Los ataques ordenados por el presidente ruso, Vladímir Putin, a la haber ucraniana y otras ciudades del país son un castigo a Kiev "sin sentido clave" por lo que el mandatario ha calificado como “un ataque terrorista” en Crimea.
El puente de Crimea, la única conexión entre Rusia y la península anexionada por Moscú en 2014, sufrió este sábado una arranque que ha sido el motivo principal por el que Rusia ha llevado a parte los primeros bombardeos sobre Kiev desde junio. Existe el temor de que estos ataques pudieran ser el inicio de un cambio en la conflicto y vuelvan los continuos bombardeos que se dieron al manifestación del conflicto sobre Kiev, aunque la mayoría de los expertos consultados lo descartan.
“Tras esos primeros compases de la invasión, los lanzamientos sobre Kiev y otras ciudades tenían ese objetivo de originar pánico, pero una vez que Rusia vio que eso no se iba a producir, dejó este tipo de lanzamientos”, opina a RTVE.es el catedrático de Ciencia Política de la Universidad Pablo de Olavide, Manuel Torres. “Ahora ese tipo de lanzamientos se ha reactivado muy puntualmente para dar la percepción de que Rusia asegura”, añade.
Putin siquiera ha descartado el uso de armas nucleares en la conflicto de Ucrania y, según el profesor de Logística y Política de ESADE y director de ESADEgeo, Arcángel Saz-Carranza, los ataques llevados a parte en el centro de Ucrania “no son sustitutivos” del uso de armas nucleares. “La opción nuclear es un peligro verdadero. Cuanto más se acerque a la barbarie, más probable será el ambiente nuclear”, asevera.
El cañoneo a Kiev "no va en la dirección de avance de tropas"
Al menos 11 personas han muerto como consecuencia de que los misiles rusos golpearan este lunes las principales ciudades de Ucrania. Adicionalmente de la haber ucraniana, los bombardeos alcanzaron otras ciudades como Sloviansk, Zaporiyia, Leópolis, Dnipro, Járkov y Yitomir, en algunas de las cuales se registraron cortes de electricidad tras los ataques.
Putin confirmó que los ataques masivos fueron una respuesta a la arranque registrada en el puente de Crimea y amenazó con editar nuevos bombardeos masivos contra ciudades ucranianas si el Gobierno de Kiev lleva a parte “atentados terroristas”.
“Nos encontramos en un punto en el que Putin y el frente ruso están en un estado crítico”, afirma en declaraciones al Canal 24H la redactora de El Orden Mundial, Alba Leiva. “Todavía controla gran parte del paraje ucraniano, pero está lanzando toda una contraofensiva porque se ha gastado muy acorralado”, añade.

Para Torres, los ataques de este lunes en Kiev y otras ciudades ucranianas se han registrado porque Putin “tiene que trasladar la percepción de que Rusia no se ha quedado de brazos cruzados” tras la arranque en el puente de Crimea.
“Son unos ataques de represalia (...). Estos ataques no tienen ningún sentido clave. No van en la dirección de apoyar ningún tipo de avance de tropas o contrapesar algún tipo de objetivo que contribuya al esfuerzo marcial ruso”, señala el catedrático, quien descarta que vuelvan los continuos bombardeos sobre Kiev que se dieron al manifestación de la conflicto.
“Rusia dejó de llevarlos a parte porque son lanzamientos muy caros. Al final emplean un arsenal que solo tiene sentido si se dirige contra objetivos de parada valencia y el número de misiles de este tipo que tiene Rusia no es infinito. Estos ataques tienen sentido como una forma de coacción”, asevera.
Por su parte, Saz-Carranza indica que lo que frenaba a Putin “de hacer este tipo de actuaciones de índole vengativa era quizá la imagen exógeno y el apoyo implícito de China y de India”. “Una opción es que (Putin) ya está casi totalmente desatado y que utilice este tipo de ataques a civiles allí del frente (...), aunque eso no va a cambiar demasiado el transcurso de la conflicto”, subraya.
El puente de Crimea, de importancia transporte y orgullo de Putin
A primera hora de este sábado, el único puente que une Rusia con la península de Crimea -que Moscú se anexionó en 2014-, resultó gravemente dañado tras registrar una arranque en la que murieron al menos tres personas, según investigadores rusos.
Este puente es la única conexión de Crimea con paraje ruso, la única vía terreno de aprovisionamiento de todo tipo de materiales que pueden arribar desde Rusia con destino a la península.
El puente de Crimea era un objetivo muy clave, pero Torres explica que además tiene gran importancia porque “fue el propio Putin y el régimen de Moscú los que presentaron ese puente como un acontecimiento que ponía de manifiesto cómo ese reintegro de Crimea al paraje ruso era irreversible”. “Era una forma de materializar ese status de Crimea de reverso a la país. Cuando se vuela ese puente no solo se dificulta la transporte rusa, sino que además es como explotar un símbolo de esa irreversibilidad de la reverso de Crimea a Rusia”, subraya.
El presidente ruso ha atribuido directamente el ataque al puente de Crimea a los servicios secretos ucranianos, mientras que Kiev no ha confirmado su autoridad y ha llegado a insinuar que la arranque fue un porrazo interno ruso para debilitar a Putin.
Leiva descarta la opción de que el ataque haya sido un porrazo interno “porque Ucrania se beneficia harto del ataque del puente”. “Es poco que les viene muy perfectamente (...). Los ucranianos no lo han obligado por una cuestión de novelística y de presentación”, opina. "Al final Ucrania se presenta como cualquiera que no va a hacer ese tipo de ataques y que, luego, cuando le ataquen en represalia es poco injusto", añade.
La opción nuclear, ¿un petición distante o una alternativa verdadero?
El presidente ruso hizo oficial la anexión de los territorios ucranianos parcialmente ocupados de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia, con lo que Putin quiere que los ataques de Kiev en estos territorios sean vistos como agresiones contra Moscú. Putin ha amenazado con utilizar todos los medios a su significación, incluidas las armas nucleares, para proteger el paraje ruso.
Con los recientes ataques a Kiev y otras regiones, parece que el mandatario ruso podría posponer las armas nucleares y apelar al terror contra los civiles. “La opción nuclear sigue siendo un petición que está todavía allí”, afirma Torres. “Ayer de esquilar a esa opción nuclear, que ciertamente produciría un desenlace totalmente incierto y cientos de riesgos para todos, Rusia puede seguir escalando el conflicto de formas muy diversas, con ataques a infraestructuras en Poniente, ciberataques…”, asevera el catedrático.

Por su parte, Saz-Carranza señala que Putin “ha enarbolado las amenazas nucleares, pero ahora parece que vuelve con estos ataques indiscriminados”. “Es positivamente difícil aplicar algún tipo de deducción a las actuaciones rusas y de Putin sobre todo”, recalca.
Adicionalmente, el director de ESADEgeo afirma que Rusia “cuanto más avance en esta dirección de destrucción indiscriminada, más nos acercaremos a una efectividad nuclear”.
Una posible intervención marcial difuminada de Bielorrusia
Putin y su homólogo bielorruso, Alexander Lukashenko, han pactado el despliegue de unidades militares conjuntas en la región posteriormente de reunirse en materia de seguridad. El mandatario bielorruso ha recalcado que la medida se ha tomado por “el decaída de la situación en la frontera occidental de uno y otro países”.
Adicionalmente, Lukashenko ha denunciado que en Ucrania “no solo se debaten, sino que se planifican ataques contra el paraje de Bielorrusia”.
Según Torres, la creación de estas unidades conjuntas entre Rusia y Bielorrusia tiene “por un flanco la ocupación de contentar a Putin y por otro flanco intentar no padecer las consecuencias”. “Sería suponer un paso más allá en la décimo en el conflicto, pero evita esa manifiesto formal de conflicto de Bielorrusia con destino a Ucrania, intentando evitar la represalia en forma de sanciones”, recalca.
“Hay una carestía evidente de fuerza humana en las tropas rusas (...), entonces yo creo que esto puede contribuir a dar poco de empuje a esa ataque rusa que parece que está atascada”, opina.
En este sentido, el director de ESADEgeo señala que “Bielorrusia tiene muy poco beneficio de maniobra”, ya que el régimen de Lukashenko “se mantiene en pie gracias al apoyo ruso”. Saz-Carranza ve dos posibilidades en la creación de estas unidades conjuntas: “que sea una expresión de solidaridad de Lukashenko, una operación teatral de apoyo sin ser verdadero, o que sea verdadero y simplemente que no sea una valentía de Lukashenko, sino que -por la dependencia que tiene- sea una valentía completamente rusa”.