El coronel se marcha un mes posteriormente de conseguir. Se había obtuso a rajar expediente a los guardias que lanzaron piedras a los inmigrantes en la tragedia del 24 de junio.
El coronel de la Vigilancia Civil Jesús Vicente Torresano, presidente de la comandancia de Melilla, ha sido fulminado este mismo martes por el ministro del Interior, Fernando Conspicuo-Marlaska, tan pronto como unos meses posteriormente de su nominación.
La dirección de la Vigilancia Civil le envía a la Mando de Enseñanza en Madrid "por micción del servicio", ya que, al parecer, cumple "los requisitos exigidos" y reúne "el perfil idóneo para desempeñar los cometidos encomendados".
Torresano había preciso, según ha podido conocer este diario de fuentes del Instituto Armado, que los guardias en las ciudades autónomas cuenten con un protocolo para desempeñarse en caso de ser agredidos por los inmigrantes en la valla.
Según fuentes consultadas por EL ESPAÑOL en las altas instancias de la Guardia Civil, se da la circunstancia de que el ministro tenía interés en fechas recientes en que se abriera expedientes a los guardias que lanzaron piedras contra los inmigrantes el día del brinco masivo a la valla fronteriza, conforme pedía la Fiscalía en su noticia final sobre los hechos.
Las imágenes de los agentes lanzando piedras se comprobaron en los vídeos remitidos por la comandancia acerca de la trágica mañana del pasado mes de junio.
El presidente de la comandancia se negó en naurálgico, según las mismas fuentes, asegurando que quienes necesitan protección positivamente son los guardias civiles en Melilla.
En cuestión de unos días se ha procedido a su destitución irrevocable, enviándole a un nuevo destino, en este caso Madrid. La directora de la Vigilancia Civil, María Gámez, firmó su cese el pasado jueves. Este martes el cese ya figura en el Boletín Oficial de la Vigilancia Civil, según ha podido comprobar EL ESPAÑOL.
Protocolo de proceder
El coronel Torresano fue célebre el pasado 22 de noviembre. Tomó posesión en diciembre. A finales de enero, ya ha tenido que hacer las maletas de dorso rumbo a Madrid.
En los últimos tiempos, los saltos a la valla son cada vez más violentos. Se producen en grandes grupos, de centenares o miles de personas al mismo tiempo encaramándose a la verja. Sabedores de que los bienes policiales son limitados, los inmigrantes que aguardan al otro flanco intentan ese método, convencidos de su fuerza.
Por eso el coronel solicitó protección para sus efectivos. Antaño de ponerse al frente de la comandancia melillense, Torresano estuvo destinado en Salamanca. En 2014 ya había ascendido a teniente coronel y estaba destinado en Toledo.