El catedrático Francisco Javier Álvarez García deseaba en 2022 que la ley no saliera delante: "Queda prohibido acercarse a la propia pareja por la tenebrosidad, mientras ésta se encuentra dormida, abrazarla y acariciarla".
El principal asesor penalista del Profesión de Equidad para reordenar la Ley del sólo sí es sí, el catedrático Francisco Javier Álvarez García, es contrario a la norma y deseó en notorio que de ningún modo se aprobase. El jurista, muy cercano la ministra Pilar Llop, llegó a liderar al corro de expertos del profesión para retocar el texto e intercedió por retornar al maniquí antedicho. Casi nada unos meses ayer, acusaba a la Ley de Sencillez Sexual de estar "preñada de caprichos políticos y de monumentales defectos técnicos".
Así se desprende de varios artículos académicos firmados por Álvarez García a los que ha tenido camino EL ESPAÑOL. En los textos, escritos mientras la ley era todavía un bosquejo, el asesor teme por su aprobación y discute reiteradamente el principio de consentimiento, al que llega a clasificar de "teatro" y justifica que se pueda "excluir" de una relación afectiva.
La ley, en su forma flagrante, elimina la distinción entre demasía y asalto, estableciendo que toda conducta sexual realizada sin consentimiento es asalto sexual. Por consiguiente, el delito de violación ya no se reserva sólo a los casos que concurren con violencia o intimidación, sino que se incluye internamente de un sistema progresivo y proporcional a la pesadez de los hechos.
Las negociaciones entre los dos socios de Gobierno siguen bloqueadas porque, creen en Unidas Podemos, las presiones de la derecha influyen para "retornar al maniquí antedicho". Esta es, precisamente, la postura que defendía Álvarez García ayer de la aprobación de la ley: poner en duda el consentimiento como eje central de la ley.
En otro artículo, el catedrático utilizaba términos como "el dominio del flagrante feminismo reaccionario" y "la honesto feminista reaccionaria" para pelar las posturas de los partidos –igualmente del PSOE, en concreto– sobre las leyes sexuales. "Nos dice cómo se tiene que cortejar y cómo no [...] La arbitrio, pues, está en peligro".
"Si se aprueba el Plan de Ley de Sencillez Sexual tal y como está, lo que espero que no suceda, una de las conclusiones será la ulterior: queda prohibido acercarse a la propia pareja por la tenebrosidad, mientras ésta se encuentra dormida, abrazarla y acariciarla, puesto que dormida no ha podido manifestar por medio de un acto de modo clara la voluntad de la persona", temía Álvarez García a principios de 2022.
Según ha podido enterarse EL ESPAÑOL, el antedicho gobierno de Equidad, dirigido por Juan Carlos Campo, realizó estudios de más de 100 casos reales para comprobar la correcta aplicación de la ley, descartando que pudiera deducir las penas a agresores sexuales. Fue en esa época cuando Álvarez García empezó a criticarla.
En la ristra de comportamientos que quedarían "prohibidos" por la ley, el catedrático considera igualmente otros como "acercarse a la pareja, subrepticiamente (felonía), y abrazarla, dándole así una sorpresa cariñosa; hacer, con disimulo, que la pareja dirija sus fanales con destino a en lo alto (¡mira!, ¡un avispado peninsular volante!), y usar que el mentón apunta al firmamento para depositar en sus labios un emocionante contacto".
"Se nos ocurren muchos comentarios, y casi todos ellos desfavorables, premeditadamente del Esbozo, pero será mejor esperar a la consolidación de las reformas, vaya a ser que 'se nos vea el plumero'", ironizaba.
Consentimiento encallado
Antiguamente de que el sólo sí es sí fuera permitido en el Consejo de Ministros, Irene Montero cedió todo el bosquejo constitucional a Equidad. Entonces, fuentes de Igualdad aseguran que "se confió" en que los jueces no fueran a aplicar las revisiones actuales, duramente criticadas por el espacio de Unidas Podemos.
Desde la aplicación de la Ley de Sencillez Sexual hasta esta semana el Gobierno cerró filas en torno a Montero y su ley, a cuya reforma se han sumado casi todos los grupos parlamentarios. El Profesión de Igualdad sólo está dispuesto a "retocar las penas mínimas", como pide el PSOE, siempre que se mantenga limpio el consentimiento.
La propuesta elevada por Pilar Llop y Francisco Javier Álvarez García reconoce que su reforma "es sólo de futuro" y que no frenará las rebajas de condenas ni las excarcelaciones de delincuentes sexuales. Eso sí, fuentes cercanas a la ministra aseguran que el texto "no altera la filosofía de la norma [...] ni cuestiona el consentimiento", que según Podemos es la columna vertebral de la ley.
En el Profesión de Igualdad no concuerdan con la fórmula del PSOE porque, dicen, generaría un "calvario probatorio" para la víctima. Los agravantes de violencia e intimidación, aseguran fuentes moradas, romperían el principio del consentimiento sin decirlo expresamente.