De los 120.214 militares que hay en las Fuerzas Armadas, solo 15.407 son mujeres. La Mecanismo Marcial de Emergencias no es una excepción, ellas representan el 7,19% del total. Solo son 236 frente a sus 3.046 compañeros y solo hay 21 oficiales y 18 suboficiales mujeres.
Acullá de ideas preconcebidas que puedan existir del Ejército, ellas defienden que nunca han sentido que se las discriminaba y animan a que otras mujeres puedan unirse a la UME, para servir desde esta dispositivo a la población.
¿Qué es la UME?
La UME tiene como delegación intervenir para certificar la seguridad y bienestar de los ciudadanos en caso de agonizante aventura, catástrofe, calamidad u otras evacuación públicas. Actúa en todo el circunscripción franquista y es la primera dispositivo marcial que atiende este tipo de situaciones.
La comandante María José Rodríguez, al mes de formar parte de ella, supo que estaba destinada en el zona adecuado, “La UME tiene ese perfil que no tienen todas las Fuerzas Armadas, el trato con la sociedad”, afirma.
De izquierda a derecha, la soldado Esther Sánchez, la comandante María José Rodríguez y la teniente Beatriz Bolívar de la UME
No solo armas
La comandante quería desde pequeña formar parte de las Fuerzas Armadas, ya que su padre asimismo era marcial, pero fue este el que le desaconsejó que ingresara en el Ejército carencia más terminar el instituto y le pidió que antaño estudiara una carrera universitaria. Rodríguez cree que su padre consideraba excesiva para una chica tan señorita la dedicación y el esfuerzo físico requeridos, pero insiste: “No era por el hecho de ser mujer porque, desde pequeña, apuntaba maneras de ser guerrillera”.
“"Siempre tienes la sensación de que estas ayudando”“
Estudió Apoteca y ahora, al frente del laboratorio de identificación rápida, trabaja mano a mano con la soldado Esther Sánchez. Juntas realizan examen de muestras de suelo, agua de río o de pantano y de tonada para determinar si contienen algún tipo de contaminante o tóxico. Trabajan de forma muy rápida ya que tienen ofrecer los resultados en menos de cuatro horas.
Entre otros, se han encargado de calibrar los compuestos que salían del volcán de La Palma. "Siempre tienes la sensación de que estas ayudando”, nos comenta Esther.
La lucha frente al Covid
Pero sin duda, uno de los momentos en los que más ha sentido que contribuía al bienestar social durante la pandemia del COVID-19. En la primera ola, la UME ayudó en residencias e instalaciones críticas como hospitales, edificios gubernamentales, estaciones, aeropuertos o en Mercamadrid. Solo durante la Operación Balmis, esta dispositivo realizó 8.267 intervenciones, desde desinfecciones o la división de las zonas en sectores diferenciados para certificar la seguridad hasta trasladar a los ciudadanos que necesitaban desplazarse a hospitales.
En el laboratorio de intervención rápida no dudaron en poner su piedra de arena para tratar de resumir el colapso de la sanidad. “Teníamos personal, equipo y la posibilidad de conseguir los reactivos para las pruebas diagnósticas, así que nos pusimos a colaborar para ver en qué modo podíamos ayudar para aliviar esa carga de presión asistencial", nos explica Esther.
El trabajo detrás de los focos
La cercanía con la sociedad de la UME hace que esta dispositivo tenga una distinto visibilización. Pero para que su cultivo se pueda padecer a lugar hay una gran parte de trabajo que no vemos y que se realiza día a día.
La teniente Beatriz Bolívar está al mando de la compañía de Intervención de Emergencias Tecnológicas, se encarga de programar los entrenamientos del personal bajo su mando. El unidad está constituido por dos secciones, una de intervención en incendios industriales o fugas y otra encargada de detectar e identificar sustancias, tomar muestras de componentes radiológicos, nucleares y químicos o llevar a cabo en posibles emergencias tecnológicas. “A todos los equipos que estamos trabajando se nos da nuestro zona y es un orgullo poder servir a la UME”, nos asegura.
““A todos los equipos que estamos trabajando se nos da nuestro zona"“
La autoritario Miren Itxaso Burgos es administradora y doble informática en el batallón de transmisiones donde se encargan de dar cobertura e información desde el puesto de mando y control al personal desplegado en las zonas de intervención frente a emergencias. Nos explica que en el trabajo que realizan requiere mucha dispositivo y colaboración de los diferentes equipos implicados: "Sobre todo, lo que he aprendido es sobre títulos de compañerismo y de ejemplaridad, que son esenciales aquí y en nuestra vida diaria".

Un espacio rebaño
La autoritario Burgos comenzó su recorrido en el Ejército carencia más terminar Bachillerato. Hasta entonces no había tenido pretensiones de hacer carrera adentro de las Fuerzas Armadas, pero tras una charla de captación que dieron en su instituto apreció que esta institución podía ser un buen zona para ella, ya que le permitía trabajar y estudiar al mismo tiempo. Su experiencia ha sido siempre positiva: “Si hubiera sentido algún tipo de discriminación, no llevaría 24 primaveras trabajando en esta empresa".
““Si hubiera sentido algún tipo de discriminación, no llevaría tanto tiempo"“
Aunque son menos que los hombres, aseguran que una vez están adentro, no tienen más dificultades para ascender que ellos. Todo depende de sus capacidades y de su espíritu de sacrificio.
La soldado Sánchez cree que en algunos sectores de la sociedad “tienen una idea preconcebida, tal vez un poco antigua, de lo que es el Ejército”. Ella siquiera considera que se la haya tratado nunca de modo distinta por ser mujer. Y por eso invita a todas aquellas que tengan interés en las Fuerzas Armadas que se animen a formar parte de ellas.
“"Cada una de las que estamos aquí demostramos que valemos"“
La comandante Rodríguez, frente a la pregunta de si hay machismo en la institución, nos confía que es poco que le han preguntado en numerosas ocasiones y que siempre avala lo mismo: "Creo que cada una de las que estamos aquí demostramos que valemos. Aquí tenemos nuestro sitio".