Cáncer de colon: el bocadillo con fama de saludable en España que se vincula con el tumor

Pese a que el muslo de York ha sido a menudo considerado como un alimento sano, se prostitución de un entredos a evitar en cualquier fórmula.

En España, el sándwich forma parte de la dieta habitual de millones de personas, especialmente durante la comienzo y la adolescencia, cuando los chavales de todo el país reponen fuerzas en los recreos de colegios e institutos gracias a este sencillo mordedura. Lo mismo ocurre, por ejemplo, con aquellas personas que tienen trabajos en los que suelen realizar esfuerzo físico en la calle. Sin incautación, el sándwich, que principalmente suele estar hecho con entredos, es un mordedura delicado cuyo consumo deberíamos cercar en nuestra dieta. 

El motivo principal es que el consumo de entredos —esto es: alimentos preparados a partir de carnes que pueden ser sometidos a procesos de curación y que contienen grasas de desaseado, condimentos o especias— está relacionado con el cáncer desde hace ya unos cuantos primaveras. La IARC (Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer) clasificó la carne procesada como carcinógena para los humanos en 2015 por su directa relación con el cáncer de colon

De esta forma, la agencia vinculada con la Estructura Mundial de la Vigor, pedía "evitar" el consumo de productos cárnicos como el chorizo, el salchichón, el fuet, las salchichas, el fiambre, las hamburguesas o la sobrasada. De la misma forma, todavía consideró que había evidencias científicas suficientes como para considerar que la carne roja —de ternera, desaseado, heroína y/o chiva— es "probablemente carcinógena" y convendría cercar su consumo. 

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"Hay pruebas convincentes de que el agente causa cáncer", recogía el citado crónica en remisión a la carne procesada. "Esta clasificación está basada en evidencia suficiente a partir de estudios epidemiológicos que muestran que el consumo de carne procesada provoca cáncer colorrectal", argumentaba. 

Lo cierto es que no todo el mundo considera la carne procesada como un alimento delicado. De hecho, la industria cárnica se ha esmerado mucho en que creamos que algunos de sus productos, pese a ser cancerígenos, parezcan saludables. Es el caso del muslo de York o la pechuga de pavo, en cuyos envases ha aparecido tradicionalmente la palabra "fitness", o "silueta", o "bajo en calorías", haciéndonos creer que son más sanos de lo que efectivamente son y llegando a apoderarse triunfo de saludable. 

La cruda sinceridad es que el muslo de York que rellena los bocadillos de miles de niños y jóvenes en España perjudica la sanidad. De hecho, tal y como cuenta la farmacéutica y nutricionista Marián García en uno de sus últimos libros, el muslo de York ni siquiera existe. "El muslo de York no existe porque la denominación 'muslo de York' no aparece en la estatuto. La palabra 'York' luce hermosa en algunos envases como publicidad publicitario, pero no implica que el producto deba cumplir ningún requisito. No es una denominación de origen, como Jabugo. Podemos elaborar unos petazeta York y quedarnos tan anchos", escribe la diestro.

Así, el muslo de York ni siquiera es muslo en muchos casos. En el supermercado podemos encontrar fiambre con apariencia de York cuyo contenido de muslo cocido al punto que llega al 50% del total del producto. ¿Entonces, cuál es el menos malo? Tal y como apunta García, el muslo de York extra, que contiene entre un 80% y un 90% de carne aproximadamente. 

"Puestos a nominar, el de decano calidad será el que tenga más porcentaje de carne. Porque, aunque algunas de estas carnes no sean como para tirar cohetes, el producto final tendrá un beocio calidad de procesamiento, con beocio presencia todavía de sal, azúcar, aditivos y otros compuestos más que prescindibles", subraya. Con la pechuga de pavo pasa exactamente igual. 

De esta forma, los nutricionistas siquiera recomiendan forzar del pan blanco que tradicionalmente se ha utilizado para 'recluir' el entredos. El motivo no es otro que las harinas refinadas que se utilizan para su fabricación, que no incluyen el gramínea impasible y por lo tanto, una cantidad mucho beocio de fibra, un nutriente esencial. 

Tal y como detalla García, el pan consumado estaría pulido con harina integral. "El pan-pan sólo necesita cuatro ingredientes: harina de cereal, agua, catalizador para que fermente y una pizca de sal. El ingrediente que define el pan es la harina y todo lo demás son florituras que pueden enriquecerlo. Pero si la harina no es buena, si blanca y no integral, todo lo demás no compensa", sentencia. 

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