La guerra del jamón entre los productores y el Gobierno: "Quieren llamar a todo serrano y no es así"

El contencioso burócrata entre Jamones de Trevélez, en Sierra Nevazón, contra la medida tramitada por el Gobierno divide al sector.

En La Alpujarra granadina saben de rebeliones, batallas y guerras solitarias. No en vano tuvieron una -a la que dieron nombre- que se libró frente a Felipe II mientras en el resto de España los moriscos que querían quedarse en España trataban de sobrevenir desapercibidos para no ser expulsados. Ese espíritu combativo pervive hoy en la parte suscripción de la Alpujarra. Concretamente, en la cara sur de Sierra Nevazón, entre los 1.200 y los 1.700 metros de cota, donde se está librando una nueva conflicto. Obviamente ni copa los telediarios ni es una levantamiento forjada a matanza y fuego como la de hace 451 abriles. En el siglo XXI la civilización impone que se vacante en los tribunales. Su eco ha llegado ya hasta la Comisión Europea. ¿El origen del conflicto? Poco tan gachupin como el muslo serrano.

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Tan gachupin que, como en todos los conflictos, hay que poner contexto. En el mercado hay jamones de asqueroso peninsular, o de descendientes de asqueroso peninsular, y a partir de ahí hay distintas variedades en función de su provisiones. Todavía los hay de asqueroso blanco. Los de Trévelez son de pata blanca, pero no son unos jamones cualesquiera. Son solamente 6 productores, pero 2021 produjeron 248.000 piezas.

En 2018 el Ocupación de Agricultura, Pesca y Nutriente distinguió un muslo de Trévelez con el primer premio 'Alimentos de España al Mejor Pierna Serrano'. A la sombra del Mulhacén, miles y miles de patas de muslo se hacen de forma artesanal al frío de la sierra granadina. Los productores pertenecen a un Consejo Regulador y desde 2005, a una Indicación Geográfica Protegida:Jamones de Trevélez. Los jamones se curan en esta ubicación geográfica concreta, en los pueblos de Juviles, Busquístar, Pórtugos, La Tahá, Bubión, Bérchules y Trévelez. Este zaguero es el más stop de España, a 1.700 metros de cota. Todavía es, con sus 742 habitantes, es el más poblado de todos. El que menos habitantes tiene es Juviles, con 142 habitantes. 

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Para entender el meollo de la conflicto jamonera, hasta ahora un muslo serrano cualquiera, de pata blanca, estaba clasificado como tal bajo el amparo de ser una Especialización Tradicional Garantizada (ETG). Siempre que se cumplan con los criterios sanitarios, puede elaborarse en casi cualquier delimitación y su curación puede hacerse de forma manual o químico. Pero el Pierna de Trevélez es serrano de verdad porque se hace en la sierra, está protegido como IGP, y deben curarse de forma natural entre 14 y 24 meses con condiciones precisas de humedad y frío. Los cerdos, adicionalmente de blancos, son de tres razas concretas: Landrace, Large-White y Duroc-Elástica.

El mismo año en el que Jamones de Trévelez logró su Indicación Geográfica Protegida, en 2005, el Ocupación de Agricultura impulsó un primer boceto para aglutinar a todos los jamones serranos bajo un cierto criterio climatológico de la mano de la Asociación Doméstico de Industrias de la Carne de España (ANICE) y la Tratado Empresarial de Carnes e Industrias Cárnicas (FECIC). No hubo consenso.

El origen

No ha sido hasta el año pasado cuando el Gobierno, de la mano de ANICE, que agrupa a las grandes cárnicas, y ya sin FECIC, que ahora no está de acuerdo, activó la nueva Indicación Geográfica y ha elevado a la Comisión Europea la solicitud de trámite de una nueva IGP 'Pierna Serrano', que sustituiría a la Especialización Tradicional Garantizada. 

Lo que piden, de forma resumida, es igualar bajo un mismo nombre todos los jamones, a excepción de los que tienen Denominación de Origen Protegida (DOP). Así, cualquier muslo, independientemente de cómo y dónde se produzca, sería agradecido como IGP Pierna Serrano. Y es aquí es donde se acaba la paz y se desata la conflicto. 

Pilar Álvarez, presidenta del Consejo Regulador 'Jamones de Trévelez'.


Pilar Álvarez, presidenta del Consejo Regulador 'Jamones de Trévelez'.
Cedida

Los productores de Trevélez y Serón (otros jamones serranos de Almería) sostienen que esta medida les ataca "porque iguala a jamones que tienen producciones mucho más baratas, con maduraciones artificiales de beocio tiempo, y que no pueden llamarse de ningún modo 'serranos' porque no se curan en una sierra", explica a EL ESPAÑOL Pilar Álvarez, presidenta del Consejo Regulador 'Jamones de Trévelez'. 

En la Alpujarra granadina se levantaron en armas jurídicas. Entienden que la medida beneficia, sobre todo, "a las grandes empresas cárnicas", sostiene Álvarez, "que podrían registrar el nombre 'Pierna Serrano' en la Oficina de Patentes y Marcas si la pretensión es hacer significar las palabras 'muslo serrano' fuera de España".

En junio interpusieron un contencioso burócrata contra el Gobierno, toda vez que el Ocupación de Agricultura había enviado el expediente a la Comisión Europea el 20 de julio de este año, un mes y merienda días antiguamente del plazo estipulado para presentar las alegaciones. Todavía está en contra la Asociación Española de Denominaciones de Origen, quienes, como Trevélez y Serón, asimismo presentaron alegaciones en contra. Todas fueron rechazadas.

Los de Trévelez, como David contra Goliath, adicionalmente solicitaron judicialmente medidas cautelares delante el Tribunal Superior de Razón de Madrid para paralizar el expediente enviado a Europa hasta que no se resolviera el contencioso en España. La semana pasada semana esas medidas han sido desestimadas, al entender que ya está en manos de la Comisión Europea.

Este publicación ha contactado con denominaciones de origen, productores y empresas sin tomar respuesta. El Consorcio del Pierna Serrano ha declinado hacer cualquier tipo de declaraciones. "Este es un tema que viene de allá y que ya ha sido tratado internamente en el camarilla. El Consorcio no va a hacer ninguna valoración de los últimos hechos respecto a este asunto". Todavía EL ESPAÑOL ha contactado con el Ocupación de Agricultura, Pesca y Nutriente para obtener su postura, sin acaecer recibido una estimación.

En la Alpujarra, los pequeños productores -3.226 habitantes en 7 pueblos, que han hecho piña- no dan la conflicto por perdida y siguen batallando y abriendo frentes. El Consejo Regulador de Jamones de Trévelez ha contactado con otros productores europeos. Consideran que éstos podrían ver dañados sus intereses por la irrupción en el ámbito europeo de una Indicación Geográfica Protegida monopolio para España y tan genérica como 'Pierna Serrano" para que se posicionen en contra. Es según Pilar Álvarez, "como proteger la goma de vacuno española frente a la goma de vacuno de Italia, por ejemplo. Porque en Italia está el Pierna de Parma, el Pierna San Danielle, en Portugal está el Pierna Santana Do Serra...', enumera.

-¿Cuál es la situación ahora?

-Pues ahora puede paralizar el expediente Europa, al entender que hay un contencioso burócrata En España que debe resolverse, o puede publicarlo en el boletín europeo advirtiendo que se abre el trámite de registro de la IGP. Ahí se abre un plazo para presentar alegaciones de examen.

Los productores de Trevélez denuncian que "se encarecerán jamones que ahora mismo son baratos tanto por producción como por saldo y el consumidor no podrá memorizar cuál es el tradicional y cuál no". Todavía, sostienen, se abrirá la puerta a la importación de otros países de patas de cerdos para que puedan ser curados en España rápidamente y sacados a la saldo como muslo serrano gachupin.

La propuesta enviada a Europa no hace distinciones de razas de asqueroso y puesta por sólo 7 meses de maduración. "Jamones como churros. Podrían hacerse en cualquier parte del país en cámaras frigoríficas, llamarlos jamones serranos, y no es así". A sensatez de Pilar Álvarez, sería "un disimulo al consumidor, favorece una competencia desleal respecto al resto de sellos de calidad, cuyos criterios de producción son estrictos, artesanales, y más costosos. Y perjudicaría, sobre todo a pequeños productores de pueblos pequeños, donde la actividad genera empleo y se evita el despoblamiento". Como en la Alpujarra granadina.

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