La velocista fue la encargada de portar la bandera de Afganistán en los JJOO de Tokio 2020 y ahora permanece en condado aussie como refugiada.
Hace aproximadamente de un año, el mundo quedaba paralizado por un gran proceso militarista que se desató en un país tradicionalmente castigado por la miseria y por la desgracia. Lo que hoy es la enfrentamiento entre Rusia y Ucrania, hace unos doce meses lo era la entrada de los talibanes al poder para hacerse con el condado afgano. Una situación que sacudió esta zona y que reprodujo sus consecuencias igualmente en el deporte.
Las principales damnificadas de la arribada de las tropas talibanes a Afganistán con el firme propósito de hacerse con el control por la fuerza fueron las mujeres, que vieron reducidas sus libertades y sus derechos. Ahora, un año a posteriori, acumulan meses y meses de privaciones y de represión en una sociedad que no les respeta y que no les permite tener entrada cosas de lo más cotidianas.
Las mujeres en el régimen talibán, que regresó al poder el 15 de agosto de 2021, no puede participar en diferentes deportes, tener una autonomía al beneficio de los hombres o hacer cosas tan cotidianas en otras sociedades como conducir. De hecho, ni siquiera tienen franqueza alguna ni para tomar sus propias decisiones.
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Esto ha provocado que muchas mujeres, y igualmente algunos hombres que intentaron combatir por los derechos de estas, hayan tenido que encabezar un éxodo alrededor de otros países para suceder a ser refugiados. Así es como ha llegado hasta Australia el montón liderado por la velocista Kimia Yousofi. Un total de 32 personas que han tenido que huir desde Afganistán para intentar sobrevivir a la opresión.

Kimia Yousofi durante un entrenamiento
Australia, el nuevo refugio afgano
El regreso al poder de las tropas más radicales del ejército talibán provocó un auténtico seísmo político y social en Afganistán. Este hecho histórico ha traído consigo que en los últimos meses, centenares de personas hayan tenido que huir de su propia tierra para poder seguir con vida. Especialmente aquellas mujeres que han intentado revelarse contra esta desagradable situación.
Uno de los territorios que se ha convertido en el nuevo refugio de la resistor afgana es Australia, situación que ha podido confirmar el Comité Orgulloso doméstico del país aussie. Ellos han sido los encargados de acoger a un innumerable montón en el que se encuentran algunos deportistas de prestigio como la velocista Kimia Yousofi, convertida en un gran símbolo del país.
Kimia ha llegado adyacente a su hermana, sus tres hermanos y un montón de unas 30 personas con el único objetivo de guardar la vida delante el peligro significativo de crimen por "apoyar a la billete de las mujeres en los deportes y en la educación". La propia atleta ha obligado que su intención ahora es intentar formar una nueva vida, aunque recuerda con mucha tristeza tener que acaecer descuidado su país como ya les pasó a sus padres hace algunas décadas.
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"En esencia, estoy empezando una nueva vida aquí. Voy a entrenar muy duro y sería muy emocionante ir a París, definitivamente voy a competir". Así lo ha transmitido a través de un comunicado que ha sido hecho conocido por parte del Comité Orgulloso Australiano. En el montón de Kimia igualmente han viajado otras estrellas afganas como el taekwondista Ahmad Abasy y varias familias vinculadas a los equipos olímpicos de balonvolea. En total, desde que se consumó la arribada de los talibanes al poder, ya son más de cien los deportistas que han llegado hasta las fronteras australianas para agenciárselas protección.

Los talibanes disparan contra una manifestación de mujeres afganas que reclamaban sus derechos
Kimia, un símbolo de lucha
Kimia Yousofi es una atleta de 26 abriles nacida en la ciudad de Mashhad, en Irán. Sin retención, sus padres son originarios de la billete de Kandahar, en Afganistán. En los abriles 90 se vieron obligados a tener que dejar su tierra por delito de la enfrentamiento. Vivieron en campamentos de refugiados durante muchos abriles tras su arribada a Irán.
Allí fue donde nació y donde se crio Kimia, que llegó al mundo sin poder conocer cuál era su verdadera país por delito de la violencia. Desde muy pequeña se interesó por el deporte, en específico por el atletismo, descubriendo que tenía un don para eso de la velocidad. Sin retención, no podía competir contra atletas iraníes adecuado a las numerosas restricciones que pesaban sobre las personas refugiadas. A lo abundante de su vida, siempre ha estado acostumbrada a romper barreras.
Luego de abriles de esfuerzo y entrenamiento en condiciones muy precarias, a sus 17 abriles obtuvo su primera vencimiento universal: participar en una competición organizada por el gobierno afgano para encontrar a nuevos talentos. Allí deslumbró a todos y se convirtió en una de las grandes referencias del país. Tanto es así que se convirtió en la única componente mujer del equipo altanero de Afganistán que llegó a los JJOO de Río de Janeiro de 2016. Durante su billete consiguió humillar el récord doméstico en la prueba de los 100 metros lisos con una marca de 14,02.
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Desde entonces, ha seguido mejorando y peleando por hacer cada vez mejores marcas. Tanto es así que se ha convertido en un símbolo para su país. Afganistán quiso compensar su lucha en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 haciéndola la primera abanderada de toda su historia. Había llegado hasta allí gracias a las políticas del COI que aseguran una cuota de billete de diferentes países sin atender a sus registros y respondiendo a criterios de universalidad.
Sin retención, Kimia demostró que no había llegado ni mucho menos de paseo y volvió a marcar el récord doméstico, dejando el nuevo récord en un tiempo de 13,29. Una marca notablemente mejor que la lograda en Brasil. Su imagen con la bandera de Afganistán en Japón en plena conquista de su condado por los talibanes dio la revés al mundo y la hizo mundialmente conocida.
En aquel momento, publicó un mensaje a través de sus redes sociales que se hizo vírico y que dio la revés al planeta: "Mi país querida, qué inocente, te dejaron sola. No sé si todavía puedo atar tu orgulloso nombre a mi frente y entrar a competir. Ya no tendré derecho. Las chicas fuertes de mi país, que Altísimo os mantenga a a excepción de". Ahora, continúa con su lucha desde Australia.

Kimia Yousofi y Farzad Mansouri, abanderados de Afganistán en los JJOO de Tokio 2020
La represión talibán
De momento, el Comité Orgulloso Australiano ha conseguido admitir a extremo con éxito un importante plan de ayuda para consolidar la salida segura de todos estos deportistas que se encuentran perseguidos por al régimen talibán. Matt Carroll, director ejecutante del COA, ha confirmado a través de un comunicado que de momento las operaciones se están llevando a extremo con precisión y mucho descubrimiento.
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"Tenemos atletas olímpicos en el montón, así como administradores deportivos que defendieron especialmente el deporte mujeril a través de programas de quinta, entrenamiento y arbitraje". La arribada de refugiados se ha acentuado desde el pasado mes de junio, aunque los viajes no se han detenido desde que los talibanes confirmaron su asalto al poder.
Desde su establecimiento en las altas esferas del nuevo gobierno provisional de Afganistán, los talibanes han impuesto multitud de restricciones que han provocado una situación de persecución total a las mujeres, las cuales han perdido el recio de sus libertades. Ahora, viven repletas de restricciones y ahogadas en una sociedad que les considera inferiores a los hombres.
Con las nuevas normas, ha regresado la imposición de admitir el burka, de permanecer en el domicilio sin posibilidad de salir sin el permiso del hombre y las nuevas trabas para conseguir a cosas básicas como la educación, el deporte o el mundo profesional. Esta situación ha derivado en que muchas de ellas hayan intentado huir al ser perseguidas por intentar cambiar las normas. Y en el caso de muchos deportistas, Australia se ha convertido en su nuevo refugio gracias a la intercesión de su Comité Orgulloso. Así es como el montón liderado por Kimia Yousofi ha llegado hasta sus fronteras buscando una vida mejor.