Los 6 síntomas que avisan que has sufrido una intoxicación alimentaria: cómo evitarlo a tiempo

Una correcta higiene y cocinar los alimentos de origen animal son algunas de las recomendaciones para sortear una infección. 

Repugnancia, vómitos, diarrea, dolor, calambres abdominales y, en algunas ocasiones, fiebre son los principales síntomas de la intoxicación alimentaria, según ha informado la Sociedad Española de Endocrinología y Mantenimiento (SEEN).

Las intoxicaciones alimentarias se producen con más frecuencia en verano, porque las altas temperaturas favorecen el exposición de microorganismos y, asimismo, en esta época resulta todavía más complicado conservar los alimentos a la temperatura adecuada cuando se ingieren fuera de casa.

"Los microorganismos son seres vivos que necesitan que el alimento, que les sirve de transporte y de hábitat, les brinde unas condiciones favorables como disponibilidad de nutrientes, temperatura adecuada y un entorno no agresivo (condiciones de brusquedad, salinidad, humedad). Con estas condiciones favorables, si les concedemos el tiempo necesario, se reproducirán pudiendo alcanzar dosis infectivas y, adicionalmente, aquellos que son toxigénicos producirán toxinas", explica Ana Isabel Sánchez Marcos, miembro del Dominio de Mantenimiento de la SEEN, a Europa Press.

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La intoxicación alimentaria es una enfermedad que se produce por la ingesta de alimentos con presencia de gérmenes patógenos o sus toxinas, por virus o por parásitos. "La enfermedad puede tener su origen en la ingestión de bacterias o virus vehiculados en el alimento (infección), en toxinas producidas por aquellas previamente formadas en el alimento (intoxicación) o en formas parasitarias en fases concretas de su ciclo evolutivo (infestación)", ha argumentado la doctora.

Algunos ejemplos de infecciones son la salmonelosis y la hepatitis A, de intoxicaciones por sus toxinas, el botulismo y la gastroenteritis; y por enterotoxina estafilocócica y de parasitosis, la triquinelosis y la anisakiasis. Según el documentación de la EFSA, publicado en 2020, las enfermedades más comunes transmitidas por alimentos son por campylobacter, salmonella, yersinia, E.coli y listeria.

Amenaza importante

Encima, este mismo documentación alerta de que las enfermedades zoonóticas transmitidas por los alimentos son una amenaza importante y generalizada para la lozanía pública mundial. De hecho, en la Unión Europea se notifican más de 350.000 casos cada año y es probable que el número efectivo sea maduro.

En cuanto a los consejos para evitar sufrir intoxicaciones alimentarias, la experto ha destacado la importancia de tener en cuenta las 'Reglas de Oro' de la Estructura Mundial de la Vigor (OMS) para sostener una adecuada manipulación y conservación de los alimentos.

Entre estas recomendaciones se encuentran consumir alimentos que no hayan sido tratados o manipulados higiénicamente. "No hay que tomar látex cruda sin tratamiento térmico previo. Las carnes, el pescado y los productos de repostería deben estar refrigerados o congelados. En los establecimientos de restauración es obligatorio el empleo de ovoproductos en la elaboración de platos con huevo crudo como mayonesas, salsas o cremas, en los que no se alcancen los 75°C. Si se preparan estos alimentos en casa hay que consumirlos inmediatamente o conservarlos en frío y desechar las sobras", ha detallado la doctora.

Asimismo, prosigue, es necesario cocinar correctamente los alimentos de origen animal, ya que pueden estar contaminados por microorganismos y, adicionalmente, hay que ingerir los alimentos poco tiempo luego de cocinarlos. Por otra parte, la endocrinóloga ha advertido conservar correctamente los alimentos cocinados e indica que, si no se pueden arruinar inmediatamente o se quieren acatar las sobras, deben conservarse refrigerados a 5 grados centígrados como mayor o congelados.

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Al mismo tiempo, ha subrayado la importancia de calentar suficientemente los alimentos cocinados, así como evitar el contacto entre los alimentos crudos y los cocinados. "Un alimento cocinado puede retornar a contaminarse por contacto con los alimentos crudos o con objetos que anteriormente hayan contactado con un alimento crudo (cuchillos, tablas, superficies o trapos). El trapo de cocina o la bayeta pueden ser un transporte de contaminación, por lo que es preferible gastar papel de cocina", ha explicado.

Leves, de forma común

Otras de las precauciones a adoptar es una correcta higiene de la persona que va a manipular los alimentos y una destreza adecuada de todas las superficies de la cocina, así como perdurar los alimentos fuera del calibre de insectos, roedores y animales de compañía. Por postrer, la experto ha subrayado que solo hay que utilizar agua potable y descartar ingerir alimentos perecederos expuestos a temperatura concurrencia.

En la mayoría de los casos, la intoxicación alimentaria es leve y desaparece sin tratamiento, aunque algunas personas requieren ir al hospital. Por ello, la endocrinóloga ha recomendado consultar al médico cuando se presenten algunos síntomas de señal, como:

- episodios frecuentes de vómitos e incapacidad para tolerar líquidos;

- vómitos o heces con matanza;

- diarrea durante más de tres días;

- dolor extremo o calambres abdominales intensos;

- fiebre (temperatura superior a 38 grados);

- síntomas de deshidratación (sed excesiva, sequedad de boca, poca cantidad o desaparición de orina, cariño oneroso, mareos o aturdimiento).

En caso de escasear tratamiento domiciliario, la experto argumenta que puede apoyarse en reemplazo de líquidos perdidos, antibióticos en algunos casos y advierte que no deben tomarse medicamentos antidiarreicos sin prescripción médica ya que pueden agravar el cuadro.

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