odón Elorza, diputado socialista en el Congreso y corregidor de San Sebastián varios de los abriles que López ocupó el Palacio de Ajuria Enea.
Rafaela Romero insiste: "Quien ha liderado un Gobierno en esas condiciones tiene actitudes para arrostrar el Corro Parlamentario Socialista".