El cambio de costumbres por la pandemia ha alimentado la aparición de una nueva tendencia que amenaza con convertirse en la nueva 'moda rápida'.
Ya casi todo el mundo conoce el concepto de fast fashion: ropa baratura y de dudosa calidad, cuyo impacto en el medio circunstancia es devastador, no sólo en donde se produce, sino además donde acaba —vertederos, ríos o incineradoras—. De la misma ascendencia, llega ahora la fast homeware, o lo que es lo mismo: artículos del hogar baratos y de poca durabilidad. Misma organización, pero diferente producto.
La pandemia de la Covid-19 y el confinamiento cambiaron muchas cosas de nuestro día a día, y además nuestra forma de consumo. Con la reducción de nuestra vida social al pequeño, las paredes de nuestra casa se convirtieron en nuestro refugio. El salvoconducto donde ayer no se veía necesario una vela, pero que ahora es imprescindible. Era la forma de escapar de la sombría ingenuidad de ahí fuera.
Las velas, cojines, jarrones, lámparas o muebles se convirtieron en una gran tendencia. Internet se inundó de artículos de hogar nuevos y baratos. Las grandes marcas se lanzaron a producir colecciones de hogar. Era la nueva moda.
Así lo demuestran las cifras. Según un estudio del portal inmobiliario Fotocasa, en 2020, las ventas online de productos para el hogar llegaron a crecer un 400%, aunque el crecimiento interanual se estabilizó en torno a un 80%.
En Reino Unido, una investigación realizada en 2021 por made.com descubrió que el 68% de los adultos británicos había comprado al menos un artículo de hogar al mes durante la pandemia.
Con estas cifras, quizás sea la hora de plantearnos si los artículos del hogar se han convertido en la nueva moda rápida y pensar sobre la aprieto de una viejo concienciación para no repetir los mismos errores que en la moda rápida.
Muebles ‘de mortandad’
La tala de árboles para madera es una de las grandes causas de deforestación en diferentes puntos del planeta. En la Amazonía, por ejemplo, la deforestación pasa por varias fases, según explica Mónica Parrilla, experta en bosques de Greenpeace.
La linaje de madera procedente de talas ilegales de árboles es el primer paso, pero a posteriori vienen los incendios y se prepara el contorno para el cultivo de soja o para el rebaño.

Secuencia de deforestación en el Amazonas.
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Lo mismo pasa en Indonesia, donde la tala ilegal de árboles está poniendo en peligro el ecosistema terráqueo. La deforestación de miles de hectáreas en Pawan Khatulistiwa (MPK) en Sungai Putri amenaza uno de los últimos refugios del orangután en el mundo, según afirma la ONG ecologista Greenpeace.
Por otra parte, esta tala ilegal de árboles en Indonesia tiene una importancia haber en el comercio internacional. Esa madera se exporta principalmente a China, aclara Parrilla, donde se transforma en muebles baratos que muchas veces acaban en nuestros comercios y, finalmente, en nuestras casas.
Además, cuenta la experta de Greenpeace, la madera puede estar "manchada de mortandad". Por ejemplo, "la madera que salga ahora de Rusia tiene que ser una madera muy vigilada, porque puede ser moneda de cambio para financiar el conflicto belicoso [en Ucrania]", señala.
El certificado FSC—principal certificado de papeleo y consumo sostenible de madera y papel—, según comenta Parilla, además tiene “claras líneas de perfeccionamiento”. Si aceptablemente ha sido apoyada desde un principio por Greenpeace, “hay que estar vigilante para que la madera no esté sujeta a conflictos o a otras situaciones que hagan que esa madera esté manchada de mortandad”.
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¿Dónde quedó el 'para toda la vida'?
Nuestras abuelas y abuelos solían tener muebles que duraban toda la vida e incluso pasaban de gestación en gestación. Hoy en día, estos aún se pueden encontrar en los rastros y en diferentes tiendas de antigüedades, y aún tienen la concepción de ser muebles para durar mucho tiempo.

Pop Up Store en el ciudadela de Lavapiés en Madrid.
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Slowdeco, una pequeña empresa valenciana, es una de las compañías que quiere cambiar esta tendencia destructiva del planeta y retornar a ese para toda la vida. Una de sus principales señas de identidad es el concepto del KM. 0. “Desde el principio, el principal objetivo es que todo estuviera fabricado en Valencia o en los alrededores de Valencia”, señala Pablo Esteban, uno de los fundadores de la empresa.
Los materiales se seleccionan con mucho mimo, teniendo en cuenta siempre su procedencia. “Trabajamos con proveedores de cercanía [en Valencia o en alrededores] y sólo con maderas naturales con certificación”, cuenta Esteban.
Sus diseños, basados en muebles modulares, se centran en la versatilidad y en la durabilidad. “Nuestra idea es crear un mueble que se pueda utilizar en el futuro. Si en el futuro cambias de vivienda, el objetivo es que no tengas que tirarlo y puedas aumentarlo”, señala.
No tirar los muebles es otra de las opciones para promover la heredad circular. Para ello, utilizar diferentes plataformas online de donación y recogidas en la basura son una opción ideal para darle una segunda vida a los muebles. Proyectos como el de Sandra, creadora de la cuenta Estoy en la basurade Instagram, permite averiguar muebles a coste cero o donarlos para aquel que lo necesite o simplemente le guste.