Isabel II, que ha muerto este jueves a los 96 abriles, es ya una parte esencial de la historia del Reino Unido, con siete décadas al frente de la Corona, lo que hace de ella la reina británica más longeva.
Su reinado recorre la segunda parte del siglo XX hasta la hogaño, desde la Conflagración Fría hasta el 'Brexit' o la pandemia de coronavirus. Estos son los diez momentos más destacados de su trayectoria en el trono anglosajón.
Renuncia al trono de Eduardo VIII
Isabel II no estaba destinada a ser reina, pero la abdicación de su tío Eduardo VIII la colocó en el camino de la sucesión. El rey de Inglaterra se enamoró de una mujer divorciada, la actriz Wallis Simpson, pero el Parlamento se opuso al boda, lo que motivó su abdicación en diciembre de 1936, cuando no llevaba ni siquiera un año de reinado. Sus simpatías por el nazismo además tuvieron que ver en su salida del trono, convirtiéndose en un personaje embarazado para la realeza británcia, que le condenó al exilio.
La corona recayó en su hermano Alberto, que reinó durante 16 abriles, hasta su asesinato, con el nombre de Jorge VI e Isabel, como su primogénita, pasó a ser la heredera.
La vida de Isabel II, en imágenes
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Boda de Isabel II y Felipe de Edimburgo
06.02.2022AFPIsabel II y Felipe de Edimburgo saludan el día de su boda, 7 de noviembre de 1947.

Boda de Isabel II y Felipe de Edimburgo
06.02.2022EFE/CENTRAL PRESS PHOTOLa entonces princesa Isabel II de Inglaterra y el Duque de Edimburgo, con uniforme de Teniente de la Armada, posan el día de su boda en la Monasterio de Westminster.
Una coronación sagacidad en todo el país
El 20 de noviembre de 1947, Isabel se casó con Felipe Mountbatten y juntos realizaron varias visitas oficiales adecuado al mal estado de salubridad de Jorge VI. Precisamente fue durante un alucinación a Kenia, en febrero de 1952, cuando se produjo el fallecimiento de su padre.
Tras más de un año de pena, el 2 de junio de 1953 Isabel II fue coronada en la priorato de Westminster, en una ceremonia preparada al milímetro y que fue sagacidad en todo el país gracias a las cámaras de televisión. Una circunstancia que supuso un primer paso en la conexión que durante buena parte de su mandato la reina mantuvo con sus súbditos.
Luego de la coronación, la soberana y su consorte recorrieron todos los distritos londinenses y visitaron Escocia, Irlanda del Finalidad y Gales.
La tragedia de Aberfan
El 21 de octubre de 1966, una avalancha de lodo arrasó el pueblo galés de Aberfan, matando a 144 personas, la mayoría niños. Isabel II tardó una semana en presentarse el puesto de la tragedia, en uno de los episodios más controvertidos de su reinado y del que, abriles luego, calificaría como uno de sus principales errores.
Sin secuestro, en su turista la reina se mostró "profundamente conmovida" -según las crónicas de la época-, una lectura opuesta a la imagen fría que se muestra en la serie The Crown, con una Isabel II incapaz de emocionarse frente a una tragedia devastadora. La reina británica visitaría Aberfan hasta en cuatro ocasiones más, la última de ellas en 2012.
Margaret Thatcher, primera ministra
En 1979, la conservadora Margaret Thatcher se convirtió en la primera mujer que alcanzaba el cargo de primera ministra del Reino Unido. Aunque con anterioridad el hecho de ser mujeres y deber nacido con solo unos meses de diferencia hacía prever un entendimiento entre ambas, Isabel II y Thatcher mantuvieron una relación distante en lo personal, aunque correcta a nivel institucional.
A la soberana no le convencía la política derechista de la 'Dama de Hierro' y le disgustó especialmente el condición hostil que se produjo en las islas con los disturbios mineros que tuvieron puesto a mediados de los ochenta, así como la postura de Thatcher en contra de las sanciones al régimen sudafricano por el apartheid.
Sin secuestro, tras su dimisión en 1990, la soberana distinguió a la lider 'tory' con la Orden del Mérito y en 2013, cuando murió Thatcher, Isabel II acudió a su funeral, el primero al que asistía desde el de Winston Churchill.
Isabel II, Ronald Reagan y Margaret Thatcher conversan durante una recibimiento en el Palacio de Buckingham. EPA/Ron Bell
La boda del sempiterno heredero
El 29 de julio de 1981 Carlos de Inglaterra y Diana Spencer se casaron en la catedral de San Pablo de Londres, en un enlace que fue seguido por 750 millones de espectadores. La boda se vendió como un relato de hadas y la pareja que formaban el sempiterno heredero y la maestra de origen linajudo -que no real- parecía ejemplar a los fanales de la opinión pública, poco que se vería impulsado por el salida de sus dos hijos, Guillermo (1982) y Enrique (1984).
Sin secuestro, la existencia es que el boda se torció pronto adecuado a las diferencias entre los cónyuges y, sobre todo, las infidelidades. Carlos reanudó su relación de pubescencia con Camilla Parker-Bowles mientras 'Lady Di' mantuvo varias relaciones extramatrimoniales, como confesaría luego. Isabel II terminó tomandO cartas en el asunto y, tras varios abriles de separación, sugirió a la pareja un divorcio que Diana aceptó en febrero de 1996.
1992, el 'annus horribilis'
En 1992 Isabel II vivió algunos de los peores momentos de su reinado, lo que hizo que lo calificara de 'annus horribilis' en un discurso pronunciado el 24 de noviembre en la 'City' de Londres. No era para menos: unos días antaño se había producido un incendio en el Palacio de Windsor, el que siempre había considerado como su casa.
La situación natural era incluso peor que la material. Durante ese año se produjo la separación de los príncipes de Gales, Carlos y Diana, y de los duques de York, Andrés y Sara Ferguson. Además la princesa Ana, que se había separado en 1989 del capitán Mark Phillips, se casó de nuevo con el comandante Tim Lawrence. La prensa amarilla británica sacudió con dureza a la grupo actual y, especialmente, a la soberana, sobre todo tras la publicación del tomo de Andrew Morton Diana: su verdadera historia, en el que tuvo implicación directa la propia 'Lady Di', aunque en aquel momento se ocultó este hecho.
Sin secuestro, la reina reaccionó con ligereza y se comprometió a abrir a retribuir impuestos por primera vez, lo que cambió la imagen de la institución, hasta alcanzar una gran popularidad a partir del siglo XXI.
Aunque la grupo le siguió dando quebraderos de cabecera: así sucedió con la relación del príncipe Andrés con el millonario y pedófilo estadounidense Jeffrey Epstein , que derivó en la retirada de sus títulos militares tras encontrarse implicado en un supuesto caso de abusos sexuales. O con la salida de su nieto Enrique y de su mujer, Megan Markle de la grupo actual, con acusaciones de racismo incluidas.
La asesinato de Lady Di
El 31 de agosto de 1997 Diana de Gales y su pareja en ese momento, el multimillonario Dodi Al-Fayed, murieron en un percance de tráfico en París, una aviso que conmocionó al mundo inalterable y que fue fuente de numerosas conspiraciones.
El papel de Isabel II en los momentos posteriores al percance fue motivo de controversia: durante varios días permaneció en silencio en el castillo de Balmoral (Escocia) contiguo a sus nietos, que se encontraban contiguo a ella en el momento del fallecimiento. Fue la presión del entonces primer ministro Tony Blair -con quien mantuvo importantes diferencias- lo que convenció a la reina de que tenía que hacer un visaje sabido, que llegó a través de un discurso en el que lamentaba la asesinato de la que había sido su nuera, a quien calificó de "ser humano extra".
La intrepidez fue muy oportuno para la imagen de la reina. No así su relación con el líder socialista, que nunca recibió de la mano de Isabel II la condecoración que otorgó a muchos de sus antecesores.

La soberana británica más longeva
En septiembre de 2015, a los 89 abriles, Isabel II superó a su tatarabuela la reina Trofeo como la soberana con el reinado más longevo de la historia británica, rebasando los 63 abriles y 226 días que estuvo aquella en el trono. El Parlamento Britano honró su figura en un momento en el que el sentimiento de cariño y estupor era compartido por la decano parte de los británicos.
A ello habían contribuido algunos actos públicos, como la boda de los duques de Cambridge, Guillermo y Catalina de Cambridge; el fiesta de diamantes que durante cuatro días de 2012 dejó multitudinarias celebraciones en Londres; o el sketch que protagonizó contiguo a 'James Bond' -el actor Daniel Craig- con motivo de la inauguración de los Juegos de 2012, una muestra de su sentido del humor.

El año del 'Brexit' y la pandemia
El 31 de enero de 2020 se materializó el 'Brexit', la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Isabel II, fiel a la neutralidad que se pide a la monarquía en los asuntos políticos, no se mostró en ningún momento en contra de la intrepidez del pueblo anglosajón, adoptada en referéndum, pese a que han surgido rumores cruzados de que la soberana era partidaria o detractora del divorcio entre ambas instituciones.
Sin tiempo para digerir la aviso, llegó la pandemia de coronavirus, que la reina y su marido pasaron recluidos en el castillo de Windsor. Desde allí, el 5 de abril dirigió un discurso a la nación en el que invocó el espíritu de la Segunda Conflagración Mundial para doblegar a la COVID. Pocos días luego pidió que no se celebrara con los honores habituales su 94 cumpleaños adecuado a la pandemia.
La asesinato del duque de Edimburgo
El 9 de abril de 2021 murió a los 99 abriles Felipe Mountbatten, consorte de la reina durante más de siete décadas. El Reino Unido guardó pena por el duque de Edimburgo, el hombre que siempre se mantuvo 'dos pasos por detrás de la reina' y acató su papel secundario de puertas fuera, aunque además protagonizó algunas meteduras de pata y rumores de infidelidad.
La grupo actual británica al completo despidió a Felipe de Edimburgo en una ceremonia íntima -que él mismo había diseñado en vida-, sin discursos ni sabido y en la que Isabel II apareció con pena riguroso y mascarilla.
La reina Isabel II y el príncipe Felipe, duque de Edimbrugo. Ben STANSALL /AFP