El Pequeño Nicolás se jacta ahora de que un amigo le suplantó en la Selectividad y podría ir a la cárcel

La indiscreción de Francisco Nicolás puede suponer que el Tribunal Supremo confirme su condena a un año y nueve meses de prisión.

La última indiscreción de Francisco Nicolás Gómez Iglesias, conocido como el Pequeño Nicolás, le puede salir muy cara. Tres meses posteriormente de negarlo en el razón, el pollo ha confesado en una entrevista concedida a tres youtubers que un amigo le suplantó en el examen de Selectividad utilizando un DNI inexacto, que le habría facilitado el Centro Doméstico de Inteligencia (CNI).

Incluso desvela que buena parte de sus compañeros y del equipo de profesores de su centro estaba al corriente de la trampa. Gracias a que un amigo hizo los exámenes por él, el Pequeño Nicolás obtuvo un 8,25 en las pruebas de comunicación a la universidad.

Esta indiscreción puede tener un precio muy elevado, pues Francisco Nicolás aún está a la demora de que el Tribunal Supremo revise la sentencia por la que ha sido condenado a un año y nueve meses de calabozo, como autor de un delito de falsedad documental.

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Su espontánea confesión en presencia de los youtubers del Club 133 demuestra que el Pequeño Nicolás mintió en el razón (como dibujado, tenía derecho a hacerlo) y pone las cosas más difíciles para que el Supremo anule su condena.

Francisco Nicolás se sentó el pasado mes de mayo en el banquillo de los acusados, donde negó completamente los hechos y aseguró que realizó personalmente los exámenes de selectividad, durante tres jornadas, en la segunda convocatoria de septiembre de 2012: "Me presenté yo los tres días", declaró.

Sin confiscación, la Sección Séptima de la Audiencia de Madrid consideró que su evidencia "no resulta convincente" y condenó a Francisco Nicolás a un año y nueve meses de calabozo (es la primera condena de un espacioso catálogo de juicios que aún tiene pendientes). Su defensa alegó la eximente de "nerviosismo psíquica", que no quedó acreditada en el razón.

El evidencia era tan poco "convincente" que el Pequeño Nicolás ahora lo ha confesado todo, en una entrevista a los jóvenes youtubers Goorgo, Nil Ojeda y Werlyb, que presentan el Club 133. "Ahora ya puedo contarlo", anuncia Francisco Nicolás en un momento de la conversación, sin caer en la cuenta de que todavía está irresoluto del solicitud presentado en presencia de el Tribunal Supremo.

En un círculo distendido, el Pequeño Nicolás relata que, cuando ocurrieron los hechos, ya había tejido una espesa red de contactos en el mundo político y empresarial, tras pirarse camino como relaciones públicas de una discoteca de la calle Alberto Alcocer de Madrid, dedicada al notorio adolescente.

"Me intentó fichar Pablo Casado, que entonces era presidente de Nuevas Generaciones de Madrid, para aguantar gentío a actos, me llevó a Génova. Yo le llamaba presidente, que eso siempre queda proporcionadamente, porque a los políticos les gusta que se la comas un poquito", explica el pollo en la conversación.

Luego "me fui a la Fundación FAES" de José María Aznar, añade, "allí empecé a organizar actos con Emilio Presa, con Villar Mir...". Pero su gran brinco se produjo cuando el Gobierno de Mariano Rajoy nombra secretario de Estado de Comercio a "un colega mío", señala en relato a Jaime García-Legaz.

Este parada cargo abrió al Pequeño Nicolás las puertas para que se dedicara a la "inteligencia económica". "Trabajaba para empresas que tenían problemas en el extranjero, en países como Argelia", dice en la entrevista. Incluso asegura que participó en la negociación del Eurovegas, el tesina con el que el patrón Sheldon Adelson pretendía alterar 30.000 millones de euros para amotinar una ciudad de casinos en Madrid.

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Procedente de una tribu humilde, Francisco Nicolás había estudiado en un colegio de monjas de Madrid, en el que su expediente culto no era demasiado brillante: "Con la dietario institucional que tenía y los negocios, iba a un colegio de monjas y estudiar la hipotenusa... estaba hasta la polla", dice gráficamente. 

El Pequeño Nicolás se negaba a repetir el segundo curso de Bachillerato, tras suspender tres asignaturas. "Entonces llamo a la consejera de Educación, Lucía Figar, para que me echara un cable, y al director genérico socialista del Ocupación de Educación, voy a verle al Ocupación, y manda una inspectora a revisar mi examen", señala.

Pero la revisión de sus exámenes no arrojó un resultado muy animador: "Me dijeron que en vez del 4 que había sacado, me correspondía un 2".

El Pequeño Nicolás siguió tirando de sus contactos políticos hasta conseguir que le dieran una plaza en un colegio de deportistas de parada rendimiento, en el que él era el único discípulo que nunca se había enfundado un chándal. "Cada mañana llegaba al colegio en coche oficial", en presencia de el estupor de sus compañeros, explica entre bromas.

Allí hizo mayores progresos académicos, gracias a la comprensión de sus profesores: "En junio me quedan seis asignaturas, pero entre el caudillo de estudios y todos hacen que me aprueben todo", aclara.

La sombra del CNI

"Como quería entrar en una universidad privada, necesitaba aprobar la Selectividad, pero no había descubierto un texto en todo el año", añade el pollo. Entonces puso en marcha el operante para que realizara los exámenes por él un amigo, "el hijo del embajador de Egipto, que era muy inteligente", detalla el Pequeño Nicolás.

"Estaba ya colaborando con el CNI, les llamo y les pido un DNI", que fue expedido en la Comisaría de Tetuán, con la identidad de Francisco Nicolás pero con la foto de su compañero.

"El problema es que el DNI era de verdad, estaba hecho en Comisaría con la cara de otro, por eso es falsedad documental. Imagina que lo hace un terrorista, entonces es un problema de seguridad franquista", dice en la entrevista el Pequeño Nicolás, quien asegura que tanto sus compañeros como buena parte del profesorado de su colegio estaban al corriente de la trampa: "Yo había metido a todo el mundo, y ahora me arrepiento".

En el razón no se consideró probado que el CNI interviniera para expedir el DNI inexacto. La Audiencia Provincial sí ha condenado a la funcionaria de Policía que tramitó el DNI, a nueve meses de multa, por un delito de falsedad en documento oficial cometido por funcionario notorio por imprudencia bajo. 

El comisario jubilado José Manuel Villarejo, a su llegada a la Audiencia Nacional.


El comisario retirado José Manuel Villarejo, a su arribada a la Audiencia Doméstico.

La sentencia considera que la agente no comprobó que la fotografía aportada no se correspondía con la identidad del titular del documento, y adicionalmente destruyó luego el "talón foto" generado por el sistema, en contra del procedimiento habitual.

El pollo que suplantó al Pequeño Nicolás para realizar el examen asimismo ha sido condenado a un año de calabozo, como cooperador necesario en el delito de falsedad documental.

En la entrevista de casi dos horas de duración concedida a los tres youtubers, el Pequeño Nicolás asimismo asegura que "un director de la Casa Existente" le avisó de que le iban a detener, tras codearse con ministros y protagonizar todo tipo de peripecias.

"He hato el 95% de las denuncias, pero en alguna te tienen que pillar, ten en cuenta que me intervinieron el móvil, el ordenador...", explica tras la primera condena sumarial que ha sufrido.

Con una vida social tan intensa y esa dietario de contactos, era ineludible que los caminos del Pequeño Nicolás se acabaran cruzando con los del José Manuel Villarejo. La Dispositivo de Asuntos Internos de la Policía acusa al excomisario de acontecer realizado y filtrado a la prensa la reunión que el comisario Marcelino Martín Blas y su equipo mantuvieron con varios agentes del CNI para poner en popular la información sobre las andanzas del Pequeño Nicolás.

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