“La letras ha sido un cuchillo para ir en indagación de las cosas”. El Nobel de Letras para la escritora Annie Ernaux devuelve la popularidad a la letras francesa, el país más premiado con 16 ganadores. La novelista considera que ha buceado en su historia "sin ninguna indulgencia" pero como método para chocar las diferencias de clases y en cierto modo retratar medio siglo de historia francesa.

“Quizá la finalidad de mi escritura es que todo individuo está atravesado por muchísimos sentimientos. En mis libros es muy raro que haya un individuo ocasional porque ese sentimiento de pertenecer a un todo es lo que hace que necesite escribir”, decía en una entrevista en Página 2.
Si poco define su obra es la búsqueda de la independencia. "La letras es mi brizna de arena en mi paso por este mundo. Un conocimiento que nos hará quizá más felices, pero sí más desocupado".
Los armarios vacíos (1974)
Su primera novelística, publicada cuando tenía 34 abriles, recrea su infancia y primera adolescencia. Incluso su engendro cuando cursaba estudios universitarios, tema al que volverá en detalle en El acontecimiento. “Cuando la escribí, el engendro estaba prohibido, pero el escándalo fue más adecuadamente el hecho de que mis padres me parecían muchedumbre fea, inculta”, recuerda.
Para Ernaux, fue el compendio que le cambió la vida. Y que estableció su forma de relatar su vida a través de alter egos. “No podía escribir en primera persona porque hablaba de muchedumbre muy cercana, así que lo transformé en una novelística. Hasta los críticos lo sabían, pero nadie me planteó la pregunta de la diario porque fue un escándalo en el panorama afectado”.
El zona (1983)
Su cuarta novelística, el zona, le cubrió de prestigio. Está considerada como su obra maestra y reconstruye la difícil relación con su padre. Partiendo de nuevo de la diario, Ernaux explora las clases sociales.
“La clase social es uno de los medios sobre los que se fundamenta el individuo. Estamos condicionados, y mucho, por la procedencia social y natural. Tengo un sentimiento de incumplimiento porque creo que en el fondo no tuve tiempo de reconciliarme con mi padre”.
Una mujer (1988)
Si en El zona abordaba la figura paterna, Una mujer es la novelística sobre su mamá, fallecida en 1986 tras una larga enfermedad que la destruyó física y mentalmente. Otro repaso a la cambio social de su clan, de pequeños comerciantes a burguesas.
Una novelística sobre la decrepitud y que entendió que la civilización era una aparejo fundamental para su hija. Una novelística de duelo que palabra el “tono irritado” en el que se comunican una mamá y una hija.
El acontecimiento (2000)
La búsqueda de la independencia es el tema esencial de la letras de Ernaux. Y cero marcó más su historia como el engendro clandestino al que se vio forzada en una Francia que lo castigaba con la calabozo en los abriles 60.
El acontecimiento es la historia de una muchacho válido, de origen humilde, que siempre estuvo determinada a no renunciar a sus estudios universitarios de letras y disposición literaria. Ernaux no dudó, estaba dispuesta a avalar cualquier precio, pero por el camino sufrió una soledad extrema. Aproximadamente del engendro aparece todavía el deseo sexual y el choque entre lo rural y lo urbano
Los abriles (2008)
Quizá su novelística más ambiciosa, en la que aborda el paso del tiempo desde la posguerra mundial de un modo más poliédrico imbricando diario y ficción. Un compendio sobre la memoria que comienza con esta frase: "Todas las imágenes desaparecerán".
Desde la principio de los abriles 40, las penurias económicas, la bonanza del fenómeno crematístico de la posguerra, la lucha feminista, la esperanza de mayo del 68 o el casamiento fallido. Todo cerca de en Los abriles , su novelística más rotunda y testamentaria.