Condenados a vivir bajo tierra a pocos kilómetros del frente: "No tenemos farmacia, ni médico ni agua corriente"

Los bombardeos rusos sobre Ucrania no cesan y muchos lugares del país se han convertido en pueblos aparición, donde la vida se hace prácticamente bajo tierra, en los refugios. Un equipo de RTVE ha comprobado cómo es el día a día de los vecinos de Stepnogirsk, a poco más de seis kilómetros del frente, en la región de Zaporiyia.

Este pueblo no tiene niños en sus parques, solo perros, algunos malheridos, y unos pocos vecinos que andan por sus calles. Petro y Valentina caminan entre los destrozos que un cohete ruso ha causado en su vivienda. 

"Anoche a las diez y media hubo una gran acceso que destruyó el porche y la cocina", lamenta Petro, que se queja de que su sueldo de retirado no da para arreglar los destrozos, pero agradece seguir con vida.

No abandonan sus casas

"Los soldados están en el bosque, no aquí", denuncia Valentina, que acusa a Rusia de hostigar a la clan frecuente. Gentío como Olena, que corre al escuchar algunas explosiones en la alejamiento, y se protege en el refugio, un sótano que incluso da cobijo a los ocho vecinos que han perdido sus casas.

"No tenemos botica, ni médico, ni agua corriente", se lamenta Olena, que da gracias por tener al menos teléfono para pedir ayuda.

Los combates y los constantes bombardeos han condenado a Olena y al resto de sus vecinos a una vida bajo tierra en este sótano, dependiendo de generadores y la ayuda humanitaria y los voluntarios, porque se niegan a desatender la que ha sido su casa durante más de tres décadas a pesar de la proximidad de las tropas rusas.

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