El contador del gas: las reservas de la UE, al 93,6%

Unión Europea

Las reservas de gas natural de la Unión Europa se encuentran esta semana al 93,6% de la capacidad adecuado, con 1.047,3 TWh almacenados, según los datos de inventario que recopila Gas Infraestructure Europe, la asociación que agrupa a las empresas de infraestructura gasista en el continente. El gas almacenado desciende por segunda semana consecutiva, pero el nivel se mantiene aún diez puntos porcentuales por encima de la media de los últimos cinco abriles.

Pese a que ya ha comenzado la temporada de uso de la calefacción, que se extiende desde el 1 de noviembre hasta el 30 de abril, las elevadas temperaturas de este otoño permiten que 17 de los 18 países comunitarios que disponen de infraestructuras para el almacenamiento de gas tengan aún al menos el 80% de su capacidad, todos incólume Letonia, que, con poco menos del 59%, tiene suficiente para soportar todo el invierno.

Ese 80% es el paso que las autoridades europeas acordaron exigir ayer del 1 de noviembre para hacer frente al invierno frente a la amenaza de escasez que se dibuja por la hostilidades en Ucrania y el conflicto con Rusia. Hasta este año, Moscú era el principal suministrador de gas a Europa, pero ahora ha corto drásticamente sus exportaciones y ha interrumpido el suministro comprometido con sus clientes europeos en varias ocasiones.

Esquivar un racionamiento del consumo

Asiduamente, los almacenes de gas se rellenan en verano, aprovechando el descenso estacional de la demanda. Este año, la recomendación de Bruselas es alcanzar el 85% la capacidad adecuado ayer del invierno. A partir de 2023, será obligatorio guatar el 90% ayer del 1 de noviembre o, si se dispone de mucha capacidad, al menos el 35% del consumo medio anual en los últimos cinco abriles.

Los países que no disponen de infraestructuras propias para desentenderse gas (Irlanda, Grecia, Malta, Chipre, Luxemburgo, Eslovenia, Finlandia, Estonia y Lituania) deben juntar un 15 % de su consumo doméstico anual en almacenes situados en otros países de la Unión Europea, con el fin de apuntalar unas reservas estratégicas.

El nivel de reservas, en cualquier caso, no siempre es indicativo de la capacidad de un país para sostener su suministro, puesto que la forma de provisión varía de unos a otros. Países como Suecia o España, con una significativa capacidad para regasificar gas licuado y, por lo tanto, de incrementar sus importaciones si es necesario, dependen en beocio medida del gas almacenado que otros, como Austria, que no tienen salida al mar y dependen de gasoductos con una capacidad limitada.

El objetivo posterior es someter todo lo posible el peligro de un racionamiento en el consumo. Un extremo que afectaría a los ciudadanos en forma de limitaciones para el uso de la calefacción e incluso cortes en el suministro eléctrico, pero todavía a las empresas, especialmente a la industria que depende del gas para su funcionamiento.

Menos gas ruso, más gas licuado

Desde la invasión rusa de Ucrania, la Unión Europea ha puesto en marcha una logística para someter su dependencia energética de Rusia y, en concreto, para cercar al mayor su dependencia del gas natural ruso, que hasta 2020 suponía casi el 40% de sus importaciones. Países como Alemania o Finlandia compraban dos tercios de su gas a Moscú y algunos, como la República Checa y Lituania, tenían una dependencia total.

A raíz de la hostilidades, sin incautación, los países europeos se han volcado en agenciárselas suministros alternativos. Aumentar significativamente las importaciones de países como Noruega o Argelia es difícil a corto plazo, porque los gasoductos tienen una capacidad limitada; así, se han incrementado las compras de gas licuado, que se transporta en barcos metaneros desde cualquier emplazamiento del creación y se regasifica al venir a Europa.

Al mismo tiempo, las importaciones desde Rusia se han ido reduciendo hasta alcanzar mínimos respecto a los últimos abriles, hexaedro que dos de los principales gasoductos no bombean ya gas alrededor de Europael Yamal, a través de Polonia, dejó de hacerlo en mayo, y el Nord Stream, que llega a Alemania, ha suspendido las entregas indefinidamente. Quedan dos vías principales, el Turkstream a través de Turquía y las conexiones a través de Ucrania, pero la Unión Europea aspira a prescindir de ambas en los próximos meses.

Sobre esta información

Redacción: Daniel Flores, Jaime Gutiérrez (DatosRTVE) | Coordinación: Paula Guiso, José Querubín Carpio | Infografías y Expansión: Eduardo Domingo, Yosie Pérez, Noemí Ramos, Beatriz Jiménez (Diseño RTVE.es)

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