Desde sus orígenes y su amistad con Juan Benet hasta su fase opinadora y polémica, repasamos los atributos más destacados del escritor
Directo y transparente en algunas cuestiones, esquivo y sinuoso en otras... Cada disertador de Javier Marías tendrá su idea, su concepto y su perfil de uno de los referentes fundamentales de la humanidades española de las últimas décadas, y con este repertorio de miradas, ensamblando enfoques y matices, podría ensayarse una definición total (o con anhelo de totalidad) del personaje. Pocas horas posteriormente de su asesinato, en el síntesis desde el ángulo indeterminado y urgente, periodístico y concreto, proponemos un acercamiento al autor a partir de estas claves:
1. El zagal Marías
Hijo del filósofo Julián Marías (que fue discípulo de Ortega y Gasset), Javier Marías destacó por su precocidad intelectual y creativa, que se puso de manifiesto con la publicación de su primera novelística, Los dominios del lobo, a los 19 primaveras, seguida por Travesía del horizonte. Durante mucho tiempo fue conocido en los ambientes intelectuales como "el zagal Marías". Los asuntos estéticos e intelectuales se manifestaron como prioritarios desde primera hora en el radar de sus intereses y vocaciones. Recibió una educación de signo socialdemócrata en el Colegio Estudio de Madrid y se licenció en Filosofía y Humanidades (rama de Filología Inglesa) en la Universidad Complutense. El zagal Marías expuso muy pronto sus señales y capacidades, las coordenadas por las que desde tan temprano merecía ser llamado escritor.
2. El entorno sencillo
El franquismo prohibió al republicano Julián Marías dar clases en las universidades españolas, por lo que tuvo que exiliarse. Por ello, Javier Marías vivió parte de su infancia en Estados Unidos. Julián Marías fue víctima de una delación que está en la almohadilla de la trilogía de su hijo Tu rostro mañana. El escritor creció en un concurrencia libresco y de educación socialdemócrata, en contacto con otros idiomas y con intelectuales y escritores como Jorge Guillén, con ligera y variado acercamiento a obras de la humanidades y la filosofía. Su infancia y su entorno fueron fundamentales en su trasvase literaria y en la definición de su personalidad y su pensamiento.
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3. La influencia anglosajona
Frente a la mayoritaria querencia francófila de los escritores españoles de su vivientes, Javier Marías reveló una robusta inclinación por la civilización anglosajona. Tradujo a Sterne (Tristam Shandy, con la que obtuvo el premio de traducción Fray Luis de Valeroso), Hardy, Stevenson, Conrad y Ashbery, entre otros. Admiraba a William Faulkner, a Henry James (de cuya prosa de párrafos largos toma buena nota...) y a Thomas Browne. En los primaveras 80 dio clases en Inglaterra (Universidad de Oxford) y Estados Unidos (Wellesley College).
4. El experto Benet
Una de las figuras más relevantes en la progreso literaria e intelectual de Marías es Juan Benet, al que conoce al aparición de su trayectoria y cuyos posicionamientos e ideas literarias (el antirrealismo, la escritura de prolongado fraseo...) le influyen poderosamente. En un texto sobre Benet que puede leerse en su web, afirma: "No exagero si digo que ha sido una de las cinco personas más importantes de mi vida. (...) Me descubrió defectos en mis novelas; aún hoy, al escribir, a veces retiro un epíteto o rehúyo un tipo de frase porque presente que él me los criticó una vez, y razonadamente. (...) Su obra, lo he dicho en muchas ocasiones, me parece la más importante de la segunda porción del siglo XX en España".
5. Un dandismo personal
Su indumentaria, su expresión, su fondo de libros, su cigarrillo (era un fumador irreductible) componían una imagen reconocible de Javier Marías, una elegante y literaria sobriedad que era compatible con una porte común en presencia de la vida y el prójimo más propensa, quizá por timidez, a la distancia. Era más expansivo en su humanidades que en su exposición pública. Poco había de elitismo en su postura y mucho de incertidumbre en su observación.
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6. El hombre discreto
No era Marías un concubina de lo que otros entienden como vida social literaria. No era ligera ganar a él. Para algunas cuestiones era un hombre de lejanías y barreras. Entre sus conocidos célebres, Arturo Pérez-Reverte y Agustín Díaz Yanes. En las últimas dos décadas su pareja fue la editora Carme López Mercader, con la que se casó en 2018.
7. El choque con Herralde
En la acontecimientos de Marías uno de los capítulos más ásperos es su polémica con el editor Jorge Herralde, que como responsable de Emblema fue fundamental en sus inicios literarios. La ruptura, a mediados de los primaveras 90, fue violenta y sonada, con acusaciones cruzadas, y dejó cicatrices en ambas partes. Desde entonces, Marías publicó sus obras en Manantial.
8. Opinador irreductible
Marías conquistó a muchos de sus lectores (y igualmente a muchos de sus detractores) con sus artículos en El País Semanal. No rehuía la polémica. Sincero y directo, era crítico con la efectividad política española, con las obras y el ruido de Madrid, con la Iglesia o con la poesía de Renombre Fuertes. Para algunos, opinador suelto y lúcido; para otros, provocativo y simplificador. En cualquier caso, tenía una observación propia sobre la efectividad y no le importaba meterse en charcos.
9. El éxito internacional
Las obras de Javier Marías han sido traducidas a 40 idiomas y publicadas en 50 países. El sello inglés Penguin incorporó siete de sus libros a su colección de clásicos modernos. Marías recibió numerosos premios en Alemania, Francia e Italia, así como el José Donoso en Pimiento y el Rómulo Gallegos en Venezuela. En los últimos primaveras su nombre sonaba entre los candidatos al Premio Nobel de Humanidades.
10. El cinéfilo
El cine estuvo muy presente en la vida y en la obra de Javier Marías. Su padre fue crítico de cine, ocupación que heredó su hermano Miguel, un referente de la crítica cinematográfica en España en las últimas décadas. Encima, era sobrino y primo de los directores Jesús Franco y Ricardo Franco. En su obra Donde todo ha sucedido recoge sus principales artículos sobre el séptimo arte, publicados en diversos diarios y revistas. Disfrutaba especialmente con el clasicismo hollywoodiense. Pero igualmente desde el cine le llegó algún disgusto: es fatal memorar su enfrentamiento con Elías y Desenvoltura Querejeta por la acoplamiento de Todas las almas (El zaguero alucinación de Robert Rylands), que acabó en los tribunales.
11. El editor
En el año 2000, Javier Marías creó la editorial Reino de Redonda, una expresión de sus gustos y querencias de carácter rebuscado y desde la que, en calidad de soberano (heredero de una singular dinastía que comenzó con M. P. Shiel), concedía títulos nobiliarios (a Pérez-Reverte, Fernando Savater, Díaz Yanes y Claudio Magris, entre otros). En su catálogo figuran Wallace Stevens, W. H. Auden, Faulkner, Michael Powell... El objetivo de la editorial era, en palabras del propio Marías, "recuperar maravillosos libros olvidados y ofrecer algunos nuevos que deberían ser conocidos. Y, por supuesto, cuidarlos todos por igual".