El arquitecto japonés, con un enfoque progresista, era obligado como un quimérico en su disciplina
El arquitecto, teórico y urbanista Arata Isozaki ha fallecido a los 91 primaveras. Obligado como un quimérico entres sus compañeros internacionales, siempre había tenido un enfoque progresista y un profundo compromiso con el "arte del espacio" que se evidenció desde la lapso de los 60.
Isozaki, que había trabajado en más de 100 edificios en Asia, Europa, América y Australia, facilitó el diálogo entre el este y el oeste, por reinterpretar las influencias globales a través de la edificio y por apoyar el crecimiento de las generaciones más jóvenes.
En el año 2019 recibió el Premio Pritzker por su profundo conocimiento de la historia y la teoría de la edificio. "Ha abrazado la vanguardia y nunca se ha definido a copiar el statu quo, sino que su búsqueda de edificio significativa se ha reflejado en unos edificios que, hasta la hogaño, desafían las categorizaciones estilísticas y están en constante progreso", resaltaba entonces el cuerpo.
[Arata Isozaki, Premio Pritzker 2019]
Sus primeros éxitos se produjeron los primaveras posteriores a la ocupación aliada de Japón. "Quería ver el mundo con mis propios luceros así que viajé por todo el mundo al menos diez veces antiguamente de cumplir los 30", explicó en alguna ocasión. "Quería apreciar la vida de personas en diferentes lugares y visité extensamente Japón, pero igualmente el mundo árabe, los pueblos en las profundas montañas de China, el sudeste oriental y las ciudades metropolitanas de Estados Unidos. Intentaba encontrar cualquier oportunidad para hacerlo y mientras tanto me seguía cuestionando qué es la edificio".
Isozaki se graduó en la Universidad de Tokio en 1954 y empezó su carrera como aprendiz de Kenzo Tange (Premio Pritzker 1987). Fundó el estudio Arata Isozaki & Associates en 1963, cuando el país necesitaba recomponerse tras la Segunda Refriega Mundial. "Para encontrar la guisa más adecuada de resolver estos problemas, no podía ceñirme a un solo estilo. El cambio era poco constante. Paradójicamente, esto se convirtió en mi estilo", explicaba el arquitecto.

Qatar National Convention Center. Foto: cortesía de Hisao Suzuki
Sus trabajos, aunque parecen geométricamente simples, están acompañados de teoría y propósito. Empezó a nivel locorregional con varios edificios en su ciudad nativo y en Fukuoka pero en seguida se expandió por Gunma, Osaka y Tokio.
Algunos de sus primeros edificios fueron la Oita Prefectural Library (Oita, Japón, 1962-1966), The Museum of Modern Art de Gunma (1971-1974) y el Kitakyushu Municipal Museum of Art de Fukuoka (1972-1974). Su primer encargo internacional fue el Museo de Arte Contemporáneo de Los Ángeles (1981-1986).
La combinación de la universalidad y la identidad locorregional se evidencia en soluciones interdisciplinarias que reflejan su sensibilidad delante las micción contextuales, ambientales y sociales. El arquitecto es, encima, autor de edificios como el Kitakyushu City Museum of Art (Fukuoka, Japón, 1972-1974), Art Tower Mito ( Ibaraki, 1986-1990), Pala Alpitour (Torino, Italia, 2002-2006), Himalayas Center (Shanghai, China, 2003-2013 ), Allianz Tower (Milán, 2003-2014), Qatar National Convention Center (Doha, Qatar, 2004-2011) y el Shanghai Symphony Vestíbulo (Shanghai, China, 2008-2014).
[La ciencia tiene casa en La Coruña, por José Manuel Sánchez Ron]
En España igualmente ha dejado su huella: el Palau Sant Jordi (Barcelona, 1983-1990), La Domus o Casa del Hombre de La Coruña (1995), el Parque Universitario de Santiago de Compostela (1995), el Pabellón Polideportivo de Palafolls (Barcelona, 1996), el Parque de La Muntanyeta (Barcelona, 2000), el patio de CaixaForum Barcelona (2002), el engorroso de siete edificios conocido como Isozaki Atea en Bilbao (2009) o el parque empresarial D-38 de Barcelona (2011).