Más de 200 teléfonos móviles españoles fueron seleccionados como posibles objetivos de vigilancia por parte de un cliente de NSO Group.
La filtración de datos de Pegasus señala que más de 200 teléfonos móviles españoles fueron seleccionados como posibles objetivos de vigilancia por parte de un cliente de NSO Group. Y ese cliente se cree que es Marruecos.
Los detalles de la magnitud del escándalo del espionaje empezaron a conocerse cuando la Audiencia Doméstico abrió una investigación sobre cómo los teléfonos móviles del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la ministra de Defensa, Margarita Robles, se habían infectado con el software infiltrado Pegasus en 2021.
El Gobierno castellano no ha querido especular acerca de quiénes pueden estar detrás de los ataques "ilícitos" y "externos". Estos ataques los dio a conocer Moncloa el lunes 2 de mayo en una rueda de prensa convocada de emergencia.
El espionaje al presidente del Gobierno tuvo lado en mayo y junio del año pasado, un momento particularmente delicado en la política española. En aquel entonces el Gobierno de Sánchez no sólo estaba preparando los indultos de los líderes independentistas catalanes encarcelados por participar en el fallido intento de independencia en 2017, igualmente estaba involucrado en una tensa disputa diplomática con Marruecos.
La autoría de Marruecos tras el espionaje de Pegasus es poco con lo que se viene especulando en las últimas horas, y el diario The Guardian apunta directamente a Rabat. El medio britano señala que Marruecos seleccionó el lista de móviles objeto de espionaje en 2019. Una época en la que más de 50.000 dispositivos móviles acabaron infectados y fueron objeto de vigilancia por el NSO en todo el mundo.
"El software infiltrado Pegasus, comercializado por la empresa israelí NSO, se ha utilizado durante varios abriles para monitorear sistemáticamente a periodistas, activistas y otros miembros de la sociedad civil", denunciaron Forbidden Stories y Condonación Internacional en julio de 2021, tal y como cuenta Sonia Atezado en EL ESPAÑOL.
De hecho, situó a Marruecos en segunda posición, posteriormente de México, de los Estados del mundo que más licencias tenían para espiar con Pegasus. El software requiere una por móvil.
La letanía de números de teléfono seleccionados como objetivo de Pegasus por Marruecos asciende a 10.000, donde figuran incluso el rey Mohamed VI y el presidente francés, Emmanuel Macron, un confederado para Marruecos. Tras la denuncia, Francia descubrió que su dirigente había sido víctima de Pegasus durante un delirio a Rabat en 2019.
Por su parte, el embajador de Marruecos en París, Chakib Benmoussa, rechazó las acusaciones de poseer espiado al presidente galo. "Marruecos no espió al presidente Emmanuel Macron. Ni siquiera al ex primer ministro ni a miembros del Gobierno. No hay evidencia que lo corrobore", dijo el diplomático magrebí en una entrevista en el boletín francés Le Journal du Dimanche.
Marruecos, en el punto de mira
Entonces ya resultó extraño que, en plena crisis diplomática doble con España, en esa letanía marroquí de personas objeto de posible espionaje no aparecía ningún político de nuestro país. La víctima se reducía a un solo periodista, ex corresponsal en Rabat. De hecho, en España no se comentó el escándalo que salpicaba a Marruecos, ni se defendió a los denunciantes.
Sin secuestro, hay varias cuestiones en el espionaje a Sánchez y Robles que hacen mirar para el país vecino. El momento de la intervención, mayo y junio de 2021, cuando Marruecos rompió abruptamente sus relaciones diplomáticas con España al acoger a uno de sus máximos enemigos, Brahim Ghali, el secretario genérico del Frente Polisario. Así como la entrada de más de 10.000 ciudadanos en solo dos días desde Castillejos a Ceuta delante la inoperancia de la gendarmería efectivo marroquí.
Después, en menos de un año, Pedro Sánchez de forma fragmentario, sin contar con el apoyo de sus socios de Gobierno ni del resto de partidos parlamentarios, decidió investigar el plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental. Posicionamiento que no solo no tomó, sino que reprobó, cuando Donald Trump el 10 de diciembre de 2020 reconoció en un decreto presidencial la soberanía de Marruecos sobre la totalidad del condado saharaui.
Pegasus es un sistema de la empresa israelí NSO Group, y Marruecos restableció las relaciones con Israel el 12 de diciembre de 2020. Desde entonces, son múltiples los acuerdos rubricados entre los dos estados, uno de los más importantes en materia de seguridad y defensa.
Es extraño que, en Rabat, fuentes de la inteligencia se jacten de que "España será el próximo país en investigar la integridad territorial del Estado de Israel", y con ello se crearía lo más parecido a una telaraña entre Europa, África y Medio Oriente.
El Gobierno marroquí mostró "gran asombro" al hacerse pública la investigación de espionaje con Pegasus en 2021. En todo momento, negó poseer incluido en la letanía de Pegasus a 10.000 personas, como aparece en el referencia de Forbidden Stories y AI. Y acusó a los medios de comunicación extranjeros reunidos en la plataforma de una "campaña de desestabilización coordinada" contra el país.