La ministra para la Transición Ecológica y el Provocación Demográfico, Teresa Ribera, ha precisado este viernes que algunos negocios como bares y restaurantes pueden jalonar el uso del donaire acondicionado al "entorno de los 25 grados", teniendo en cuenta las recomendaciones de la fuero profesional, frente a los 27 grados que contempla el verdadero decreto de medidas de reducción y eficiencia energética ratificado por el Gobierno.
Según ha señalado Ribera en una entrevista a Onda Cero, "no se puede pedir a trabajadores que están en condiciones de adiestramiento físico importante que no tengan las condiciones que el derecho profesional garantiza con respecto a los máximos y mínimos de temperatura" y ha puesto como ejemplo que discotecas, cocinas y gimnasios necesitan una temperatura distinta a otros espacios como una imprenta.
La ministra ha señalado que hay que distinguir entre trabajos sedentarios, como una oficina, de otros activos, como la actividad en un restaurante. "El propio decreto ley incorpora una citación que allí donde haya espacios donde los trabajadores tengan que desplazarse y tengan un adiestramiento físico, debe aplicarse con la flexibilidad que corresponda", ha aclarado.
Comerciantes y hosteleros han mostrado estos días su malestar por la medida y las pérdidas que podía provocar su puesta en marcha.
La flexibilidad a la que alude Ribera aparece reflejada en el decreto de medidas de reducción energético, publicado en el Boletín Oficial del Estado del 2 de agosto, que establece que los umbrales de temperatura deberán ajustarse en cumplimiento de las "disposiciones mínimas de seguridad y sanidad en los lugares de trabajo" y que no tendrán que cumplir dichas limitaciones de temperatura "aquellos recintos que justifiquen la menester de perseverar condiciones ambientales especiales o dispongan de una norma específica que así lo establezca".

"Leve impacto en la actividad productiva"
La ministra ha afirmado el Gobierno pretende que haya "el intrascendente impacto en la actividad productiva" y considera que, aunque las medidas suponen un esfuerzo, este es "legítimo" y tiene "muy presentes" las condiciones laborales.
Teresa Ribera ha argumentado que "una cosa es perseverar una temperatura que sea cómoda para los trabajadores y que les permita moverse con tranquilidad en ese espacio" y otra muy distinta es "producirse frío, que es lo que en muchas ocasiones todavía estábamos viviendo".
Adicionalmente, ha descartado que el plan de contingencia previsto para septiembre contemple restricciones o prohibiciones adentro de las casas, aunque propondrán recomendaciones "muy conocidas y muy clásicas" relativas a los termostatos, las ventanas, los toldos y los electrodomésticos.
Así, ha insistido en que el Gobierno exploración con estas medidas "no dañar la menester ni el confort" de familias y tejido productivo y ha prometido que compartirán el paño "tan pronto" lo tengan con todas las administraciones, los grupos parlamentarios y los principales sectores sociales y económicos.
Igualmente se ha referido Ribera a la confrontación política que ha generado la puesta en marcha de las medidas de reducción energético, a posteriori de que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, anunciara su intención de incumplirlas. La ministra de Transición Ecológica ha lamentado que, en un contexto tan difícil como el coetáneo, el debate no se centre en "cómo podemos ayudar" sino en "cómo evitar cumplir o en cómo evitar las sanciones".
Igualmente ha descartado que España vaya a seguir las últimas recomendaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), en las que pide que sean los consumidores quienes soporten todo el incremento de los costes de energía y ha argumentado que, frente a la capacidad fiscal española, la autos del Gobierno es más adecuada, puesto que seguir las recomendaciones del FMI "requiere una gran dotación de bienes para las familias más necesitadas", para quienes ha considerado que tendría un impacto redistributivo muy duro.