La española que codiseña la resonancia magnética accesible finlandesa: revolucionará la medicina

Erika Renedo Illarregi es investigadora de postdoctorado en la Universidad de Aalto (Finlandia), donde trabaja en el diseño de una máquina portátil.

El pasado septiembre, Erika Renedo Illarregi se mudó a Espoo, una ciudad costera del sur de Finlandia de poco menos de 300.000 habitantes. Allí se unió al equipo de la Universidad de Aalto. Su delegación en esta nueva aventura es clara: codiseña una máquina de resonancia magnética (MRI) accesible.

Pero, ¿qué es eso de resonancia accesible? Renedo explica que, a nivel tecnológico, la máquina es como las que todo el mundo reconoce en un hospital. Sin secuestro, posee una peculiaridad: su campo sugestivo es muy limitado. Esto se traduce en esa “accesibilidad” de la que acento: “La tendencia hasta ahora era tener más y más potencia en el sistema sugestivo para ver con más fidelidad la espécimen de la persona por internamente, pero las MRI que se utilizan en los hospitales necesitan muchos medios de seguridad, de energía, etc.”, cuenta.

Y matiza: “Con un campo sugestivo más bajo puedes crear otro tipo de imagen que para algunas aplicaciones puede ser muy caritativo”. Renedo, diseñadora industrial de carrera, asegura que ahí es donde entra en muestrario la accesibilidad “en términos de coste, de que las operaciones necesarias o la infraestructura que necesitas para crear una imagen con esta tecnología no tiene ausencia que ver”.

[La primera máquina de resonancia magnética completamente portátil]

La idea es que, con su revolucionario diseño, no sea necesario sobrevenir por ese ritual del hospital en el que tienes que deshacerte de cualquier complemento metálico antiguamente de entrar en el escáner MRI. “El metal no se calienta y, por ejemplo, puedes utilizarlo a muerto potencia para hacer operaciones”, asegura.

Renedo explica que su rol internamente del equipo de investigación es realizar “el diseño conceptual de la tecnología y entender en qué contextos podría utilizarse para ayudar al equipo técnico a direccionar sus esfuerzos en crear la tecnología”. Porque, cuenta, “se pueden realizar todo tipo de aplicaciones”.

Aplicaciones de este MRI

Ahora mismo, cuenta Renedo, la tecnología que están desarrollando en Finlandia es un pared en blanco. “Estamos en una período de exploración”, insiste, aunque argumenta que está claro que el esquema es viable, pues en Estados Unidos se han hecho desarrollos similares.

Por el momento, la investigación en la que participada ha conseguido obtener una imagen, tras meses de enfrentarse “a mil problemas cada semana”. Aunque, recuerda, “el explicación funciona un poco así”. Aunque no puede afianzar cuándo tendrán la máquina letanía, Renedo tiene las esperanzas puestas en la primavera cuando, prevé, conseguirá una imagen con la que poder trabajar.

Porque, asegura, las posibles aplicaciones ya existen y no ven el momento de poder dar soluciones reales. En Europa, indica, las unidades de ictus móviles que recomienda la Ordenamiento Europea de Ictus son su inspiración: “Hasta ahora se usa otro tipo de escáner, el 'ct', que es más como una radiografía y tiene radioactividad”, dice.

Y explica: “Para tratar el ictus, el escáner de resonancia magnética tiene unos beneficios mayores: la tecnología pesará menos, los costes son más bajos, si lo tienes en una ambulancia, no necesitas todo el ‘kit’ para proteger de la radiación a los sanitarios”.

Renedo insiste en que “toda la efectividad se transforma cuando cambias una tecnología”. Su trabajo consiste, en definitiva, en intentar entender todas esas realidades y cómo se verían afectadas por el MRI accesible en el que trabajan desde la universidad finlandesa.

Otro ejemplo de aplicación estaría en las unidades de pediatría. “Se ha conocido que la radioactividad de las radiografías, que en adultos no supone un peligro, en los niños sí. Y esta tecnología que estamos desarrollando nos evitaría ese peligro”, afirma esta española.

Codiseño, la esencia de la investigación

Para Renedo, la esencia de su investigación es que “las personas que vayan a utilizar o se vayan a beneficiar del producto, en este caso la máquina de resonancia magnética, participen en el proceso desde el principio”. Para ella, ya antiguamente de que la tecnología esté completamente desarrollada debe activo décimo, porque, explica, “cuando una tecnología ya funciona va todo muy rápido y a veces se desarrolla, se implementa y luego vienen los problemas”.

Por eso, ella ha insistido en que los médicos que vayan a poner en maña su escáner participen en el proceso de codiseño para “intentar aprestar esos problemas y entender los contextos en los que introduces una innovación antiguamente de introducirla”.

¿Qué es el codiseño?

Cuando se le pregunta a Renedo sobre la disciplina en la que es experta es rotunda: “He hecho un doctorado sobre ello y no te sé contestar”, bromea. Pero poco posteriormente define el codiseño de guisa sencilla: “Se manejo del proceso en el que se diseña poco, lo que sea, en colaboración con los posibles usuarios de esa tecnología, servicio o prodcut”

Poco que de lo cardinal que es, históricamente ha quedado olvidado. “Antiguamente, como mucho, se hacían test, pero no se incluía al futuro favorecido en el proceso de explicación”, explica. E insiste: “Era un yo me he creado poco y luego voy a los usuarios y lo testeo, pero no es lo mismo que comenzar desde cero con esas personas y crear este servicio o este producto juntos”.

Para Renedo, el codiseño, ese incluir las voces de los usuarios desde el principio, se resume en un concepto: “Democratizar el diseño”. Porque con esta metodología, asegura, “cualquier cosa que diseñes va a tener un impacto alto en la sociedad, si se implementa”.

Codiseñar terapias de lozanía mental

Pero este no es el primer esquema de estas características en el que participa Renedo. Antiguamente de mudarse a Finlandia, vivió en Londres, y allí incluso creó su propia empresa sin humor de rendimiento para desarrollar técnicas de codiseño destinadas a la lozanía mental.

“Hace muchos abriles hice un máster de Diseño Industrial en Londres e hice unos productos cuya función era terapéutica. Para testearlos fui a una ordenamiento de lozanía mental y estando allí me pregunté cómo sería si en vez de usar un objeto para testearlo, fuese allí y empezase a diseñar lo que sea ellos que quisieran diseñar”. Y así fue como empezó todo.

Abrió su propia empresa y organizó talleres de codiseño con personas con problemas de lozanía mental. “Ahí me empecé a dar cuenta de que el proceso mismo de codiseño empodera a las personas”, continúa. Porque, indica, “las personas usaban sus propias experiencias en el diseño: si tú tienes depresión o tienes lo que sea que tengas, tienes una comprensión de tu situación, pero igualmente de las causas que puedan activo contribuido, etcétera”.

Al final, concluye, se manejo de “usar el codiseño para que esas experiencias tengan un fruto con el que estás ayudando a los demás”. Y sentencia: “Eso empodera”.

Publicar un comentario

Artículo Anterior Artículo Siguiente