Esta es la última novelística protagonizada por el comisario Montalbano. La empecé el 1 de julio de 2004 y la he terminado el 30 de agosto de 2005. No voy a escribir ninguna más. Me da pena, pero a los ochenta abriles es inapelable poner fin a demasiadas cosas, demasiadas.
Con esta solemne proclamación de intenciones Andrea Camilleri anunciaba el final de una dinastía literaria que ha devenido en mito y que ha convertido al comisario A excepción de Montalbano en personaje inmutable en el imaginario colectivo.
Riccardino (Salamandra) es el adiós de Montalbano, una figura a la que el escritor amó y odió a un tiempo: el policía siciliano lo ocupaba todo y a veces Camilleri deseaba orillarlo de su trabajo y de su mente pero “él le tentaba y casi le obligaba a escribir” como una criatura con vida autónoma.
Un retazo de este sentimiento contiene su última novela- quizás la más diferente y flamante del resto- donde la trama de investigación se funde con un duelo dialectico entre personaje y autor en un tributo a su venerado Pirandello. El comisario se retira y deja huérfanos a millones de lectores que le valoraban por su cercanía como uno más. Saltando los parámetros de la novelística negra, repasamos en siete curiosidades el big bang del universo Montalbano.
Manuel Vázquez Montalbán: el origen
La adoración entre los escritores Manuel Vázquez Montalbán y Andrea Camilleri era mutua. Trascendía la humanidades y confluía en el acto sexual por el disfrute, la cocina, la vida mediterránea y el homenaje a la memoria de la infancia.
El autor italiano se prendó de la novelística de Montalbán El piano, estructurada en tres partes al revés, y se inspiró en este plataforma para el primer tomo de la dinastía: La forma del agua (1994). El resto es historia: Andrea Camilleri creó un detective con las trazas de Pepe Carvalho y le bautizó como “Montalbano” en un homenaje visible a su amigo y a la humanidades española.
‘Montalbanomanía’
Contiguo a Pinocho el comisario está valorado como uno de los personajes literarios más famosos de Italia. La celebridad asimismo ha impactado en la vida económica de la isla: desde rutas guiadas por la Sicilia de Montalbano a guías gastronómicas que recogen las recetas que degusta el personaje con deleite. La civilización culinaria está totalmente integrada en las novelas y es un aliciente para los millones de seguidores del policía.
Rafa Vega, fundador del restaurante Premiata Forneria Ballaro, relata en el documental El postrero caso de Montalbano, producido por Penguin Random House y dirigido por Pablo Mediavilla, cómo crearon un menú distinto que incluía algunos de su platos predilectos como los arancini, pasta ncasciata y los salmonetes. “Tuvo una gran repercusión de crítica y divulgado y se nos llenó el restaurante de concurrencia querido de Camilleri”, señala.
El acto sexual por Sicilia
El acto sexual por Sicilia es un ingrediente más en la serie de libros. La pequeña ciudad de Vigàta es un trasunto del Puerto Empedocle oriundo de Andrea Camilleri y los libros reflejan lugares reales de la isla.
Al escritor le obsesionaba el estilo (era un hombre de teatro, seductor de la palabra y de la narración vocal) y lo cuidaba con esmero en los diferentes acentos de los personajes en las versiones originales (caso separadamente son las hilarantes confusiones de Catarella). Una proceso de la "argot bastarda" a "la argot inventada" de una provincia imaginaria que fluctúa del italiano tipificado a una mezcla diferentes dialectos del siciliano. Algunas expresiones ya se han incorporado al estilo coloquial en Italia.
‘Riccardino’: matar al padre
El origen de Riccardino es enrevesado y emocionante. Camilleri quería abrochar en un final digno los casos de Montalbano y “lanzarse el destino de su criatura”. Deseaba hacerlo en plenitud de facultades, ya estaba cansado y empezaba a perder la olfato, por lo que tuvo que dictar el contenido a su agente Valentina Alferi.
Con una previsión milimétrica, escribió la novelística en 2005-y la retocó en 2016- bajo las instrucciones de que quedaría guardada en un cajón y no se publicaría hasta luego de su homicidio. Entre tanto no paró de crear. Andrea Camilleri, uno de los escritores y dramaturgos más venerados de Italia, murió en 2011 a los 93 abriles dejando un precioso regalo en forma de broche.
Una serie de culto y 33 novelas
La dinastía está compuesta por 33 novelas, la mayoría muy breves, que han vendido más de 30 millones de libros en todo el mundo que los seguidores “releen una y otra vez”, según los datos de la editorial Salamandra.“Las ventas de Montalbano han sido una constante para los libreros. Hay muy pocos libros que se puedan encomendar a todo el mundo”, explica Cuadro Sanmartín de la estantería Cervantes y Compañía en Madrid.
El éxito se ha trasladado a la serie de televisión, protagonizada por Luca Zingaretti, que en Italia emite la RAI desde 1999 y en España La2 (acondicionado en RTVE Play) y que este martes se mudará a la La1 de TVE donde se estrenará el postrero capítulo: El método Catalanotti como homenaje a la despedida de A excepción de Montalbano. El furor por el personaje es tal que la serie tuvo una precuela: El damisela Montalbano.
Luca Zingaretti interpreta a Montalbano RTVE
¿Cómo es el comisario?
No conocemos muchos detalles sobre su físico pero sí de su personalidad y costumbres: le encanta nadar en el mar, dar paseos luego de manducar en la taberna de Enzo, odia conducir, la pétrea burocracia italiana y mantiene una tormentosa relación a distancia con Livia, su eterna novia.
El sentido del humor y una profunda bonhomía, no solo del personaje sino de los entrañables agentes de la comisaría de Vigàta (Mimi Augello, Catarè, Fazio, Pollo) son otros de los alicientes para galantear al siciliano. Pura vida mediterránea.
Tramas sociales y policiales
Las novelas trascienden las tramas policiales y han evolucionado pegadas a la ahora aunque el autor siempre advertía que el contenido era inventado pero se inspiraba en hechos reales. Camilleri convirtió a Montalbano en una especie de “alter ego”. Un observador crítico de la verdad italiana y europea, encima de referente ético porque el comisario no permanece equidistante frente a el sufrimiento.
“En muchos casos ha sabido ver los grandes temas. Repasando libros, la crisis económica, el mal funcionamiento del Estado, la corrupción o el auge de la ultraderecha están en sus novelas. Eso las hace especialmente atractivas”, señala el periodista Guillermo Altares en el documental El postrero caso de Montalbano.