A su aparición a MasterChef Celebrity 7, Nico Cura confesó el secreto del éxito que le había transmitido su amigo y colega Juanma Castaño: “Siempre penúltimo”. Y hasta la época, el periodista deportivo lo había seguido casi al pie de la grafema. En múltiples ocasiones le habíamos conocido en la cuerda floja. Pero la prueba de las batallas lo ha cambiado todo.
Primero un ceviche, luego guacamole, seguidamente suflé de naranja y para terminar un tiramisú. Así fue el paso a paso de Nico Cura en las batallas de MasterChef Celebrity 7. El presentador fue avanzando ronda a ronda, hasta entrar a la lucha final por el pin de la inmunidad con Isabelle Junot y María Lo. La ganadora de MasterChef 10 presentó un postre delicioso y venció a Nico solo por 6 puntos. A pesar de que no se pudo sobrellevar el pin de la inmunidad, el periodista venció a su compañera Isabelle Junot y ganó los 4.000 euros para donar. Nico anunció que dedicaría el efectivo a Apascide, la Asociación Española de Familias con personas sordociegas.
Aunque Nico empezó la estampado poco achicopalado, ya está perfectamente integrado y eso le hace triunfar en confianza. Por eso, semana a semana evoluciona satisfactoriamente y está muy cerca de entrar al ecuador del software. Si en este botellín software ha disfrutado cocinando en cada una de las batallas, hace días se emocionó al percibir el aplauso de los jueces posteriormente de presentarles su espectacular récipe de ramen.
Un orgullo para su hijo
Siempre se ha mostrado robusto, pero en los momentos de decadencia, Nico Cura piensa en su hijo para coger impulso y no decaer. En este final software, el presentador nos ha desvelado cómo su hijo le manda la veterano de las fuerzas. “Cada semana que me indemne en MasterChef Celebrity 7, mi hijo me da una piedra”, afirmó el periodista. Y cada vez que necesita un empujón, saco del saquillo las piedras y piensa en lo orgulloso que está su hijo de él.
En la última prueba de la tinieblas, Nico esquivó la expulsión y lo primero que dijo es: “Ya estoy esperando la villa piedra”. Desde luego que no hay mejor premio que ese, memorizar que una de las personas a las que más quieres en el mundo, siente equivalente orgullo por todo lo que haces. ¡Ínclito, Nico!