El ecologista y progresista Alexander Van der Bellen ha sido reelegido como cabecilla del Estado de Austria al obtener una mayoría absoluta del 54,6 % en la primera reverso de las elecciones presidenciales celebradas este domingo, según las primeras proyecciones, aún no oficiales, realizadas sobre voto ya escrutado.
Según esos datos, Van der Bellen, de 78 primaveras, se ha impuesto cómodamente a los otros seis candidatos que concurrían en estos comicios y ejercerá el cargo, al que llegó en 2016, en un segundo y postrero gimnasia de seis primaveras.
Según la emisora pública ORF, el segundo candidato más votado ha sido Walter Rosenkranz, del partido ultranacionalista FPÖ, con el 19,1 % de los apoyos. El resto de aspirantes obtuvo entre el 8,4 y el 1,6 de los votos. Nunca antiguamente había habido tantos aspirantes al cargo de cabecilla del Estado.
En 2016, ganó las elecciones con el 53,8 % de los votos
Van der Bellen, que se presenta como independiente, fue líder del partido Los Verdes entre 1997 y 2008, y tenía ahora el respaldo de su antigua formación y el más o menos directo del gobernador Partido Popular (ÖVP), los socialdemócratas del SPÖ y el rumboso Neos, que no presentaron candidato propio.
Esos resultados están calculados por una empresa demoscópica sobre el 65 % del voto existente escrutado y con una estimación del voto por correo, que no se escrutará hasta el lunes.
Van der Bellen ganó las elecciones de 2016 con el 53,8 % de los votos frente al candidato del FPÖ, tras un generoso proceso de electoral de ocho meses adecuado a la impugnación de los resultados por los ultranacionalistas.
Sus primeros seis primaveras como presidente, un cargo representativo con pocas competencias ejecutivas, han estado marcados por la pandemia, varias crisis de Gobierno, casos de corrupción y la situación generada por la disputa.