El Shabú, una droga 15 veces más potente que la cocaína, está causando problemas en barrios como el Raval de Barcelona.
Es conocida como la droga de los pobres, la gran mayoría de consumidores son personas con trabajos precarios que aseguran que la consumen para poder sujetar más horas.
Entre ellos, ciudadanos filipinos con jornadas laborales extenuantes. Marivic Pitogo, de la asociación AGAPE, asegura que las personas con las que trabajan la utilizan "para sujetar turnos larguísimos en hostelería".
Optimismo, hiperactividad y desatiendo de sueño, entre sus pertenencias
Esta droga, que son cristales de metanfetamina que se fuman, ha llevado a muchos consumidores a urgencias tras su consumo. Desde la asociación de Marivic, en intramuros del Raval de Barcelona, les ayudan.
Rodri, ha sido enganchado al shabú durante más de 10 primaveras y cuenta que durante su consumo tenía más fuerza: "tengo doble para trabajar".
Esto se explica con los pertenencias que deja la sustancia: exaltación, hiperactividad y desatiendo de sueño. Sin secuestro, muchos exadictos ya notan sus pertenencias negativos. Uno de ellos explica que la memoria que tiene ahora mismo es muy "devaluación", habiendo perdido "casi la medio" de su memoria.
Lesiones cerebrales a prolongado plazo
Según los profesionales sanitarios, los pertenencias de esta droga en el sistema nervioso son devastadores.
Francina Fonseca, psiquiatra experta en adicciones Hospital del Mar, explica que lo que ven cada vez más son "cuadros de psicosis, con delirios y con alucinaciones auditivas". Y matiza que "aunque abandonen el consumo" estos cuadros "ya persisten", "es como si el cerebro quedara herido a prolongado plazo" sentencia.
En las urgencias de hospitales catalanes, ya han detectado algunos casos de consumo relacionado con el ocio.