Han pasado dos días desde que el hijo de Camilo Sesto fuese recibido de necesidad por un helicóptero medicalizado, que tuvo que desplazarse hasta el domicilio de Camilo Blanes, en la entrada madrileña de Torrelodones, para poder atenderle. Una informe que ha puesto en alerta a sus familiares a un días del aniversario de la homicidio de su padre.
Al parecer, el tierno de 38 abriles no podía trasladarse al hospital por sus propios medios, por lo que tuvo que cobrar presencia a través de una aeroplano del SUMMA, que aterrizó en el pensil de su casa, ayer propiedad de su padre Camilo Sesto.
Todo empezó el pasado sábado con un robusto dolor en el costado. Camilo Blanes decidió no presentarse al hospital entonces, pero al día posterior las molestias pasaron a ser severas. Felizmente, parece que todo quedó en un susto y los sanitarios lograron estabilizarle en el domicilio, sin exigencia de ser trasladado al hospital.
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No está pasando Camilo Blanes por su mejor momento. El pasado invierno pasó cincuenta días ingresado en la Mecanismo de Cuidados Intensivos del hospital por una robusto pulmonía, una complicación tras sufrir un contratiempo cuando volvía a casa posteriormente de una fiesta en bicileta. "Han sido unos meses intensos, pero ya estoy mejor", aseguraba entonces el hijo de Camilo Sesto y Lourdes Ornelas. Su novia María, con la que reconoce que mantiene una relación intermitente, con idas y venidas, ha sido y sigue siendo su gran apoyo.
Su pasado con las drogas, ¿una recaída?
La mala salubridad de Camilo Blanes siempre ha preocupado, sobre todo por sus adicciones. Su pasado con el pimple y las drogas siempre ha impresionado su vida, y el pasado mes de abril volvían a saltar las alarmas por una posible recaída. A través de sus redes sociales, publicó un vídeo en el que aparece caminando en la calle por la sombra diciendo frases sin sentido, lo que llamó la atención de sus seguidores y además de la prensa. Su propia mamá, Lourdes Ornelas, hablaba el año pasado de los problemas de su hijo.
"En México, si tienes un sabido adepto, puedes internarlo en un centro. Cuatro meses, ocho... Tengo avisado al clase de alcohólicos y adictos anónimos. Si tu vida o la de los demás está en peligro, llamas a esa clan, vienen, lo suben a una camioneta y bye. Firmas una responsiva frente a la policía y se acabó. Aquí es ficticio. He hablado con médicos, abogados, psiquiatras... Todos dicen lo mismo: si él no quiere ingresar en un centro no lo puedes vincular. Ni musitar de incapacitarlo. En México no llegaría al límite al que está llegando aquí", aseguraba Lourdes Ornelas.