La pesar que sufren nuestros mares y océanos conveniente a la contaminación, la sobreexplotación y el cambio climático es más que evidente en todo el mundo. Son muchas las personas (científicos, políticos, ecologistas y familia de a pie) que defienden la requisito de firmar un tratado universal que proteja jurídicamente el 30% de las aguas internacionales, cuando actualmente sólo está protegido el 3%.
Quisimos acercarnos a Cádiz, una provincia que ha vivido históricamente mirando al mar, que ha prosperado y crecido gracias a la riqueza que deriva de las aguas que bañan sus costas, para mostrar cómo la desafío por una actividad sostenible es una fianza de exposición tanto para el hoy como para el mañana.
Conociendo el alga invasora
Comenzamos en Barbate, a borde del barco pesquero de José María, para comprobar cómo precisamente el impacto imagen que provoca nuestra actividad en los mares, pone en peligro a sectores enteros.
El mal tiempo nos impidió faenar, pero sólo hizo error darnos un paseo por el puerto y la atrio de saldo para comprobar que las redes de estos pescadores salen llenas, pero no de peces, sino de Rugulopteryx Okamurae, un alga invasora, que llegó a nuestras costas en el agua de rémora de un barco que provenía de Japón, que está causando verdaderos estragos en la zona y supone una enfermo amenaza para todo el Mediterráneo.
“nuestra relación con el mar debe ser sostenible a todos los niveles, por nuestro propio proporcionadamente“
Fue absolutamente desolador comprobar con mis propios fanales al sumergirme en las aguas de Tarifa, cómo este alga al desprenderse de la roca se acumula en la costa arrastrada por la corriente, creando una densa capa que impide el paso de la luz solar al fondo marino, ahogando tanto a la fauna como a la flora autóctona. Salí del agua fielmente cubierta en algas de los pies a la inicio. Nunca había conocido poco así.
Según los expertos la invasión está completamente fuera de control y sólo junto a esperar que el medio marino encuentre por sí solo un nuevo inmovilidad. La naturaleza no tiene prisa, tiene la existencia entera para reajustarse. Pero las familias que viven de la pesca o del turismo, no.
Rugulopteryx Okamurae, un alga invasora
Esta triste venida a Cádiz no pudo ser un ejemplo más manifiesto de cómo nuestra relación con el mar debe ser sostenible a todos los niveles, por nuestro propio proporcionadamente. Gracias a Héctor Lucas, Catedrático de Biología de la Universidad de Cádiz, conocimos un tesina interesantísimo que comenzó a dibujar una amplia sonrisa en nuestros rostros.
Adela conoce a Manoli que cose bolsas con redes viejas de pescadores para que los buzos puedan depurar los fondos marinos. RTVE
En Puerto Actual el Plan Life Blue Naturaleza estudia las condiciones ideales para cultivar praderas de angiospermas, una planta flota de la misma grupo que la posidonia, capaz de capturar el carbono de la entorno a través de la fotosíntesis, por lo que tiene una importancia optimista frente al cambio climático.
“el mar no es solo es un riquísimo medio con mucho que ofrecernos, sino que sin mar no hay futuro“
Su intención es crear un cuna del que poder obtener angiospermas que se utilicen para la restauración de ecosistemas sensibles o dañados. Este fue el primer tesina que conocimos, de los muchos que se han desarrollado en simbiosis con el mar en la Bahía de Cádiz.
La salina La Esperanza
Fernando lleva abriles dedicado a la restauración de la salina La Esperanza. Cádiz fue una importantísima productora de sal hasta que con venida del frigorífico con destino a 1900 este sector cayó en mengua. Enormes extensiones de salinas que llevaban en funcionamiento desde la época de los romanos cayeron en desuso, con el consiguiente estropicio medioambiental de este ecosistema antrópico, la terminación de algunas especies y la desaparición de una tradición con siglos de historia. Ahora jóvenes emprendedores comienzan a recorrer las salinas de nuevo, poniendo en marcha diversos proyectos respetuosos con el medioambiente.
Cádiz fue una importantísima productora de sal hasta que con venida del frigorífico con destino a 1900. RTVE
A aquellos que apuestan por explotar una de los viejos esteros de sal, Demetrio Berenguer, el único avezado salinero que queda en la zona, les enseña todos los secretos de este arte que se tarda una vida entera en dominar. Otros optan por aclarar nuevos caminos, por ejemplo, con el cultivo de la salicornia, una planta que crece en aguas salobres y que gracias a la visión de Susana se ha convertido en un producto gastrónomo con enormes propiedades beneficiosas.
Laura apostó por la recuperación del despesque, una técnica de pesca tradicional y sostenible con larga tradición durante los siglos de salinas, que había desaparecido completamente.
Tras conocer todos los detalles, para terminar una marcha agotadora bajo un abrasador sol de julio y el fortísimo saliente que soplaba durante la semana de nuestra reproducción, pudimos disfrutar de una deliciosa lubina a la brasa en cama de salicornia pescada y asada allí mismo. ¡Pocas veces un pescado me ha sabido tan rico!
Allí de quedarse en proyectos piloto o de investigación, la desafío por la bienes zarco ha llegado todavía hasta proyectos de enorme éxito y renombre.
Buscando la sostenibilidad
En el restaurante A Poniente, escogido en 2022 como el más sostenible del mundo, probé un risotto de zoostera, una planta marítima que contiene una semilla similar a un cereal. @@MEDIA[6708884,L50]Gracias a la decidida desafío de Serafín Bravo, conocido como El Chef del Mar, esta semilla podría avivar a miles de personas que viven en países con un restringido paso al agua dulce. En un contexto de cambio climático, reducción de las precipitaciones y aumento de la desertificación este tesina podría ser de suma relevancia para contribuir a templar el escasez en el mundo de una forma sostenible.
Fue preciosos comprobar como cada vez son más las personas que han entendido que la actividad que realicemos en el medio marino, ya sea de forma directa o indirecta, debe desarrollarse adentro de los límites de la sostenibilidad. De lo contrario no sólo estaremos destruyendo poco con un enorme valía ecológico, sino que estaremos poniendo en peligro nuestros medios de subsistencia, nuestra calidad de vida y nuestra propia existencia.