El drama de Chema por arrollar a un suicida con el tren: 5.500 maquinistas corren el riesgo en España

Aunque no hay estadísticas oficiales, la probabilidad es de un arrollamiento por maquinista, lo que les puede ocasionar problemas de ansiedad.

Tiró del freno de emergencia, pero un tren a 140 kilómetros por hora tarda un kilómetro en frenar. Chema, de 32 abriles, maquinista desde hace uno, conoció pronto la parte más implacable de su trabajo. "En la agrupación tratan de prepararte, te dicen que es poco que puede suceder. Aquí entre los del ferrocarril, en nuestro argot, se dice que tienes otra muesca en el revólver", explica sobre el árido lengua de letrina, de camaradería entre quienes pertenecen a un agrupación condenado a asistir involuntariamente a los suicidas.

"Salía de una curva cuando vi que poco se movía detrás de un árbol y que se tiraba a la vía. Vestía pantalón corto y camiseta, llevaba mascarilla. Se me quedó mirando, pero yo quité la cara. Lo arrollé. Impacta mucho. El golpazo que se audición es demoledor. Lo tiré a 140. Cuando fui a confesar el difunto estaba hecho mil pedazos, y lo vi a 100 metros. No me quise arrimar más".

Es la secuencia más habitual: alcanzar a longevo o pequeño distancia la amenaza, activar el frenado de emergencia, pitar, apartar la examen o cerrar los luceros para no convivir con ello, escuchar un ruido, detener, bajarse de la cabina. Posteriormente caminar unido a la vía y activar el protocolo. Policía, togado, ambulancia y algunos pasajeros que abandonan el automóvil gobernados por el morbo conforman la panorama. Igualmente un maquinista que tratará de suceder el trago, condenado a una o varias noches de insomnio. Dicen que la primera vez es la más dura. A veces asimismo llega la grupo

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Así se curten quienes van a costado de la cabina de un tren, entre la soledad y el tedio de perseguir el horizonte sin compañía —desde noviembre de 2001, tras la promulgación de la ley de agente único, se elimina la figura del ayudante—, el sobresalto fortuito de la tragedia y la satisfacción de salir a la temporada de destino.

Saben los maquinistas consultados por EL ESPAÑOL, porque no hay estadísticas oficiales que presentarse, que la probabilidad media es de un arrollamiento por cada uno de ellos. Fuentes del SEMAF (Sindicato Castellano de Maquinistas y Ayudantes Ferroviarios) cifran en 5.500 los maquinistas actualmente en activo en España. La mayoría trabajadores de Renfe, pero asimismo de otras empresas privadas de transportes de mercancías y pasajeros, como la francesa Ouigo o la italiana Iryo. Sólo el 10%, aproximadamente, son mujeres. Un porcentaje que se ha multiplicado por cinco en los últimos siete abriles.

Campo visual de un maquinista desde la cabina de un tren.


Campo visual de un maquinista desde la cabina de un tren.
Cedida.

Los hay quienes regatean la estadística durante toda su carrera o los que tienen un susto. Quienes temieron lo peor pero, al peritar la situación, descubrieron que era un animal, una cooperacha, una chiva, un alivio. Sin confiscación, está ese conductor del Medida de Madrid ya retirado con 14 muescas. O aquel maquinista de Barcelona apodado El Muerto por acontecer arrollado a 50 personas.

El bautizo de fuego de Chema sucedió el pasado 24 de agosto en Utrera (Sevilla), al paso del tren Media Distancia que cubre la ruta Sevilla-Málaga. "Muere arrollado por un tren en Utrera al cruzar un paso a nivel", el aséptico, impersonal, crudo titular. La punta del iceberg de desvelos futuros. "Tenemos que convivir con eso, es una parte del sueldo", se resigna.

"Depende de cómo te pille el cuerpo"

Rubén Arjona es maquinista y coordinador de Vitalidad Gremial, Prevención de Riesgos Laborales y Protección Civil de SEMAF (Sindicato Castellano de Maquinistas y Ayudantes Ferroviarios). "La concurrencia es muy profesional y no suelen darse casos de quedarte descolocado. La reacción cibernética es pitar y tirar del freno de aprieto. Es instantáneo. A las horas o al día sucesivo es cuando comienza a fraguarse cierta ansiedad. 'Me ha pasado esto, he matado a una persona, era yo el que estaba ahí'. Esa sensación es la más difícil", relata sobre las reacciones más frecuentes.

Tanto el sindicato como la propia Renfe dotan al maquinista implicado en el arrollamiento de un rápido apoyo psicológico. Igualmente de seguimiento si así lo necesitara. "Los servicios de psicología son los que explican al maquinista que no ha sido su desliz, que ha sido poco deliberado, o un choque, pero que no podemos hacer más de lo que hacemos". 

Todos emplean el verbo arrollar, constituido por cientos de arrollamientos, la palabra más precisa para esclarecer estos episodios. Arjona, que lleva 12 abriles trabajando en Renfe, asegura que sus compañeros más afectados no abandonan la máquina durante más de una semana. "La mayoría de compañeros tenemos asumido que esta es una cosa que puede suceder en nuestra profesión. Excepto un caso que fue muy sonado: en 2010, en Castelldefels, la tinieblas de la verbena de San Juan, que pasó muchísima concurrencia de guisa indebida. Ese compañero estuvo varias semanas apartado. Lo puedes ver en prensa".

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Igualmente en la Wikipedia, donde el suceso cuenta con una entrada conveniente a la magnitud de la tragedia. Se proxenetismo del cuarto choque ferroviario con más víctimas en España de lo que llevamos de siglo, tras el choque en la temporada de Angrois en 2013 (80 personas), el de Metrovalencia en 2006 (43 personas) y el de Chinchilla en 2003 (19 personas). Sí es el arrollamiento con más víctimas mortales (12) y heridos (17).

Vista desde la cabina de un tren.


Audiencia desde la cabina de un tren.
Cedida.

Todos ellos, lógicamente, sin motivaciones suicidas. El hecho que explica, estiman las fuentes, el 90% de los accidentes fatales que se producen en nuestras vías ferroviarias. "La sanidad mental es la gran desconocida y la gran tapada en nuestra sociedad, un poco por miedo. Este año creo que ha habido casi 4.000 suicidios en España —3.941, creo memorar—, una emblema sobrado elevada", estima el coordinador de SEMAF.

¿Preguntan quién era? ¿Se cuestionan por qué lo hizo? ¿Qué estudiaba, dónde trabajaba, qué foulard se ponía para ir los domingos al estadio? Coinciden los cuatro maquinistas consultados que lo mejor es no pensar en ello, no construir el perfil de un espanto que recordaran de por vida, una acontecimientos ligada trágicamente a la suya. Explica Arjona, sin confiscación, uno de los encargados de alentar a sus compañeros en los primeros compases de la tragedia, que se proxenetismo de poco increíble. 

Influyen muchos factores: "No es lo mismo arrollar a una persona que se ha puesto en la vía o que se ha arrojado deliberadamente que cualquiera que se ha puesto por error. Por un despiste, por un paso a nivel, por un cruce entre vías. Entonces es más duro. Igualmente importa la vida, si ha sido un gurí, un adulto o un anciano. Hay veces que no te da tiempo a ver ausencia, otras sí. A una velocidad media de 150 kilómetros por hora y un frenado de emergencia de 600 o 700 metros, son muchos metros los que estás viendo lo que va a suceder. Nosotros siempre decimos que depende de cómo te pille el cuerpo ese día". 

Problemas de sueño

Como su padre, ya retirado, Diego Martín es maquinista. Logró frenar a tiempo la vez que más cerca estuvo, el día que debutó como conductor de Rodalies de Cataluña, una mañana de 2008 entrando en la temporada de Sabadell Septentrión. "Estaba con los brazos en cruz al final del andén. Era el primer día, tenía una visibilidad espacioso y una precaución casi excesiva", rememora. "Yo creo que fue más por avisar la atención que por otra cosa", estima sobre el hombre que se introdujo en la vía, evacuado luego por los Mossos d'Esquadra.

Es lo más cerca que ha estado. La suerte que no tuvo su padre, que terminó su carrera con tres suicidios y dos accidentes. En absoluto ha hablado de ello con él. "La concurrencia que se ha gastado afectada es muy sensible. Mi padre no es capaz de susurrar conmigo sobre los cinco casos que ha tenido. Es una cosa que te deja sobrado tocado", cuenta el asimismo miembro de SEMAF. "Lo más popular es que te cuesta una temporada echarse".

maquinistas suicidas 4


maquinistas suicidas 4

¿Cómo llegaba a casa esos días? "Pasaba desde unos días a una semana. Hay dos que no los vio. Cuando ves que se va a producir el hecho, tiras de aprieto y aplicas todos los sistemas, ni siquiera miras directamente para no tener el retentiva de una persona mirándote", narra un comportamiento y consejo corporativo extendido. "Hay mucha concurrencia que ni siquiera se ha enterado porque no ha sido con la cabina, sino que se ha tirado a la fracción. El que descubre lo sucedido es el sucesivo tren. Ahí no sientes el golpazo ni te quedas con el retentiva". 

Padre e hijo constituyen las dos generaciones proporcionadamente diferenciadas que nutren la profesión en España: "Los que entraron en los ochenta, más o menos, y los que entramos a partir de 2008. La gran hornada entró a partir de 2016. Ayer se entraba luego de hacer la mili por ferrocarriles. Luego hubo dos hornadas de maquinistas civiles. Eso se paró hasta que hubo otra vez reincorporación de personal en 2008, los que más llevamos de mi reproducción. En 14 abriles he tenido muchos conatos, pero la concurrencia de mi reproducción no hay tenido uno, sino varios".

Cuenta asimismo Martín las diferencias entre conducir un tren de mercancías o de ingreso velocidad, basado su sistema de pilotaje en un cúmulo de sistemas automáticos y semiautomáticos, o de un cercanías ahíto de paradas. "Cambia mucho. Un AVE, en contra de lo que cree mucha concurrencia, es muy seguro y tienes mucho campo visual, porque las vías son muy rectas. No tienes la percepción de que vas muy rápido. Parece que vas más rápido en un tren de mercancías, a menos velocidad, por el movimiento y la carga que llevas". 

Escenas en el Medida de Madrid

Las 12:30 de la mañana de un día cualquiera de 2012. Etapa de Medida de Núñez de Balboa, en el madrileño ensanche de Salamanca. Dos chavales bromean con empujarse cerca del precipicio que forman el andén y las vías. Uno de ellos no templa la fuerza y tira involuntariamente a su amigo, que se golpea la habitante y queda inconsciente unido al túnel de entrada. José Manuel, un maquinista de 39 abriles, asiste a la panorama desde la cabina de la máquina que conduce, a punto de entrar en la temporada.

"Cerré los luceros, tiré del freno de emergencia e intenté hasta apagar la peroles del tren, poco increíble una vez que tiras del freno. Cada automóvil pesa rodeando de una tonelada. La mayoría de las líneas de metropolitano son seis vagones. Le sumas el peso de los viajes y una velocidad de 45 kilómetros por hora: es increíble frenar a tiempo".

Un tren del Metro de Madrid.


Un tren del Medida de Madrid.
Eduardo ParraEP

José Manuel leyó la panorama a través de los rostros de los viajeros que esperaban en ambas orillas. "Siempre hay curiosos para esto". No olvida al amigo "cabizbajo, con los brazos en la habitante, blanco de pánico, de susto, de miedo, por lo que había hecho". "Yo estaba igual al verlo por primera vez", reconoce. No tuvo fuerzas para bajarse del tren.

La segunda vez fue una de esas que se entera el que viene detrás. Un hombre de 50 abriles que, tras esconderse en el túnel entre Begoña y Fuencarral, en la ruta 10, se asomó al paso del tren. Sucedió en 2017.

"Cicatriza, pero no olvidas. Algunos cogen pánico, otros a los dos días vuelven a la normalidad como si ausencia. Depende de cómo te funcione la habitante", razona el conductor. Es el caso de un conductor del Medida de Barcelona que dejó su trabajo luego de presenciar ocho suicidios. El hombre, cuya historia narró la BBC en 2019, presenció su séptimo choque el día que se reincorporó tras una víctima por depresión del sexto

"Suele acontecer bastantes arrollamientos a lo dadivoso de un año, pero no dan prioridad a estas informativo para no hacer un finalidad indicación. A mucha concurrencia se le pasa por la habitante. Un año llegamos a tener que cada dos días se tiraba uno". 

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