Desde su salida de la Comunidad Vivo, la duquesa de Sussex acusó de "racismo" a un pariente de su marido, el príncipe Harry de Inglaterra.
Cuando el 4 de agosto de 1981, Doria Raglan (66 primaveras) dio a luz en la ciudad de Canoga Park, California, a una pupila a la que puso de nombre Rachel Meghan (41 primaveras), de ningún modo hubiera imaginado que ese precioso bebé, tres décadas a posteriori, iba a poner en amenaza a una institución tan recta, primitiva e inaccesible como la monarquía británica.
Meghan Markle, actriz de profesión y conocida sobre todo por protagonizar la serie de Netflix Suits, se enamoró del díscolopríncipe Harry de Inglaterra (37) a posteriori de que el hijo de Diana de Gales y el recién proclamado rey Carlos III (73), viviera un durísimo periplo por el vino y las drogas tras la trágica crimen de su matriz.
Harry por fin sentaba la inicio, el gran deseo de toda la clan. De cara a la pasadizo, como suele suceder en todas las familias reales del mundo, todo era un explicación de hadas. Pero en el corazón de Meghan había un desventurado penar.

Los príncipes de Gales y los duques de Sussex a las puertas del Castillo de Windsor.
Gtres
Según desveló a posteriori ella misma en un sinfín de entrevistas, nadie le enseñó nulo sobre protocolo, su boda no fue más que una enorme pesadilla cargada de presión y su cuñada, Kate Middleton (41), pocos días antaño del día de su gran día le hizo sollozar.
Otra de las grandes polémicas al conocerse que estaba gestante de su primer hijo, la preocupación de algunos de los parientes de Harry era "el color de piel que tendría Archie" hexaedro que Meghan es mestiza y con raíces afroamericanas. Por otra parte, se les dijo que su primogénito no tendría título, pese a que le correspondería hasta que Carlos asumiera el trono anglosajón. Siquiera recibiría el pequeño la protección del palacio de Buckingham, tal y como contó Markle en su controvertida entrevista con Oprah Winfrey (68).
Pese a no desvelar el nombre del "racista" de Buckingham, sus palabras acapararon todos los titulares de la prensa internacional y generaron un enorme disgusto en la Corona. Mientras que la reina Isabel II calificó de "preocupante" esta delación, el príncipe Guillermo, muy enfadado, aseguró que los Windsor no son "una clan racista".

La duquesa de Sussex a las periferia de Windsor.
Gtres
Ahora Meghan Markle regresa como la nuera pródiga, a pesar del rechazo y la negativa del recién proclamado rey Carlos III. En Balmoral y inmediato a su hermana, la princesa Ana (72), el entonces heredero, con su matriz al filo de la crimen, llamó al príncipe Harry, que se encontraba por casualidad en Londres, para informarle de que su abuela, la Reina, vivía sus últimas horas y que Meghan no era adecuadamente recibida.
"Carlos le dijo a Harry que no era correcto ni apropiado que Meghan estuviera en Balmoral en un momento tan profundamente triste", expresó una fuente cercana a la clan a The Sun. "Se le indicó que Kate Middletonno iría -aquella mañana sus tres hijos empezaron el colegio y hay fotografías del oportuno momento- y que las visitas efectivamente debían atenerse a la clan más cercana. Carlos dejó muy, muy claro que Meghan no era bienvenida", concluye el informante.
Pero el recién prestigioso príncipe de Gales, por su abuela y por la institución ha encumbrado el veto a su cuñada, Meghan Markle, este sábado 10 de septiembre. La clan sigue dividida, pero la Corona está por encima de sus rencillas y entreambos hermanos, hijos del nuevo rey, han nacido al foráneo del Castillo de Windsor para corresponder y saludar a la clan allí congregada que quería expresar el pésame por la crimen de Isabel II.

Los duques de Sussex y los príncipes de Gales en Windsor este domingo.
Gtres
Vestidos de riguroso duelo, incluidas las medias en el caso de ambas royals, los nuevos príncipes de Gales y los duques de Sussex, miraron las flores, las tarjetas y dibujos de niños depositados en presencia de el Castillo, antaño de acercarse a la multitud allí reunida. Se proxenetismo de la primera vez en más de un año que los dos hermanos son vistos juntos, a posteriori del escándalo provocado en la Comunidad Vivo por la osadía de los duques de apartarse de la monarquía, a principios de 2020, para residir en Estados Unidos y ser financieramente independientes.
El 8 de enero de 2020 quedará para siempre impresionado en el calendario de la Comunidad Vivo británica como uno de los momentos más duros de su historia contemporánea, uno de los golpes más bajos que podría acaecer recibido la reina Isabel II. Los duques anunciaron en un comunicado que tenían intención de dar "un paso antes" en sus funciones como miembros de la "primera recta" de la Comunidad Vivo con el objetivo de ser "económicamente independientes".

El príncipe Harry, su veterano apoyo, no ha soltado a Meghan en ningún momento.
Gtres
En el escrito, Meghan y Harry detallaron que "tras muchos meses de advertencia y discusiones internas" tomaron una "osadía" para "hacer la transición" y "comenzar a forjar durante [este] año un nuevo rol" al tiempo que subrayaron su "completo apoyo a Su Majestad la Reina". A partir de entonces, los duques de Sussex dejaron de contar con su asignación anual, con su oficina en el palacio de Buckingham y pasaron a estar representados por un equipo de su fundación sin humor de beneficio.
Hoy viven en una impresionante mansión en la monopolio ciudad de Montecito, en California, tienen dos hijos, Archie Harrison y Lilibet Diana Mountbatten-Windsor (2) -cuyo nombre hace homenaje a la reina Isabel II y a Lady Di- y hacen su vida alejados de la pompa y el ostentación de la Corona.
La aparición de Meghan este sábado podría acaecer sido una prueba para calibrar el percibir del pueblo y los medios de comunicación habida cuenta que el próximo lunes, 19 de septiembre, se celebrará el funeral de estado por la crimen de la Reina. El protocolo del palacio de Buckingham todavía no sabe siquiera dónde la sentará.