“¿No hay otra forma de vida para nosotras?“
Michael Kranz vio en un documental a una pupila, de casi nada 15 primaveras, recluida a la fuerza en un casa de lenocinio de Bangladesh. La pipiolo se preguntaba, si había otra forma distinta de habitar a ser violada varias veces al día. Durante los siete primaveras siguientes Michael no lograba sacarla de su comienzo y, finalmente, decidió ir a buscarla para ayudarla y poner fin a su sufrimiento.
“El terrible mundo de la prostitución de niño en Bangladesh a través del intento de un pipiolo aleman por hacer poco por una pupila prostituida. Nuestro estreno del martes, a las 23.50, en La2!!! pic.twitter.com/WSOlsGCNLX“
— Documentos TV (@Documentos_TV) October 9, 2022
Preguntas para las que no se encontraban respuestas
Un día de hace siete primaveras, Michael Kranz, un pipiolo estudiante tudesco de cine, vio un documental sobre prostitución de niño en Bangladesh. Una pupila, con una inmensa tristeza, se detenía en medio de una entrevista y lanzaba unas dolorosas preguntas. "¿No hay otra forma de vida para nosotras?", "¿quién puede contestarme a esta pregunta?", interpelaba al telespectador.
Nupur en el casa de lenocinio cuando la entrevistaron con casi nada 15 primaveras.
La pequeño había sido recluida a la fuerza en un casa de lenocinio y se estaba cuestionando si existía una vida diferente para ella, si había alguna salida. "No puedo quitarme de la comienzo a la chica y sus preguntas", confiesa Michael, "preguntas para las que yo no tenía respuestas y respuestas que, a mí, incluso me gustaría tener", prosigue.
Las jóvenes, obligadas a prostituirse, no son aceptadas por sus familias porque se las considera deshonradas.
“No puedo quitarme de la comienzo a la chica y sus preguntas“
Luego de darle muchas vueltas y remolcado por el dolor desconocedor encarnado en la pipiolo del casa de lenocinio, emprendió, cámara en mano, un delirio al inframundo de la prostitución de niño en Bangladesh. Su destino, Faridpur, y su objetivo, apañarse a esa pipiolo y ayudarla. Darle, al menos, una respuesta a sus desgarradoras preguntas.

"¿Dónde puedo encontrarla?", pregunta el pipiolo tudesco mientras enseña en su móvil la imagen de la pupila prostituida a un categoría de hombres que la miran con deseo. "Es muy difícil encontrarla", le asegura uno de ellos, pero "los burdeles están allí", le indica señalando a la otra orilla del río.
Michael Kranz enseña el vídeo de la pupila del casa de lenocinio a hombres de la calle en Faridpur.
Engañadas, atrapadas y abusadas
En el casa de lenocinio, nadie sabe falta de esa pipiolo. Incómodo y afectado por lo que está viendo, Michael graba con su cámara el abismo que la pupila del casa de lenocinio describía en la entrevista.
Una de las niñas forzadas a prostituirse en el casa de lenocinio de Faridpur, Bangladesh.
“No tenemos ninguna posibilidad, ni siquiera podemos encontrar otro trabajo“
Multitud de jóvenes y mujeres con los luceros vidriosos y la examen vacía, como si estuviesen drogadas, sobreviven en ese perverso mundo. "No tenemos ninguna posibilidad, ni siquiera podemos encontrar otro trabajo", le cuenta una de ellas.
Los traficantes engañan y llevan a la fuerza a las chicas más pobres de la calle a los prostíbulos.
Los traficantes, bajo el patraña de ofrecerles un trabajo digno, las llevan al prostíbulo y una vez ahí, las obligan a prostituirse. "Cuando me dicen ‘no quiero hacer esa clase de trabajo’, las torturo", explica uno de ellos, encargado de enganchar a las niñas más pobres que vagan por la calle.
“Cuando me dicen ‘no quiero hacer esa clase de trabajo’, las torturo“
"Les hacemos fotos y las amenazamos con enseñárselas a sus familias si no obedecen", continúa el chulo. "A todas nosotras nos encantaría salir de aquí y ver el mundo", le confiesa a Michael otra de las mujeres obligadas a prostituirse.
El sueño de todas ellas es salir de ese inframundo. Pero la efectividad que encuentran fuera es otra perfectamente distinta. Monica logró escapar del casa de lenocinio donde la llevó la madame que la embaucó en las calles.
Monica logró escapar del casa de lenocinio y ahora intenta convencer a su grupo para que la acojan.
Pero, como ocurre a menudo, su grupo se niega a acogerla porque, socialmente, son consideradas deshonestas. "Y una pipiolo que no cuenta con el respaldo de su grupo no tiene ninguna posibilidad en esta sociedad", asegura Michael, que ha podido comprobarlo desde que conoció a Shyamal y Chanchala, un desposorio que ayuda en Bangladesh a las mujeres víctimas de violencia sexual.
Shyamal prostitución con una chulo para sacar a una pupila del casa de lenocinio.
El fenómeno se llamaba Nupur
Michael seguía sin conseguir pista alguna sobre la pupila de la entrevista, sin requisa, no dejaba de escuchar los nombres de esa pareja internamente del casa de lenocinio. Chanchala había oreja muchos rumores sobre el prostíbulo, "pero verlo con mis propios luceros me produjo tanta tristeza que quise rescatar a estas chicas", le confiesa a Michael. Y fue en uno de esos encuentros con una chulo, cuando en un codazo de suerte, el pipiolo tudesco dio con el paradero de Nupur. "Esta chica era mía", le espeta la madame. "La grabaron aquí, ya no es tan guapa como cuando le hicieron la entrevista", añade.
Nupur nunca pudo imaginar que un europeo fuera a dar un locución abismal a su vida.
“Él vio el documental en Alemania y sintió tu dolor en su corazón“
Cuando Michael estaba a punto de tirar la toalla, el fenómeno se produjo. "Él vio el documental en Alemania y sintió tu dolor en su corazón", le explica Shyamal a Nupur, señalando a Michael. Nupur ha vivido en el casa de lenocinio desde que tenía 14 primaveras. Nunca pudo imaginar, siquiera, que un pipiolo europeo hubiera viajado a Bangladesh para asimilar si había antagónico respuestas a sus preguntas.