Los privilegios de MasterChef no siempre son motivo de alegría para los aspirantes. En el postrero software, pudieron comprobarlo en primera persona. El equipo cerúleo ganó la prueba de exteriores y se salvó de la expulsión. Vestir el delantal blanco es siempre un motivo para estar tranquilo, al menos, eso pensaban los concursantes. Los jueces siempre están tanteando el demarcación, descubriendo la personalidad de cada uno de ellos, llevándoles al contorno para ponerles a prueba. Esta vez decidieron darles uno de esos "privilegios" a los aspirantes. Los delantales blancos tenían la oportunidad de liberar a uno de sus compañeros que estuviera en la cuerda floja. Merce, Tuki, Jeremy, Pilu, Ana, Eneko, Fray Marcos, Alex o Jorge Juan, uno de los delantales negros se iba a librar del provocación más determinante de la confusión.
La mayoría de los delantales blancos eligió a Tuki, ¿la razón? "Es el que más peligra en esta prueba, le yerro desmelenarse en este software y mostrarse quién es de verdad, por eso la salvamos", aseguró Luca, el portavoz. Sin confiscación, el "privilegio" no acababa ahí y algunos ya se temían lo peor. Como habían rescatado a un delantal molesto, un delantal blanco tenía que sustituirle en la prueba de expulsión. Se mascaba la tragedia. Sergio fue el primero en ofrecerse voluntario y contraer el aventura. Marta, que alardeaba de controlar la cocina japonesa, empezó a dudar de sus capacidades. "Yo iría, pero no estoy segura de qué van a poner de Japón", se excusaba en medio del momento más tenso de la confusión.
Finalmente, los delantales blancos dieron un paso detrás y decidieron que fuera Tuki el que volviera a vestir el delantal molesto y se jugase su plaza en el software, tal y como estaban las cosas en un principio. Algunos compañeros, consideraron que era un mueca muy feo. "Religiosa mía, qué rata", murmuró Álex, que no estaba de acuerdo con su osadía.
A Dios gracias, Tuki se tomó la situación con mucho humor y afrontó el provocación que le tocaba. El solicitante luchó hasta el final, pero la cocina japonesa no era lo suyo y su plato fue predilecto por los jueces como el peor de la prueba. Tuki tuvo que abandonarse el software a posteriori de una prueba muy complicada. Jorge Juan estuvo a punto de ser expulsado, pero Samantha, Jordi y Pepe decidieron que el plato de Tuki había sido el peor de todos: un volcán ecléctico, así lo bautizó el solicitante, una mezcla de sabores picante. "No has entendido la prueba", lamentó Pepe Rodríguez.