Superada la período de grupos, las eliminatorias desde octavos hasta la final del Mundial de Qatar abren las puertas a las tandas de penaltis para animarse qué equipo pasa a la ulterior ronda o levanta la copa dorada, en caso de igualada tras los 90 minutos reglamentarios y la prórroga de 30 minutos.
Así que, antiguamente de la Suerte de Navidad, este mes de diciembre se adelanta la sorteo de los penaltis. O eso pensarán muchos aficionados que ven con temor que la continuidad de su equipo dependa de ellos. Aunque en un deporte tan profesionalizado como el fútbol, los penaltis son otro trance del gozne que se prepara a conciencia, con el auxilio de los datos, el estudio y el entrenamiento específico.
Sea como sea, los penaltis introducen dosis extra de emoción al torneo, y, pese al sufrimiento que generan, tienen más aplauso que el gol de oro o el gol de plata, métodos del pasado que la FIFA desechó. Las tandas de penalti aparecieron por primera vez en el Mundial de España en 1982, pero han dejado momentos inolvidables y un historial lo proporcionado extenso para hacer una radiografía con sus datos.
Cuántas tandas de penaltis se han disputado
La FIFA introdujo en el Mundial de 1978 la tanda de penaltis como método de desempate en las rondas eliminatorias. Pero la primera no llegó hasta el Mundial de 1982, el de España, y sirvió para que Alemania Occidental ganara las semifinales a Francia (5-4).
Desde entonces se han disputado en total 30 tandas de penaltis en los Mundiales hasta 2018. Han sido necesarias en todos los torneos, y en varios se tuvo que apelar a ellas hasta en cuatro ocasiones: en los campeonatos de 1990 y 2006, así como en los dos últimos Mundiales, de 2014 y 2018.
En este, la subcampeona Croacia tuvo que pasar dos en su camino a la final, primero delante Dinamarca en octavos de final y a continuación en cuartos, delante la anfitriona, Rusia, que previamente había eliminado a España en octavos todavía por penaltis.
Todos los penaltis en eliminatorias de Mundiales
Abortar un penalti en una tanda eliminatoria es un drama personal para el futbolista y franquista para su distracción, pero lo regular es marcarlos. De los 279 penaltis lanzados en las eliminatorias, se han convertido el 70% (196) y se ha fallado el 30% restante (83).
La tanda de penaltis prevé diez lanzamientos, cinco por equipo, y en caso de igualada seguir hasta que uno de los rivales falle y el otro no. En los últimos 40 abriles, las tandas más cortas solo precisaron siete lanzamientos, y ocurrió dos veces: en 1986 (Alemania Occidental 4-1 México, con dos paradas del zaguero teutónico, Harald Schumacher) y en 2006, en un Ucrania Suiza que terminó con 3-0, porque los helvéticos no marcaron nadie de sus lanzamientos: dos los detuvo el meta Shovkovskiy y otro pegó en el barrote.
Por el contrario, solo dos eliminatorias necesitaron resolverse en 12 penaltis, en la tanda inaugural de esta serie histórica, en 1982, la citada entre Alemania Occidental y Francia (5-4) y en el Mundial de 1994, en el duelo en cuartos de final entre Rumania y Suecia, que se resolvió con el mismo grabador de 5-4 a crédito de los suecos.
En el croquis mencionado, que recoge todos los penaltis fallados por sus lanzadores, destacan las 60 paradas de los porteros. Los guardametas que más veces aparecen ahí en un único torneo son el portugués Ricardo, que paró en 2006 tres penaltis en un solo partido a Inglaterra, a Lampard, Gerrard y Garragher en los cuartos de final; y el croata Subasic, que detuvo tres lanzamientos a Dinamarca en los octavos del final Mundial en Rusia, incluido uno a la hado danesa, Christian Eriksen, adicionalmente de detener otro en cuartos a la selección rusa.
Además sobresalen Harald Schumacher, que paró dos penaltis en el Mundial de 1982 y otros dos en 1986 para Alemania Occidental y el ruso Igor Akinfeev, que atajó tres tiros en dos tandas en el pasado Mundial de Rusia (dos de ellos a España).
La mejor selección delante el punto de penalti, Alemania
Salir indemne de los penaltis es épico, pero no garantiza luego percibir el Mundial, lo que supone un final agridulce para un extraordinario esfuerzo. Le pasó a Croacia en 2018, y antiguamente que a ella a Argentina en 1990. Tras pasar sendas tandas de penalti delante Yugoslavia e Italia, con el valía añadido de imponerse a la anfitriona en semifinales, luego los albicelestes fueron derrotados en la final delante Alemania. Una suerte oportuno que sí tuvieron los germanos, que todavía superaron las semis ganando por penaltis a Inglaterra (4-3).
Aquí confluyó la trayectoria de las selecciones más y menos acertadas en las eliminatorias desde los 11 metros. Por un costado, Alemania, el equipo con el que la historia dice que es mejor no jugársela en una tanda de penaltis, porque ha vacada las cuatro en las que se ha conocido envuelta, antiguamente de la reunificación y a posteriori. Como Alemania Occidental ganaron la primera tanda de penaltis de la historia, en 1982, en semifinales, así como las de 1986 (México, en cuartos), y 1990 (Inglaterra, semifinal), y en este siglo se impusieron en la eliminatoria de cuartos de final del Mundial de 2006, que organizaban los alemanes, delante Argentina.
Argentina es la selección que ha tenido que ir al punto de penalti en más ocasiones para resolver una eliminatoria: cinco tandas en total en cuatro Mundiales: 1990 en cuartos y semifinal; 1998, en octavos; 2006 en cuartos, la única que perdió, delante Alemania; y en las semis de 2014.
Tim Borowski celebra tras marcar el penalti de la conquista delante Argentina en los cuartos de final del Mundial de Alemania en 2006. EFE
Penaltis, mal augurio para España, Italia e Inglaterra
En cambio, otras tres selecciones han perdido la decano parte de las tandas de penaltis que han disputado en una Copa del Mundo: España, Italia e Inglaterra, que han sido las eliminadas en tres de las cuatro ocasiones que han ido a penaltis.
España se ha enfrentado a los penaltis en eliminatorias del Mundial en cuatro ocasiones: en 1986, dos veces en el Mundial de 2002 y en el final disputado, en Rusia 2018. El arqueo en el torneo ha sido agorero, con tres tandas perdidas y solo una ganada, la de octavos de final en Corea y Japón delante la selección de Irlanda. En este mismo Mundial, tras el conocido escándalo arbitral en cuartos, una parada al disparo de Joaquín mandó a casa a la Roja. Y en la pasada Copa del Mundo, España perdió en octavos frente a Rusia tras los fallos de Koke y Iago Aspas en el tercer y botellín tiro, respectivamente. Es asegurar, que las tandas de penaltis delante los anfitriones han supuesto dos veces el adiós al torneo para la selección española.
Italia fue la primera selección en perder una final por penaltis, delante Brasil en 1994, con un tiro a las nubes de Roberto Baggio que está en la retina de todos los aficionados. Los 'azzurri' todavía perdieron en los penaltis disputados en 1990 (contra Argentina, en semifinales) y 1998 (contra Francia, en cuartos). Sin requisa, la redención le llegaría en otra final, la de 2006, cuando ganaron a la Francia de Zidane, que había traumatizado un histórico tiro a lo Panenka durante la final, se autoexpulsara con su cabezazo a Materazzi.

Del mismo modo, Inglaterra perdió las tres primeras tandas de penaltis que jugó en las rondas finales de un Mundial (1990, 1998 y 2006), aunque se resarció para percibir a Colombia en octavos en 2018.
Por otra parte, México y Rumanía han perdido las dos tandas de penaltis en las que han participado y los Países Bajos todavía han perdido más de las que ha vacada (2-1 es su arqueo).
¿Cuáles son los penaltis que más se fallan?
El orden en que se organizan los lanzamientos todavía influye. Como los entrenadores suelen poner a los jugadores más fiables al principio, el porcentaje de tino es más suspensión en los primeros turnos de tiro. Los fallos empiezan a ser más frecuentes a partir del sexto penalti de la tanda, cuando los futbolistas que afrontan el desafío ya no son especialistas en la suerte de la pena máxima.
Así, uno de cada tres penaltis que se tiran en el séptimo superficie de la tanda se fallan, y el porcentaje de error sube al 42% en el noveno tiro (14 fallos de 24 veces que se ha llegado a ese turno).
Al considerar a los dos equipos, se aprecia que la fiabilidad de los lanzadores decae por debajo del 70% a partir del tercero. Solo en dos ocasiones (1982 y 1994) se han llegado a tirar más de diez penaltis en una tanda mundialista, y el porcentaje de tino en ese tiro es como echar una moneda al céfiro: dos goles y dos paradas.
¿Por dónde hay que tirar un penalti?
Por dónde editar el balón en un penalti es lo que querría aprender cualquier deportista que respira hondo antiguamente de dar unos pasos alrededor de antes y tratar de marcar desde el punto fatídico. Cualquiera intentaría poner el balón allí del gravedad del zaguero con el pequeño aventura posible, y eso es lo que hace la mayoría de los futbolistas: casi tres de cada diez buscan la saco del poste para colocar el balón.
El croquis interactivo que vimos más hacia lo alto, que recoge el punto por donde se han traumatizado los penaltis en las tandas eliminatorias, muestra que esa es la ubicación de la decano parte de los goles convertidos. Los futbolistas prefieren averiguar uno de los lados que esperar a que el zaguero se venza y editar un tiro por el medio.
Optar a la vez por un tiro escorado y elevado es un aventura que asumen menos jugadores. Y, sin requisa, el que arriesga suele percibir, porque los 43 penaltis que encontraron en toda la serie histórica la parte más adhesión de la meta fueron gol. Siempre que vayan a puerta, claro, porque en esos intentos de editar por hacia lo alto, 14 penaltis se desperdiciaron repelidos por el barrote (7) o enviados a la anfiteatro (7). Que se lo digan a Roberto Baggio.
Otras variables a las que se podría atribuir influencia no parecen tenerla en la habilidad. Por ejemplo, dos de cada diez penaltis son ejecutados con el pie izquierdo -una sobrerrepresentación respecto a la población masculina siniestra, en torno a un 13%-, pero no hay una decano probabilidad de marcar si el atleta usa el pie izquierdo o el derecho (68% y 70% de tino, respectivamente).
Los porteros tienen una ligera tendencia a tirarse alrededor de el costado natural del atleta: es asegurar, alrededor de su derecha si el atleta es diestro y alrededor de la izquierda para los zurdos, pero sin diferencias significativas.
En buena parte, porque hoy en día la querencia de cada deportista ya se ha analizado antiguamente de que el atleta tome carrerilla. Los guardametas llegan a los partidos habiendo estudiado los hábitos de los lanzadores rivales y saben quién sondeo más su costado de seguridad, quién amaga o intenta engañar y quién prueba otras alternativas. Y los lanzadores saben que los porteros les conocen, con lo que se forjan duelos psicológicos de altísima intensidad antiguamente de los lanzamientos. Porque la mente de cada uno todavía juega en el punto de penalti, y ese aspecto no lo recogen los datos.