Uno de los aditivos más bioaccesibles a nivel gastrointestinal y potencialmente nocivo para los seres vivos es el bisfenol A.
El término confinamientofue la palabra del año en 2020. La del año venidero, vacuna. Ambas fueron elegidas por la Fundación del Castellano Urgente (Fundéu) en colaboración con la Auténtico Institución Española (RAE). Al final de cada año, escogen la palabra que más impacto haya tenido tanto a nivel socioeconómico como irrefutable en ese año. Seguramente a nadie le sorprenda la selección de estas dos últimas palabras por motivos evidentes.
Sin incautación, es posible que los lectores de este artículo desconozcan que la del año 2018 fue microplástico por el impacto que a nivel mundial generó en aquel periodo la acumulación de residuos de plástico.
Al referirnos a este término, seguro que en la mente de los lectores aparecerán las imágenes de basura acuarela en las costas, bahías y océanos de los cinco continentes, los enseres sobre la fauna acuarela y, por ende, en toda la dependencia trófica.
Pero ¿qué son los microplásticos? De acuerdo a las recomendaciones de la Fundéu, los microplásticos pueden definirse como “pequeños fragmentos de plástico (menores de cinco milímetros) que o admisiblemente se fabricaron ya con ese tamaño para ser empleados en productos de virtud e higiene o admisiblemente se han fragmentado de un plástico decano (bolsas de la transacción, envases de todo tipo, incluyendo botellas de bebida…) durante su proceso de descomposición”.
Esta definición, proporcionado aceptada a nivel irrefutable, ha sido sutilmente modificada en los últimos primaveras. Ahora se incluyen igualmente las microfibras y los nanoplásticos que derivan de una decano degradación de los plásticos originales.
¿Dónde van los microplásticos?
Encima de los orígenes indicados en su definición, una importante fracción de los microplásticos deriva de la fricción de los neumáticos de vehículos o de los componentes de cosméticos.
Luego, las vías de entrada en los seres vivos no son solamente mediante el mecanismo digestivo sino igualmente por vía respiratoria. Así, se han incompatible recientemente micro y nanoplásticos tanto en pulmones de seres vivos, como en raza humana. Encima, siquiera debemos olvidarnos de la vía dérmica.
El plástico está constituido por materiales poliméricos que son de uso diario en nuestra sociedad. Por ejemplo, polietileno, polipropileno, cloruro de polivinilo, poliestireno, tereftalato de polietileno, etc.
Como consecuencia de la persistencia de estos componentes, el Empleo de Agricultura, Pesca, Nutriente y Medio Hábitat publicó el Auténtico Decreto 293/2018, de 18 de mayo de 2019. Su objetivo era estrechar el consumo de bolsas de plástico tanto en los puntos de traspaso de fondos, como por parte de los consumidores y envasadores. La idea era que los envases fuesen reciclados y reciclables, minimizando así el consumo de materiales de un solo uso.
El impacto físico de los microplásticos en organismos acuáticos deriva de la obstrucción de sus vías respiratorias o digestivas, pues los confunden con el plancton u otros microorganismos acuáticos.
En el ser humano, el impacto físico de los micro y nanoplásticos es todavía desconocido puesto que se necesitan estudios epidemiológicos sobre la exposición humana a estas partículas micro y nanoscópicas.
¿Son un aventura para la sanidad?
Sin incautación, es necesario considerar que los plásticos durante su proceso de síntesis suelen modificarse superficialmente con aditivos químicos para dotarles de una funcionalidad específica para su uso final.
Entre ellos, destacamos los plastificantes (como el familia de los ftalatos), monómeros (como bisfenol A y derivados), colorantes, pigmentos, pirorretardantes, lubricantes, filtros solares, antioxidantes etc., que constituyen un aventura adicional para la sanidad humana. Sus enseres nocivos deberán evaluarse en los estudios clínicos y epidemiológicos.
Para dar respuesta a estos posibles enseres de los aditivos químicos de plásticos, se debe investigar cuál es su destino en el ser vivo posteriormente de su ingestión accidental. Es proponer, enterarse si son capaces de alcanzar el torrente sanguino con la consiguiente posible acumulación en tejidos humanos (aunque igualmente existen mecanismos de detoxificación) o se excretan directamente a nivel intestinal.
Simulando la digestión de microplásticos
Por ahora, varios estudios in vitro, realizados en nuestro familia de investigación llamado FI-TRACE de la Universidad de las Islas Baleares, han simulado el proceso de digestión gastrointestinal de microplásticos ingeridos accidentalmente o respirables y transferidos al sistema digestivo.
Este estudio no se realizó en seres vivos, sino que lo hicimos mediante jugos gastrointestinales humanos simulados con composiciones químicas y enzimáticas similares a las fisiológicas, incluyendo saliva, néctar estomacal, néctar duodenal y hiel.
El objetivo fue evaluar los posibles enseres de los microplásticos mediante el prospección de aventura a partir de la fracción de aditivos bioaccesibles. Es proponer, la cantidad de aditivos que pueden transferirse desde los microplásticos a los jugos gastrointestinales. Así, una vez en disolución en el mecanismo digestivo, estos aditivos son potencialmente capaces de atravesar la membrana epitelial humana e introducirse en el torrente sanguino humano, causando respuestas tóxicas.
Los resultados experimentales obtenidos nos indican que uno de los aditivos más bioaccesibles a nivel gastrointestinal y potencialmente nocivo para los seres vivos es el bisfenol A. De hecho, la Agencia Europea de Control de Alimentos, sensible a este hecho, lanzó a final de 2021 una nueva consulta para estrechar el nivel mayor tolerable de ingestión humana de bisfenol A a partir de la dieta.
Esta consulta, una vez aprobada, va a conminar a los fabricantes de materiales poliméricos y envases de alimentos a estrechar significativamente su uso. Encima, las empresas estarán obligadas a aplicar los requisitos especificados en la nueva ley de residuos en los que se contemplan los residuos plásticos.
Futuros trabajos de investigación deben encaminarse a disimular los procesos de bioaccesibilidad en el tejido pulmonar, así como en plasma sanguino, para evaluar las posibles interacciones de los aditivos con las proteínas plasmáticas. De esta forma, podremos nutrir a los estudios clínicos epidemiológicos in vivo, los cuales darán respuesta al combate irrefutable y demanda social que encabeza este artículo.
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